Kemba Walker se unió a lista de bajas, Jayson Tatum volvió a brillar, pero los Celtics no pudieron ante el Big Three de los Nets a pleno rendimiento.


 

El empujón que dio un TD Garden prácticamente lleno, solo sirvió para aguantar un cuarto, siendo el partido enteramente controlado por Harden, Irving y Durant, que se combinaron para anotar 104 puntos.

Jayson Tatum anotó 40, pero nadie le acompañó como en el Game 3. Smart tuvo que hacer demasiado, y ya sabemos cómo suelen terminar esas noches, Fournier no estuvo acertado y fue masacrado una y otra vez por Harden, Thompson no pudo repetir su mejor noche como celtic y fue una diana andante para los Nets, y Langford cumplió su papel, pero sin aportar lo suficiente en ataque.

Cuando el #0 salió a descansar, los suplentes de los Celtics fueron incapaces de seguir el ritmo, siendo atropellados por un Irving que se redimió del último partido, un Durant letal y un Harden que repartió 18 asistencias.

Simplemente, los Celtics no pueden ni acercarse a la victoria si las tres estrellas de los Nets están bien. Ni mucho menos con tantas bajas, y con solamente Tatum acertado en ataque. El equipo mostró carácter, nunca bajó los brazos, pero es un tarea demasiado grande para este grupo de jugadores.

 


 

El TD Garden, seguramente, ha visto el último partido de los Celtics en casa esta temporada. Ver encuentros de nuevo con ese ambiente se hace raro, pero se echaba de menos.

Los aficionados que acudieron a ambos partidos no dejaron de abuchear a un Kyrie Irving que, poco a poco, se está conviertiendo en el villano local. Se hace raro pensar que ese mismo jugador, hace bien poco, se levantó en ese mismo estadio, delante de todas la gradas llenas, y gritó a los cuatro vientos que quería renovar y ver su número retirado al lado de todos los banners.

Es entendible que, saliendo las cosas como salieron, la relación se haya deteriorado (obviamente los fans no van a perdonar que un jugador estrella se vaya), pero es curioso ver lo que parece ser un odio visceral por parte de Kyrie a la franquicia.

Ayer, instantes antes de recibir un botellazo por parte de un borracho imbécil al que le pareció divertido, el base de los Nets fue hasta el centro de la pista, y pisó con desprecio el logo de los Celtics, como dejando claro lo que piensa del equipo.

 

 

Entiendo que no debe de ser fácil aguantar todos los gritos durante dos partidos seguidos, pero no creo que la franquicia tratáse mal a un jugador que hizo lo que quiso, dijo lo que quiso, y fue el niño mimado mientras vistió el verde. Por algo dijo que iba renovar, por algo grabaría ese anuncio con su padre.

Es complicado. Irving decidió irse a ser el escudero de Kevin Durant, los Celtics están en una mala situación tras un año perdido, y el martes, muy probablemente, veremos a los chicos de Stevens jugar su último partido de la temporada.

Toca pasar página.