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En un thriller en el TD Garden, los Boston Celtics no lograron quedarse con la victoria contra los Golden State Warriors en un partido con un final infartante, ejecuciones cuestionables en ambos costados de la cancha y hasta un toque de mala suerte para que los campeones ganaran el encuentro por 115-111.

El partido fue de rachas desde el inicio, Boston se mantuvo en partido a pesar de las embestidas de Kevin Durant en el primer cuarto y de Steph Curry en el segundo, con explosiones ofensivas dignas de la calidad de ambos jugadores. Para ello, Kyrie Irving estuvo a la altura de la cita y con 19 puntos al entretiempo, tuvo a flote el barco dirigido por Brad Stevens que, salvo Jaylen Brown, no contó con gran aporte por parte de la banca en esta ocasión.

Jayson Tatum dio un paso al frente en el tercer cuarto y se cargó la ofensiva verde cuando Irving no estuvo, incluyendo un doble y falta para sacar a Boston de la sequía al finalizar el parcial. Sin embargo, luego de una racha de 12-4 para empezar el último cuarto, Boston estaba arriba en el marcador y lo mejor del repertorio de Irving, estaba por venir.

La maldita suerte

Con el partido en la línea y Golden State arriba por 2 puntos con menos de 10 segundos por jugar, luego de la exhibición ofensiva que dio Kyrie, Draymond Green se dirigió a la línea para tomar dos tiros libres. Falló los dos. Pero Marcus Smart pasó derecho en el rebote que cayó en las manos del mismo Green que, en menos de un segundo, ya había dirigido la pelota a Curry. Fin de la historia. Tiros libres anotados y victoria de los Warriors 115-111.

Kyrie Irving fue la figura para los Celtics con 32 puntos, 10 asistencias y 6 rebotes a pesar de un par de ejecuciones cuestionables al cierre del partido. Al Horford, en su versión de postemporada, sumó 22 puntos con 13 rebotes para la causa verde que se quedó sin argumentos al final de la batalla contra los Warriors.

 

 

Foto: Celtics