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Sí, estamos en Julio y la plantilla aún no está cerrada – de hecho tiene un jugador más de los permitidos por el reglamento, por lo que podría parecer un poco prematuro empezar a hablar de la temporada que viene cuando estamos más cerca del último partido jugador por los Boston Celtics que del siguiente. Pero es verano, y como en esta santa casa no somos muy de hacer rankings ni listas (ups), qué mejor manera de pasar una agradable tarde que dejando reposar todas esas ideas que han ocupado nuestra mente durante las últimas semanas.

 

Resumen del año en Boston

El curso que se cerró el pasado mes de Mayo ha sido uno de los más entretenidos en Massachusetts en lo que llevamos de siglo y el más exitosa desde el año 2010. Con una plantilla con una cantidad limitadísima de talento, en especial ofensivo, Brad Stevens ha conseguido un año más superar las expectativas y pronósticos que se marcaban ahora hace un año.

Tras un estío sin demasiados cambio pero que aportó un titular y dos sólidos jugadores de rotación, los Boston Celtics comenzaron la temporada con un quinteto formado por Isaiah Thomas, Avery Bradley, Jae Crowder, Al Horford y Amir Johnson. El potencial defensivo del equipo era más que evidente, aunque los números no se empezaron a parecer a los del año anterior hasta bien pasado el All-star. Donde no hubo más que alegrías fue en el costado ofensivo. La llegada de un jugador con la calidad de Horford y su increíble capacidad para hacer mejores a todos los que le rodean dinamitó el ataque de un equipo que solo tenía un jugador, Isaiah Thomas, capaz de fabricarse sus propios tiros tras las salidas de Evan Turner y Jared Sullinger.

Jugadores como Avery Bradley y Jae Crowder alcanzaron por primera vez en su carrera cifras por encima del 40 % de acierto en triples, mientras que la habilidad de Isaiah Thomas para aprovechar todos los espacios creados por el dominicano le situó en el Olimpo de la efectividad de los Boston Celtics, mirando solo desde abajo a un tal Larry Bird. Lo realizado por el pequeño jugador de Tacoma entre finales de Diciembre y comienzos de Marzo fue nada más y nada menos que la mejor actuación en toda la historia de un jugador por debajo de los seis pies. Máximo anotador de la NBA  durante ese periodo, y el mejor finalizador de partidos desde que existen registros (10.4 puntos por partido en el último cuarto de los mismos), le valieron para dejar a su equipo como el primer clasificado de la Conferencia Este – siempre ha entrado en Playoffs desde que llegase en 2015 con un récord de 12-30, y a él como el quinto en la carrera del MVP.

Si el dominio de Isaiah Thomas fue evidente desde el primer día, a Jaylen Brown le costó tanto arrancar que, pese anotar 18 puntos en su primera titularidad, contra los Cleveland Cavaliers de LeBron James, en Diciembre estábamos comentando en nuestro podcast que le empezaba a oler el aliento a cangrejo, en clara alusión a los Red Maine Claws; equipo afiliado de los Boston Celtics en la G-League. Todo cambiaría con el año y, ganándose minutos en pista gracias a un sorprendente nivel defensivo para un rookie, durante las siguientes semanas supliría con gran éxito a Avery Bradley durante los 22 partidos que estuvo lesionado.

Tras el All-star, en el que Brad Stevens fue entrenador del equipo del Este gracias a su segundo puesto por aquellas fechas, la afición se dividía entre aquellos que querían apostar por ganar ya, dado el gran nivel demostrado por el equipo; y aquellos que, pese a estar contentos con el presente de la franquicia, veían inalcanzables a los Golden State Warriors que acabarían los Playoffs concediendo una sola derrota. Danny Ainge acertó una vez más y decidió no sacrificar activos en forma de picks o jugadores con un futuro más o menos prometedor (Terry Rozier) para alquilar a jugadores que habrían hecho mejor al equipo, pero no genial.

Al final, tras batir en un apasionante séptimo encuentro a los Washington Wizards, el que siempre será recordado como el ‘Partido de Kelly’, la temporada de los Boston Celtics se daba oficiosamente por terminada, pese a que habría que esperar un partido y cuatro bochornos más para hacerlo oficial. En una semana mágica de mayo, los Orgullosos Verdes llegaron a las Finales de Conferencia y ganarían el primer pick del Draft. Posiblemente, la semana más feliz entre los aficionados al baloncesto de Nueva Inglaterra desde el año 2008. El resto, traspaso y agencia libre, como se suele decir: es historia.

 

Previsiones de temporada 2017/18

 

Quinteto

El verano de los Boston Celtics y Danny Ainge ha sido una suerte de diciembre de 2014 pero condensado en 3 semanas. Apenas un mes después de caer contra los Cleveland Cavaliers, el General Manager reformó en un 60 % la plantilla de los verdes; aunque bien es cierto que el 40 % restante acumula un 62 % de los minutos disputados el año pasado, y la inmensa mayoría de los importantes. Amir Johnson y, sobre todo, Avery Bradley dejan dos huecos en el quinteto inicial con solo un claro candidato a salir de inicio (Gordon Hayward), mientras que la marcha Kelly Olynyk, Gerald Green, y Jonas Jerebko deja a Brad Stevens sin sus tres mejores jugadores-ajuste durante los pasados Playoffs.

