Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
¡Compártenos! ¡Muchas gracias!

 

El alero de 2.03 metros y proveniente de la Universidad de Kansas es quizás el prospect de este NBA Draft 2017 con un suelo más alto; es decir, el mejor jugador de esta camada a día de hoy. Con un físico y atleticismo pocas veces visto, su dominio defensivo y una ampliación de su arsenal ofensivo han hecho de este jugador una elección clara dentro del top-3 y quién sabe si no logrará que su nombre sea el primero en ser pronunciado durante la ceremonia del próximo 22 de Junio.

Virtudes de Josh Jackson

 

Capacidad de liderazgo

Si algo ha quedado claro en su primer y único año en Kansas, es que Josh Jackson es un líder natural y carismático dentro de la rectángulo de 28×15 metros. Lejos de aquel niño bravucón y chulesco que levantaba iras en los pabellones ajenos desde su año de Junior en Justin Siena, la actitud de Jackson en pista durante estos 8 meses ha sido la propia de un jugador sobre el que construir una franquicia.

Quien quiera comprobar esto solo debe revisitar los tres últimos partidos disputados por Kansas en el March Madness o, si no tienes tiempo, simplemente ver los últimos cinco minutos de cada uno. Alli donde vimos fracasar una y otra vez a grandes promesas como Andrew Wiggins o Jahlil Okafor, Jackson se erigió como una presencia dominante a la que acompañar en defensa y seguir en ataque. No solo logró controlar finales de partido a cara de perro en el costado defensivo, sino que en ataque se cargó el equipo a sus espaldas y por dos veces logró salir victorioso; aunque hincase la rodilla a la tercera. Quizás, aquí también quedó clara otra cosa: si quieres construir un equipo alrededor de Josh, él puede ser tu mejor jugador pero jamás tu primera opción en ataque. Su físico y atleticismo le permiten conseguir lo que quiere cerca del aro a nivel NCAA, pero no será así en la NBA. Y pese a haber mejorado de una manera asombrosa su tiro de larga distancia, a la hora de la verdad deja el tiro para los especialistas e intenta buscarse las habichuelas debajo del aro.

Como decimos, estos tres partidos, los más importantes en su joven carrera, acabaron con Jackson dominando en defensa, siempre emparejado con el mejor jugador rival sin importar la posición de este; y jugándose un 80 % de las últimas posesiones del equipo. Como carta de presentación, pocos jugadores pueden presentar algo igual ante las franquicias NBA.

 

El defensor más dominante en la NCAA desde Greg Oden

Hemos pasado un poco por encima de su defensa durante el punto anterior pese a ser su mejor virtud porque hay que hablar de ella en un punto aparte y específico. Por sensaciones, dejando los números a un lado (lo siento, Karl Anthony-Towns), la presencia defensiva de Josh Jackson es la más dominante que recuerdo haber visto en un jugador a nivel universitario desde el malogrado Greg Oden.

En una liga en la que nunca tienes los suficientes aleros y tus jugadores nunca son los suficientemente versátiles, Josh Jackson te aporta la virtud defensiva más deseada en la posición más importante de la NBA actual. Capaz de defender cuatro posiciones a nivel universitario, es de esperar que en la NBA controle todas del base al alero, siendo su corta envergadura y pequeñas manos lo único que te hace dudar sobre si podrá contener a ala-pivots y centers. Pero si hay que hacer un brindis al Sol, la respuesta es: sí, podrá trasladar esta defensa del uno al cuatro en la NBA.

Empezando con los números, ya en el lejano mes de Septiembre mostraba esta tabla en la que dejaba claro que Josh Jackson es el mejor defensor en su posición en los últimos 10 años – tampoco he encontrado  datos más allá. Jugadores con un buen nivel defensivo a nivel NBA como Stanley Johnson, Jaylen Brown, Jimmy Butler o Paul George presentaron peores números que él durante su época en el college. Hasta los números de ese extraterrestre conocido como Kawhi Leonard son peores que los del prospect de Kansas.

El liderazgo defensivo de Josh Jackson entre los mejores aleros de los últimos años es evidente

Roba, presiona y agobia al mejor de los niveles, con un timing ralmente espectacular para los tapones, registro que también domina como el mejor universitario. Este timing también le ayuda a la hora de rebotear, haciéndolo a un gran volumen para su posición pese las limitaciones en envergadura y manos ya comentadas. Además de la lectura de tiempos, la buena colocación,su  eficacia en el boxout, e intensidad 24/7 hacen de él un muy buen reboteador.

Con físico y fundamentos de élite, solo necesita controlar su cabeza para no caer en errores al buscar robos para ser uno de los mejores defensores de la liga en los próximos 5 años.

