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En una noche de aquellas para recordar, en el primer episodio de una nueva temporada de la rivalidad entre los Boston Celtics y Los Ángeles Lakers, Boston dominó durante gran parte del partido pero al final, como un episodio escrito por esa maldita fortuna que los persigue, fue el mismísimo Rajon Rondo el que metió un doble acabándose el reloj para ganar el partido para sus Lakers por 129-128.

En la primera mitad, Boston puso el pie en el acelerador y fue claro dominador del encuentro desde las manos de Jayson Tatum ante un errático Kyrie Irving, que no pudo tomar el partido bajo su control desde el principio. Al cierre de la mitad, sin embargo, LeBron James fue despertando de a poco y con él, las esperanzas de los Lakers que se metieron de lleno en el partido tan pronto como iniciara el tercer cuarto en el Garden.

42 puntos. Esa locura de puntos fue la que encajaron los Celtics en el tercer cuarto, cediendo la ventaja a unos Lakers que parecían otros de los que salieron en los primeros 24 minutos. Con un bestial James, Rondo en su salsa y hasta Stephenson aportando desde la banca, el partido se puso cuesta arriba para los de Brad Stevens que no encontraban soluciones en ninguna de sus múltiples armas.

Finalmente, los Celtics pudieron ponerse al frente desde jugadas preciosas de Tatum tirándose al piso o Marcus Morris anotando tiros ganadores. Sin embargo, llegó la parte fea. En la última jugada del partido, luego de que Irving metiera una bandeja exorbitante contra la marca de todos los angelinos, Brandon Ingram fue al aro y se comió un tapón de Horford. Nadie atrapó el rebote y cayó en manos del 9 de los amarillos. Rajon Rondo lanzó desde el codo y con su anotación, terminó un partido que dolerá por semanas en todo Boston.

Podríamos escribir más, pero con eso bastó.

 

 

Foto: Celtics.com