Tweet about this on TwitterShare on Google+Share on Facebook¡Compártenos! ¡Muchas gracias!

 

Cualquiera que se haya adentrado un poco en el mundo NBA sabrá que Bill Russell es el jugador más ganador de la historia, que tiene más anillos que dedos, y que obtuvo el galardón incluso cómo técnico. Pero solo unos pocos están al tanto de su lucha por la igualdad de derechos y el compromiso que asumió para con la comunidad afroamericana.

En estos días agitados en la sociedad estadounidense, en los que jugadores reivindican su posición política y hasta se enfrentan con el mismísimo presidente, se puede ver el legado de aquellos que desde una situación de exposición en el pasado dejaron de lado su imagen de estrella para luchar por los derechos de sus pares.

Bill Russell, en pleno auge de su carrera, se unió al movimiento que luchaba por la igualdad de derechos de su raza. Junto con otros deportistas de renombre, se plegaron a las manifestaciones y expusieron siempre su posición en contra del racismo y la discriminación.

Han pasado casi 50 años de aquellos acontecimientos y la discusión sigue tan vigente como nunca. Las desigualdades (aunque más solapadas) siguen estando ahí, en un país en que los blancos continúan teniendo control de los puestos privilegiados de poder y en donde el deporte, como parte y reflejo ineludible de la sociedad, no queda exento de ello.

Un viernes 27 de agosto del 2016, Colin Kaepernick, por entonces quarterback de los San Francisco 49ers saltó a la cancha para enfrentarse a los Green Bay Packers. Todo transcurría normalmente hasta que al momento de la entonación de la canción patria el jugador permaneció sentado mientras los demás lo hacían de pie.

Al finalizar el encuentro y al ser interrogado por lo periodistas el jugador respondió:

“No me voy a poner de pie para mostrar orgullo por una bandera de un país que oprime a la gente negra y a la gente de color”. “Hay cuerpos en las calles y personas que les dan licencias remuneradas para lograr salirse con la suya con un asesinato”.

“Quiero poder hacer un cambio y creo que hay otras personas que también quieren lo mismo”.

A la semana siguiente, el bueno de Colin se arrodilló durante la entonación de ‘The Star-Spangled Banner’ y alguno de sus compañeros lo acompañaron (un par de ellos) y las criticas empezaron a llover por la “supuesta falta de respeto a la canción patria”.

 

Colin Kaepernick (derecha) arrodillado durante el himno en señal de protesta.

 

Un par de meses más tarde de estos acontecimientos, los Boston Celtics saltaron al primer partido de pretemporada y durante la entonación de la canción, jugadores y cuerpo técnico se estrecharon las manos y agacharon la cabeza, un gesto que varias décadas atrás Bill Russell y sus compañeros habían realizado, justamente para mostrar su unión y desacuerdo con la discriminación.

Jae Crowder, por entonces jugador de los Boston Celtics, decía:

“Creo que es bueno arrojar luz sobre lo que pasa en nuestro país y lo que necesitamos cambiar”. “Creo que yo, personalmente, voy a tomar un enfoque diferente, me gusta hacer más cosas en conjunto. Yo estoy detrás de los chicos que han hecho lo que han hecho”.

Brad Stevens agregaba sobre el asunto:

 “Hemos tenido muchas discusiones individualmente”. “Nos hemos reunido en equipo y hemos hablado y hablado de ello, creo que lo más importante es que todos valoramos realmente las libertades que tenemos, y ciertamente apoyamos la libertad individual”.

Crowder volvía sobre algo muy recurrente en estos días, sobre todo con las declaraciones de su ahora compañero LeBron James, hablando de la responsabilidad social que tienen como jugadores que poseen una exposición mediática que puede servir para poner luz sobre lo que piensan y lo que creen que es correcto.

Creo que, como atletas, tenemos que aprovechar el lugar en el que estamos”. “Estamos en un nivel alto, tenemos una plataforma para arrojar luz sobre una situación de una manera positiva, para intentar sacar un positivo de ella”. “No puedes arreglar problemas negativos con energía negativa”. “No quiero hacer nada negativo”. “Quiero hacer algo positivo para arrojar luz sobre la situación”. “Quiero ser mejor (como persona) no quiero seguir yendo y viniendo sin dejar nada”. “Creo que juntos podemos y nuestra organización (los Celtics) es de la misma manera, quieren mejorar, quieren cambiar, tenemos que hacerlo juntos“.

