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Cuando Robert Williams fue drafteado por los Boston Celtics el pasado mes de junio, los aficionados de los Orgullosos Verdes se dividían entre los que no tenían ni idea de quién era el jugador y los que se sorprendieron por el hecho de que figuraba en muchos mocks como un top-10 y había caído hasta el final de la primera ronda. Lo que sí unió a toda la fan base de la franquicia más laureado en la historia de la NBA fue su siguiente búsqueda de Google: Robert Williams scouting.

 

Seguramente, cualquiera de los primeros clicks consultados resolvió ambas dudas: ¿quién es ese jugador y qué hacía cayendo tanto en el draft? En el Despacho ya os contamos ambas cosas durante el pasado mes de junio: Robert Williams III es un jugador con tanto potencial físico como dudas ofrecía su ética de trabajo. Tras una primera semana en Boston en la que se perdería, tanto su presentación como primer entrenamiento, por circunstancias bastante cuestionables cuya versión oficial es que se quedó dormido, parecía claro que el jugador no iba a tener precisamente la temporada ideal de un rookie. Su temprana lesión en la Summer League también le impidió ganarse sobre la cancha de baloncesto la confianza que había perdido fuera de la misma.

Si sumamos todo esto a un equipo que probablemente tiene la rotación de diez jugadores con más talento de la actual NBA y que haya visto el equipo de Red Auerbach desde 1986, todos los análisis coincidían en lo mismo: el pivot de Luisiana iba a pasar muchos, muchos días en Maine.

A medida que avanzaba el verano, las noticias que llegaban del jugador eran agridulces. Por un lado, compañeros con tanta incidencia como Al Horford o su propio entrenador, Brad Stevens, alababan lo bien que estaba trabajando el jugador. Danny Ainge y Aron Baynes también sugerían, a su manera, que el jugador ahora sí que estaba centrado solo en el baloncesto. Por el otro, lo que en principio solo era un lesión de Summer League se reveló como una tendinitis que había provocado que Williams jugase con dolores durante su segundo y último año en la NCAA. Si tenemos en cuenta los rumores, al parecer fundamentados, sobre su ética de trabajo y los unimos a estos problemas físicos (de los que los equipos sospechaba pero nunca pudo comprobar al presentar el jugador unos informes médicos incompletos – culpó a su cambio de representante de esto) explicaría por qué un prospect top-10 cayó hasta el pick 27.

 

Robert Williams III, la mayor sorpresa en la pre-temporada de los Boston Celtics

Ahora, tras tres partidos de pre-temporada completos, parece que en todas los scoutings realizados durante el pasado verano se olvidaron de un pequeño detalle: el jugador tiene muy buen oído. Todo lo demostrado por el center durante los escasos minutos con los que ha contado a lo largo de estos encuentros demuestran los siguientes puntos:

  • Al igual que a Jaylen Brown, el esquema de juego de su equipo en la NCAA le favorecía muy poco – unido a que Brad Stevens es el mejor minero que ha visto el mundo desde Alexelcapo.
  • Todo lo que se decía sobre su atleticismo y juego por encima del aro es así de espectacular.
  • Durante los dos últimos meses ha pasado más tiempo bajo el ala de Al Horford que alguno de los hijos de este.

El jugador que mostraban los vídeos que nos llegaron sobre su juego en la universidad (no he visto un solo partido de Texas A&M desde la marcha de Jalen Jones) solo destacaba por su físico y protección del aro, dos virtudes que si bien son más que necesarias en los Boston Celtics pese a que la presencia de Aron Baynes ha llenado un poco el agujero que fue la segunda desde la salida de Kendrick Perkins, no son suficientes en un esquema de juego en el que sin una IQ al menos promedio no puedes sobrevivir en ataque – he aquí la explicación a la falta de oportunidades sufrida por Semi Ojeleye el pasado curso.

Sin embargo, resaltando lo pequeño de la muestra y lo irrelevante que son los partidos de pre-temporada, el Robert Williams que hemos visto durante este mes de septiembre es un jugador mucho más interesante si hemos entendido bien qué valora Brad Stevens en sus pupilos. Más allá de lo ya citado anteriormente sobre su atleticismo, protección del aro y juego por encima de este, se han podido ver dos cosas fundamentales para el sistema verde: gran versatilidad defensiva, cambiando muy bien, y algo tan sencillo como poner buenos bloqueos/pantallas. En este último aspecto es donde más se puede apreciar la cantidad de tiempo que el jugador ha pasado analizando el jugador del pívot dominicano.

Por supuesto, sigue habiendo lagunas tan graves en su juego como su pereza a la hora de subir al contra-ataque y un juego de pies que no es precisamente el de McHale. Pero bueno, si por un lado no vamos a sobrerreaccionar a los dos momentos que ha mostrado cierta habilidad para pasar el balón, tampoco lo vamos a hacer con las tres veces que ha subido al trote cochinero.

En definitiva, a día de hoy sigue pareciendo evidente que la mayor parte del curso 2018/19, Robert Williams se lo va a pasar vestido de cangrejo en Maine; pero no está tan verde ni tan descentrado como creíamos hace dos meses. Quizás en la cabeza de Brad Stevens el de Luisiana sigue siendo el cuarto hombre alto de la rotación, pero si sigue haciendo bien las tres cosas que a día de hoy ya ha demostrado poder hacer, todo lo que le separa de jugar 5/10 minutos por noche son un oso bailarín y, bueno, el jugador con el mejor rating defensivo de la temporada pasada y que solo se ha perdido 9 partidos en los últimos tres años.

Perdón por hacerles perder el tiempo.