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Cuentan las viejas y sabias lenguas que todo logro comienza con la decisión de intentarlo. Esta frase tan de taza de desayuno, que al más puritano le parecerá cursi y nimia, tiene un papel mucho más importante que simplemente usarla para vender unos cuantos regalos al año.

Imagina levantarte y ver a ese equipo top 10 en Offensive Rating, solo superado por los Warriors en cuanto a movimiento de pelota y producción de puntos tras asistencias, convertido en algo totalmente distinto. Brad Stevens debe de alucinar cada mañana, pero no cede en su intento de transformar el barro en arte. Aunque puede que este barro no se deje moldear.


Los Boston Celtics han cambiado drásticamente su forma de conseguir puntos, bajando la calidad de su ataque para convertirse en un equipo de media tabla. Ese ataque coral que tanto gustaba, ha pasado a ser uno dependiente del desequilibrio individual de algunos jugadores, propiciando momentos de frustración, que derivan en una incapacidad absoluta de generar canastas con facilidad.

Es habitual ver a los chicos de Stevens desarrollando jugadas como esta.

O como esta.

Es cierto que alguna termina en canasta, sobre todo las que finaliza Irving, pero son sistemas sencillos de defender, en los que los jugadores que no participan en el bloqueo simplemente se abren y se quedan parados.

La primera opción del ataque Celtic suele ser buscar directamente un cambio de marca tras bloqueo en la zona alta. Si bien esto es bueno, en cuanto consiguen su objetivo (normalmente para que Irving consiga un mano a mano más cómodo), el resto de jugadores deja de participar en la jugada y solamente se limitan a no molestar al jugador con pelota. Es una manera de aprovechar las cualidades de jugadores con talento para el 1vs1, pero su abuso provoca ataques predecibles que facilitan la labor de la defensa.

En el caso del base, si bien suele comer con gusto durante la mayor parte del partido, en los finales apretados las defensas suelen ajustar mucho, colapsando sus penetraciones para forzar tiros malos.

Con nuestros jugadores interiores pasa algo parecido. Marcus Morris busca siempre ese tiro de media distancia del que ha vivido siempre, esté defendido o no, mientras que Al Horford está viendo como aumentan mucho sus oportunidades de producir al poste, aunque no creo que sea algo en lo que destaque, ni la manera apropiada de usar sus virtudes.

Hemos podido ver como esta deficiencia a la hora de atacar supone largas rachas sin anotar durante los partidos, no sabiendo qué hacer cuando el talento individual se ve superado por la defensa rival.

No nos engañemos, no creo que estos Celtics vayan a jugar nunca el mismo estilo de baloncesto al que jugaron sus predecesores con Stevens. Hay que tener en cuenta que los jugadores de esta plantilla son arquetipos enfocados más a ejecutar que a producir para otros. Hablando en plata, solo Horford y Smart parecen entender y querer adaptarse al sistema fluido que en su día dio tantos frutos.

Pero Brad no se rinde, y aporta luz y soluciones al problema. En recientes declaraciones, tras un habitual colapso ofensivo, el técnico comentaba que los jugadores no estaban sabiendo moverse sin balón. Explicaba que de vez en cuando veía algún corte hacia canasta, algo de movimiento, pero sin propósito ni intención. Esto debe cambiar, porque si bien es cierto que la plantilla no está orientada a generar un juego fluido, lo es más que sin este paso previo nada del resto puede llegar.

Enseña a pescar, no les des pescado. Los jugadores necesitan aprender a buscar el pase antes de mirar a canasta, algo que intuyo complicado por sus perfiles, pero el paso previo es incluso más importante que este. Para conseguir que el juego fluya con más pases, es necesario crear la oportunidad de dar esos pases, y si los 4 jugadores sin balón se quedan parados, es imposible abrir la ventana que provoque el movimiento.

Stevens no habla por hablar, el toque de atención apuntaba hacia el origen del problema, y de la solución. Últimamente estamos pudiendo ver a unos Celtics más generosos con el esfuerzo sin balón, que intentan generar ventajas, con cortes con intención a canasta, y movimientos y bloqueos en el lado débil.

 

Esta jugada ejemplifica mucho la teoría del movimiento sin balón. Si bien los Celtics tienen muchos jugadores capaces de generar su tiro, el hecho de ser capaces de conseguir tiros liberados sin la necesidad de forzar tanto es una ventaja. En el vídeo podemos ver como Rozier comienza con un corte agresivo hacia canasta, con la mirada en el balón, con intención. Le sigue un bloqueo ciego al hombre de Brown, que acto seguido corta hacia dentro también, provocando un cambio de marca. Rápidamente Rozier lee la ventaja y sale hacia el triple, mientras Horford vuelve a colocar otro bloqueo para liberar el tiro. La cantidad de segundos que ha ganado el tirador para armar el tiro suponen una ventaja enorme, y todo llega gracias al movimiento sin balón.

 

En este vídeo parte todo de nuevo de Rozier, que hace un bloqueo ciego en la lado débil, que sigue Tatum con un corte hacia dentro. Este simple gesto provoca un caos en la defensa, que se confunde en las ayudas y permite que de nuevo el base aproveche un pasillo por el mismo centro de la zona.

 

Otra jugada muy simple pero efectiva, y que no estamos viendo demasiado. Un bloqueo para liberar a Tatum en un handoff con Baynes que le deja la zona del centro liberada para un tiro fácil. Esta jugada es muy interesante porque abre un abanico muy amplio de posibilidades. Si nadie sale a defender el tiro, como es el caso, Tatum te mata desde la media distancia. Si alguien va a taparlo, puede aprovechar el primer paso para forzar e ir hacia el aro, siempre con un ojo en las esquinas, porque es fácil que uno o dos jugadores queden liberados. Baloncesto simple, que con dos bloqueos te genera un mundo de posibilidades. Read and react, Stevens sonríe y grita: Good!, Good!

 

Y no todo se genera con movimiento sin balón. En esta jugada vemos como los Celtics se aprovechan del miedo de la defensa a la penetración de Brown. Este levanta la cabeza y ve a Horford solo en la esquina, el dominicano amaga el tiro y consigue la ventaja necesaria como para traducirla en un tiro abierto para Tatum, que no falla. Este tipo de jugadas son las que hacen a Horford tan valioso, las que le permiten aprovechar su versatilidad para generar ventajas y leer las opciones.


Los Boston Celtics lo están intentando, por lo menos más que antes, pero las piezas no ayudan. Como ya dijimos, nos encontramos ante un equipo plagado de ejecutores, jugadores que lo primero que hacen al recibir es pensar en anotar. Transformar a este equipo es un tarea difícil, y muchas veces vemos como Smart y Horford se quedan muy solos a la hora de ejecutar jugadas elaboradas.

Estoy convencido de que este equipo con Hayward jugaría a otra cosa, por algo están buscando un refuerzo como Tyreke Evans en la deadline. Pero visto lo visto, el fichaje de Monroe cobra sentido, ya que es un jugador mucho más productivo en situaciones de aclarado al poste que Horford y Baynes, y puede que su pericia ayude a desatascar el colapso provocado por la falta de movimiento.

Brad Stevens seguirá intentando moldear a sus chicos para conseguir un ataque más variado y “sano”, que no hipoteque tus canastas a la suerte de un solo caballo. Veremos si es capaz de conseguir que el barro se junte sin desplomarse, por intentarlo que no sea.