Los Boston Celtics visitaban el Madison Square Garden para enfrentar a los New York Knicks. Los dirigidos por Brad Stevens venían de lograr su primera victoria de la temporada mientras que los locales, de caer frente a su vecino, los Brooklyn Nets.

 

El inicio del juego, los locales marcaron el ritmo en ataque, con una racha inicial muy buena  (13-0)  mientras los Celtics (muy estáticos en defensa) no encontraban goleo con facilidad. Esta diferencia se fue reduciendo muy despacio, gracias a los primeros cambios y a jugadas elaboradas

 


La inclusión de Marcus Smart mejoraría notablemente la defensa colectiva (cuando no) del conjunto visitante. Numerosas pérdidas por parte de los Knicks, convertían al partido en parejo. Un equipo no cuidaba bien la pelota, y el otro no lograba canastas con facilidad.

Presentando una alineación baja, los Celtics lograrían detener a los locales pero esto traía un problema. La falta de centímetros en la pintura, le permitía (sobre todo a Julius Randle) tomar muchos rebotes ofensivos.

Sobre el final del primer cuarto, la diferencia era tan solo de dos puntos, gracias a un par de disparos de 3 puntos, cortesía de Marcus Smart.

 

 

El comienzo del segundo período, mostraría a ambos equipos con un nivel asertivo muy bajo desde la línea de 3 puntos. Al menos los locales, tenían a Mitchell Robinson, quien sería una pesadilla para los internos de los Celtics. Muy difícil de detener, el pívot ex Western Kentuchy, victimizaba muy bien bajo la pintura, aprovechando los momentos en que los internos de Boston lo abandonaban para hacer ayudas.

Los Knicks cerrarían mejor, apoyados por las buenas penetraciones tanto de Julius Randle como del novato R.J. Barret. Este último, demostrando una soltura para encontrar el canasto, lograba puntos con mucha facilidad. Victimizando mucho en la batalla rebotera (35-19 arriba) los neoyorkinos mantenían a raya a unos muy erráticos Celtics, quedándose con una ventaja parcial de 51-46

 

 

 

La segunda mitad tendría un ritmo diferente. Impulsados por un magnífico Kemba Walker. El ex U-Conn, encontraría ritmo a base de triples (anotó tres seguidos) y le devolvería la ventaja a los visitantes. Si bien el ritmo frenético era lo que más beneficiaba a Boston, el exceso de silbatazos de los árbitros, frenaba un poco ese ímpetu.

 


Conforme los tiros de los Celtics iban entrando, los locales comenzaban a flaquear más y más en el costado defensivo. Si bien un par de buenas acciones de Barrett dejaban el partido parejo al cierre del período, lo cierto es que en el balance de cara al último cuarto, era Boston el equipo que parecía más entero.

 

Ya en el último período, con una alineación súper baja, los Celtics lograban un dos por uno. Ampliaban la ventaja mientras que a la vez, descansaban tanto a Kemba Walker como a Gordon Hayward. Y en el momento en que el ataque se estancó un poco, Brad Stevens rápidamente llamó a sus figuras para cerrar el juego.

 


La incursión de Grant Williams como pívot (a pesar de su baja estatura) le dio mucha batalla y buen rédito a Brad Stevens. Por otro lado, poco a poco Carsen Edwards fue encontrando ritmo, dándole puntos desde el banco a los Celtics.

Los primeros compases dejaban saldos muy favorables. Una ventaja de 14 puntos, con tu mejor jugador ofensivo (Kemba)jugando un básquet sensacional, y con energías por un largo descanso. El resulto fue inmediato. Los Celtics aceleraron y observaban por el espejo retrovisor como los Knicks cada vez quedaban más lejos.

Walker y el resto de los Celtics sepultaron a los locales con cifras muy favorables en los últimos dos cuartos (72-44 a favor de Boston)

Solo quedarían unos minutos para que la sensación del público, Tacko Fall, hiciera su debut oficial como profesional. Dándose el gusto de anotar un par de puntos, bajar rebotes y hasta dar una tapa (que los jueces terminaron decretando como falta)

 


Con un resultado final de 118 a 95, los Boston Celtics lograrían un triunfo cimentado en una buena reacción del equipo en la segunda mitad. Sabiendo que su líder de goleo, Kemba Walker, tiene todos los recursos necesarios para comandar a este equipo por el camino de la victoria.

 

 

Conforme avanzaron los minutos, los Knicks se quedaron sin respuestas ante la cantidad de variantes que los Celtics desplegaron durante el último cuarto. Kemba Walker fue indetenible durante toda la segunda mitad, y eso terminó torciendo la balanza definitivamente 21 de 32 puntos en la segunda mitad

 

Con 32 puntos, sumados a 5 rebotes y 4 asistencias, Kemba Walker fue el general dentro del campo para los Celtics, muy bien acompañado por Jaylen Brown (19 puntos, 4 rebotes) A pesar de haber errado mucho, Jayson Tatum se las arregló para finalizar con 15 puntos, y continuar su buena labor en los tableros, bajando 9 rebotes.

El próximo encuentro será el 30/10 cuando los Celtics reciban en el Garden, a los Milwaukee Bucks.

 

Fotos: celtics.com