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Luego de derrotar a los Blazzers con mucha dificultad, los Boston Celtics visitaban la ciudad de Sacramento para medirse frente a los Kings, en un choque que mostraba a dos equipos con realidades completamente diferentes. Los locales, ubicados en el lote de los equipos con peores registros, continuaban con su desarrollo de jugadores jóvenes, mientras que los visitantes, a pesar de estar plagados de lesiones, buscaban afianzar su lugar como segundo en la conferencia del Este. Bajo estos parámetros, un jugador se saldría del molde: Terry Rozier.

 

En el inicio, fue el equipo de Massachusetts quien tomaría las riendas del juego, exponiendo entre sus titulares, una calidad y experiencia superior en comparación con el equipo local. Tatum abriría el marcador con una hermosa lectura de juego, cortando línea de pase y finalizando con autoridad.

 

Horford orquestaba cada ataque y Terry Rozier se mostraba acertado desde el perímetro (lo que sería un preámbulo de la gran noche que tendría el numero 12). Pero el quiebre en el marcador, se daría en el momento de las rotaciones. La banca de los Kings, liderada por un explosivo Buddy Hield, lograría una ventaja que duraría toda la primer mitad. Por otra parte, los suplentes de los Celtics, apenas si lograban mantener el resultado en diferencia de un dígito.

 

Pensando en el comienzo del segundo cuarto, Brad Stevens intentaría  limar la diferencia con una alineación sin mucho poder de goleo individual. Larkin, Tatum, Yabusele, Ojeleye y Monroe iniciarían buscando revertir la situación, pero el patrón fue el mismo durante todo el período. Esfuerzos colectivos, ventaja reducida al mínimo del rival, y varias desatenciones que permitían a los Kings volver a despegarse. Las pérdidas fueron un factor determinante durante la primer mitad de juego. 10 veces los Celtics entregaron el balón, contra solo 5 del rival. A pesar del altísimo porcentaje de acierto, los Orgullosos Verdes se fueron al descanso perdiendo por 8 unidades, habiendo permitido 33 puntos en el segundo cuarto.

 

 

Para la segunda mitad los Celtics cambiarían el rumbo del encuentro. Continuando con un sinfín de partidos en los que han mejorado de acuerdo al encuentro avanza, darían el golpe (sobre todo en el costado defensivo) para buscar la victoria. Un tercer cuarto con un esfuerzo claramente mayor, detendría casi por completo el goleo de los Kings. Tanto titulares como reservas, lograrían entrar mucho más en juego, y el movimiento de balón comenzó a destacar (ayudado también por las enormes desatenciones defensivas de los locales).

 

Sobre el final del tercer cuarto, Rozier ya había alcanzado su máxima de carrera en triples, pero lo mejor quedaba para el final. Y es que el ex Lousville, saco todo su repertorio en el último período, tanto desde el perímetro, como en penetraciones.

 

 

Un verdadero show de nuestro querido tren (o Scary Terry como el mismo eligió que lo nombren) que dejaba a la defensa rival, perpleja con movimientos como estos.

 

Al final, sería una victoria trabajada (sobre todo en la segunda mitad) por 104 a 93. Sustentada básicamente por dos pilares, como fueron la buena defensa en la segunda mitad (apenas 33 puntos en ese periodo) como la enorme actuación de Terry Rozier, quien terminaría como máximo de puntos en su carrera (33) además de 5 rebotes e igual cantidad de robos.

Acompañando al base, Jaylen Brown (quien volvía a jugar luego de una ausencia por su contusión) anotaría 19 puntos. Al Horford finalizaría con 14 puntos, 8 asistencias y 5 rebotes, mientras que Jayson Tatum encestaría 12 unidades, y tomaría 7 rebotes.

 

En la parte final de su calendario (en el cual solo quedan 9 encuentros) los Celtics comenzarán la próxima semana, el día Lunes, cuando enfrenten de visitante a los Phoenix Suns.

 

Fuente: https://twitter.com/celtics