 

Un ataque efectivo pero limitado, en vías de desarrollo

La pintura es su principal zona de producción ofensiva. Capaz de dominar al poste por velocidad, fuerza y atleticismo, es muy difícil encontrar un defensor que no sufra con él en alguna de estas áreas. Si su facilidad para ganar la batalla física y la posición no fuera suficientes, es un gran finalizador cerca del aro con o sin contacto, gracias a un excelso control de su cuerpo.

Su bote es un poco alto y su manejo es muy rudimentario, hosco a la vista. Quizás son las dos áreas de su juego que más trabajo necesitan salvo que la NBA permita estirar los brazos de los jugadores mediante caballos, como se hacía con los cristianos en la antigua Roma. Aún así, son lo suficientemente fluidos como para permitirle crear con su bote a nivel universitario. Más que nada, porque una vez ganadas dos pulgadas, es capaz de meter su cuerpo para lograr la posición.

Siguiendo con su creación, pese a no ser nada del otro mundo como pasador, sí que tiene facilidad para encontrar compañeros abiertos en el perímetro y para leer cuando alguien corta hacia canasta. Es buen facilitador de canastas sencillas, para resumirlo.

Su juego de pies necesita también trabajo, pero está por encima del promedio. Es bastante efectivo desde la media distancia, aunque con su mejora en el tiro exterior desde comienzos de 2017, cada vez la utiliza menos. La mecánica de tiro es objeto de trabajo, porque aunque mejorada sigue siendo un pelín lenta y la posición de los brazos no es la mejor. Aún así, de alguna manera ha logrado pasar de ser invisible como amenza desde la línea de tres puntos, a acabar el año promediando 55 % en tiros de dos puntos y un 38 % desde el triple; con un 39 % en catch and shoots. De hecho, durante el mes previo al March Madness, llegó a lanzar consistentemente por encima del 40 % desde la larga distancia, una quimera en Junio de 2016.

Físico y ética de trabajo

Tras 18 meses siguiendo a este jugador, las comparaciones físicas más evidentes son DeMar DeRozan o Stanley Johnson. Aunque, al menos a nivel universitario, un escalón por encima de ambos. Yendo más atrás en el tiempo, sí que encontramos un jugador con las mismas capacidades atléticas y físicas; pero antes de pedir la hoguera para mi persona, entiendan que estoy comparando físicos, nada más. Ese jugador es Scottie Pippen.

Con respecto a su ética de trabajo, no hay un solo informe negativo sobre la manera de enfocar el baloncesto del Big 12 Freshman of the Year. Un obseso del gimnasio, el alero ha sido capaz de ir incorporando año a año nuevas cosas a su juego. Esto es aún más relevante si tenemos en cuenta lo difícil que parece ser el no relajarse para estos jugadores tan dominantes desde lo físico. Sirva de muestra lo logrado con su tiro durante los últimos 10 meses, si logra hacer lo mismo con su bote y manejo, podría acabar siendo un jugador top-10 en su posición en la NBA.

Aspectos negativos

No hay una gran laguna en el juego de Josh Jackson, siendo junto a Markelle Fultz la elección más segura de este NBA Draft 2017. Aún saliendo todo mal en el desarrollo de ambos jugadores, son los únicos que vienen con una carrera de al menos 10 años en la NBA – D´Aaron Fox también, pero a otro nivel de aportación.

Ya comentadas en apartados anteriores, su poca envergadura y pequeñas manos son sus principales y únicas carencias físicas. Solo el tiempo dirá si será capaz de contrarrestarlas y convertirse en un candidato perenne a los quintetos defensivos de la NBA, pero aún no haciéndolo, va a ser muy difícil que no veamos su nombre en alguno de ellos durante su carrera en la liga.

Su tiro exterior, si bien mejorado, sigue presentando dudas por deficiencias en la base del mismo. Tres meses de acierto es una muestra demasiado pequeña, sobre todo si tenemos en cuenta el cambio de distancia de la NCAA a la NBA. En el estilo de juego actual, si Josh Jackson quiere aprovechar todo su potencial y no poner un techo más bajo a su juego, deberá seguir poniendo muchas horas a mejorar este aspecto de su juego. No es poca cosa, imaginen qué podría ser de cierto escolta de los Toronto Raptors si tirase entre el 35 y el 40 % desde la línea de tres. O si llegase al 30 %. O si tirase de 3.

Saliéndonos de lo ortodoxia, una cosa que siempre me molestó de Josh Jackson, pese a admirar su juego hasta lo indecible,  fue su comportamiento en pista. Si bien lo ha moderado en la NCAA, llegaba a lo vergonzoso por momentos en el high school. No es que sea algo realmente preocupante, pero hay que poner algo negativo y es el pick-2 más seguro de un grandísimo draft. La otra opción era hablar de su peinado o de que tiene 20 años, uno más de lo normal en un freshman.