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La agencia libre restringida es quizás el momento más delicado en la relación que une a un jugador con su franquicia NBA. El propio Gordon Hayward recordaba el año pasado lo difícil que fue para él tener que salir a buscar un contrato que los Utah Jazz iban a igualar de todos modos y cómo eso sembró en él una duda sobre el valor que la franquicia le daba realmente: “es difícil entender que tras cuatro años en un equipo, tengas que salir de tour para ver cuál es tu valor en el mercado“. Todos sabemos cómo acabó esa historia y ahora Gordon Hayward luce orgulloso la camiseta de los Boston Celtics.

 

Lo mismo podría suceder en el caso de Marcus Smart

Todos los que lleven siguiendo la NBA durante cierto tiempo, y en especial aquellos que se preocupen un poco más por la actualidad de los Boston Celtics, saben que Danny Ainge es un apostador. A veces estas apuestas salen mal, como aquella vez que tenía en su mano a un Kendrick Perkins y lo cambió por Jeff Green, y otras – las más – salen bien; sirva el ahora conocido como atraco a los Brooklyn Nets o el traspaso por Kyrie Irving como ejemplos. Ya el año pasado comentamos en esta web y su podcast hermano que Danny Ainge estaba apostando todo a una carta cuando el año pasado ofreció una extensión de contrato a Marcus Smart que estaba por debajo del valor que él y su agente daban a su baloncesto.

Ahora, casi un año después, sabemos que el análisis del mercado de Danny Ainge y Mike Zarren fue absolutamente perfecto y que la apuesta les ha salido redonda: no solo nadie ha ofrecido muchísimo dinero a Marcus Smart, sino que según las informaciones que han salido a la luz durante las últimas semanas, el jugador y su entorno verían con buenos ojos aceptar una cantidad de dinero cercana a la ofrecida por el equipo el pasado mes de octubre – en torno a los 48 millones por cuatro temporadas. El problema para el base es que los Boston Celtics no tienen a nadie pujando del otro lado y dado lo apretado de su libro de cuentas, no parecen nada dispuestos a abrir una subasta contra ellos mismos. Resultado: o Marcus Smart acaba renovando por una cantidad muy inferior a la ofertada el pasado otoño (piensen en 36 millones a cobrar en cuatro temporadas) o firma la Qualifying Offer (6,2 millones por un año) y el verano que viene sale al mercado. Apuesten fuerte por esta última.

Es aquí cuando las cosas se le pueden acabar torciendo a Danny Ainge. Dando por supuesto que Marcus Smart sigue con su progresión actual, jugando además en un equipo que tiene todas las papeletas para plantarse en las Finales de la NBA (si las lesiones y Zeus no lo impiden), es difícil imaginar que no haya equipos dispuestos a pagar más de diez millones a un base que cierra los partidos como titular en el mayor escenario que ofrece la liga. En ese caso, solo podría mantenerse en los Boston Celtics si aceptase una oferta más baja que su valor de mercado, y teniendo en cuenta cómo se está desarrollando este verano y con los antecedentes que hay en la NBA en la mano, yo no contaría con que eso pasase.

Marcus Smart es una persona tremendamente competitiva y no es de los que olvidan fácilmente lo que él entiende como un desplante por parte de un equipo por el que se ha arriesgado su físico más de una vez. Recogía este descontento el Boston Herald la semana pasada, cuando una fuente anónima les informaba de que el jugador se sentía dolido de que Danny Ainge no hubiera ni siquiera llamado a un jugador que acortó su periodo de recuperación para jugar los pasados Playoffs; en sus palabras, en ese momento de la lesión, que su mano aguantase un partido NBA sin romperse o estuviese perfectamente soldada era una moneda al aire. Por último, el precedente sentado con Isaiah Thomas el año pasado tampoco juega en favor de la franquicia a la hora de que un jugador prime la lealtad sobre el dinero en la agencia libre.

Por suerte para Danny Ainge, si bien es cierto que el verano que viene habrá más equipos con mucho dinero para gastar en la agencia libre, también lo es que el mercado estará repleto de jugadores con mejor cartel o más “comerciales” que Marcus Smart. Desde las estrellas como Kawhi Leonard, Jimmy Butler, Carmelo Anthony o Klay Thompson a la sobre-hypeada clase del 2015, hay al menos 15 agentes libres y restringidos que tienen más papeletas que el base texano a la hora de asaltar la banca. Además, si antes hablábamos de su proyección, la de Terry Rozier tampoco se queda atrás – sobre todo en Playoffs – y dado que el equipo se va a meter sí o sí en zona de impuesto de lujo la próxima temporada (salvo que Kyrie Irving decida irse de la franquicia) puede que este prefiera hacerlo pagando 15 millones al año a Tito que 12 a Marcus.

En definitiva, las cosas siguen tan abiertas como el año pasado. La única diferencia es que ahora mismo la relación está mucho más dañada.