La franquicia históricamente siempre ha estado del lado de la igualdad de derechos y en la lucha contra la discriminación, apoyando a sus jugadores en todo momento sin poner trabas ni recriminaciones por comprometerse con asuntos políticos que podían “perjudicar a la organización”.

Arrancando por su dirigente máximo, Red Auerbach, hijo de un judío exiliado y pionero en la lucha por derribar la segregación racial que sufría la liga por entonces. Fue el primero en draftear un jugador afroamericano (Chuck Cooper en 1950) y el primero en colocar en cancha desde el inicio a un quinteto compuesto en su totalidad por jugadores de raza negra y el primero en contratar a un director técnico de color.

Bill Russell se mantuvo siempre activo en la lucha por los derechos de los ciudadanos afroamericanos, apoyó a Muhammad Ali cuando este se negó a ser reclutado en el conflicto de Vietnam por sus creencias religiosas, lo mismo que el movimiento generado por Martin Luther King por la igualdad de derechos e incentivó su participación junto a otros jugador luego de la muerte del dirigente.

Durante los años 80 se dio un caso curioso, en un contexto de problemas raciales graves a lo largo de Estados Unidos (sobretodo en California). La televisión necesitaba ratings para los partidos y usó la imagen de unos Celtics que tenían mayoría de jugadores blancos, para contrarrestarle a su enemigo histórico, compuesto mayoritariamente de jugadores afroamericanos.

La rivalidad entre Larry Bird y Magic Johnson que venía de tiempos universitarios fue abrazada por la sociedad como una cuestión de enfrentamiento racial, todo muy alejado de la realidad, sobretodo dentro de la cancha, donde los jugadores nunca lo vieron o vivieron de esa manera.

Los protagonistas principales incluso forjaron una gran amistad fuera del campo de juego; relación que perdura hasta estos días, demostrando hasta que punto fue ridículo el circo que se montó sobre cuestiones raciales que no tenían nada que ver con la realidad. Con el solo hecho de pensar que el director técnico de los Celtics era afroamericano y el de los Lakers caucásico entenderemos que el mito supera a la realidad.

Los Celtics volvieron a salir campeón 30 años después con un quinteto completamente compuesto por jugadores de raza negra, pero nadie prestó atención a este detalle; ya la liga se había transformado compuesta por casi un 70% de jugadores afroamericanos.

Durante ese tiempo, Bill Russell siguió apoyando los movimientos y los trabajos que realizaba la liga en pro de la lucha contra el racismo y la discriminación.

Hoy a las 83 años y alejado casi por completo de la actividad pública por cuestiones de salud, no hace oídos sordos a los problemas actuales y así lo muestra en su primera publicación en Twitter arrodillándose y mostrando que sigue fiel a sus convicciones.

Ha pasado más de medio siglo desde que Bill Russell y sus compañeros  comenzaron a luchar por los derechos de su gente. Transcurrimos el año 2017, y aunque se han realizado progresos, los problemas siguen más vigentes que nunca.

Mientras el presidente de Estados Unidos quiere desviar el foco de atención del problema racial y de desigualdad volviéndolo una cuestión de nacionalismo,  Colin Kaepernick sigue desempleado por una liga que ahora reivindica su manifestación, pero que lo tiene apartado como un paria por haberlo hecho libremente. Contradicciones de esta realidad que ha puesto el tema en primera plana y, que como vimos, es tan añejo como el bueno de Bill Russell.

 

Fuentes:

Declaraciones Jae Crowder y Brad Stevens: Masslive.com

Declaraciones Colin Kaepernick: Infobae.com

Foto: Bill Russell Wilkipedia.com

Foto: Colin Kaepernick: Sport Iustrated

Tweet about this on TwitterShare on Google+Share on Facebook¡Compártenos! ¡Muchas gracias!