Quedando claro que Gordon Hayward ocupará uno de los puestos, queda saber quién será el quinto acompañante de Isaiah Thomas – Gordon Hayward – Jae Crowder y Al Horford. Sí, doy por sentado que Jae Crowder será titular dado el pasado reciente de Brad Stevens, si analizan sus tres últimas temporadas en el banquillo de los Boston Celtics, siempre apostó por la continuidad para el primer quinteto de la temporada. Así, mantuvo en su puesto a Kelly Olynyk, Tyler Zeller y Amir Johnson pese a la llegada, durante esos veranos, de nuevos jugadores que en algunos casos acabarían relegándolos al banquillo.

Siguiendo este mismo razonamiento de continuidad y galones, es lógico pensar que será Marcus Smart, jugador más veterano de la plantilla ahora mismo (¡!!!!!), quien ocupe el puesto de escolta vacante tras la dolorosa marcha de Avery Bradley. Escolta sobre el papel. Marcus Smart sería el base de facto, compartiendo tareas creativas con Gordon Hayward y dejando a Isaiah Thomas hacer lo que mejor sabe hacer: matar. Pero eso es cosa de Andrés, que es el que sabe de baloncesto. Al final, el quinteto con más posibilidades de abrir la temporada de los Boston Celtics sería el formado por:

Marcus Smart

Isaiah Thomas

Gordon Hayward

Jae Crowder

Al Horford

Que a lo largo del año Marcus Morris acabe ocupando el puesto de Marcus Smart o Jae Crowder tampoco debería ser una sorpresa. Ya sabemos lo que le gustan a Brad Stevens los experimentos otoñales.

 

Récord

La pasada temporada el récord logrado fue de 53-39, en una Conferencia Este más débil de lo ya habitual a causa de los pésimos arranques de temporada de los Washington Wizards y los Miami Heat, así como del bajón/descanso final de LeBron y sus amigos. Este año, con la evidente mejoría en el quinteto, mucho más equilibrado en aspectos fundamentales como el rebote, más opciones ofensivas, y jugadores más capaces de ejecutar el sistema defensivo de cambios que lleva intentando implemetnar su entrenador de 2014, es de esperar que la cifra de victorias salte hasta la barrera de las 60. Cualquier cosa en el rango de las 57-61 es una apuesta segura a día de hoy.

La duda reside hasta dónde te permitirá escalar este número en la Conferencia. Equipos como Washington Wizards y Milwaukee Bucks deben ir para arriba tras un año más de experiencia y una temporada de la que sentirse más orgullosos y a la que mirarán en búsqueda de esa confianza que tan malas pasadas ha jugado a ambos. Los Toronto Raptos siguen en ese terreno de nadie hasta ahora reinado por unos Atlanta Hawks que lucharán por entrar en Playoffs, mientras que equipos como Detroit Pistons y Charlotte Hornets deberían ser considerados como franquicias-Schrödinger: pueden estar muertos o vivos, o las dos cosas a la vez, pero nadie lo sabrá hasta que no se abra la temporada. Miami es otro equipo que debería crecer tras un final de temporada realmente impresionante y una post-temporada que fue sus antípodas: mucho hype al principio y Kelly Olynyk al final. En el pantano del tanking, nadie sabe qué pueden hacer o estar buscando Indiana Pacers y Orlando Magic, los Nets han mejorado su plantilla en cuanto a talento, pero empeorado en equilibrio, y el mundo espera expectante el renacer de Philadelphia.

Sí, no he hablado de los Cleveland Cavaliers, pero es que no me gusta hablar sin saber. Y cuando ni siquiera sabes si su segundo mejor jugador, y futuro de la franquicia, va a vestirse de granate en Octubre, o si el mejor jugador de su historia va a afrontar el año con el anillo en el horizonte o como uno de transición, pues nadie puede decir que sabe qué va a pasar con ellos. Mi suposición es que Kyrie Irving se irá, LeBron James irá recitando una serie de declaraciones que ya tiene listo su entorno para salir en verano y pro el medio ganarán 50 partidos. Porque es LeBron James y tú, no.

Mi brincis al Sol:

  1. Boston Celtics (60-22)
  2. Washington Wizards
  3. Cleveland Cavaliers
  4. Toronto Raptors
  5. Milwaukee Bucks
  6. Miami Heat
  7. Charlotte Hornets
  8. Philadelphia 76ers

 

Playoffs

La gran duda que sobrevuela sobre la Conferencia Este es si estamos ante la claudicación final de un LeBron que ha estado en las Finales de la NBA durante 7 temporadas seguidas. La verdad: parece el año adecuado. Con el circo en casa como principal factor, la adición de Gordon Hayward no solo le da a su principal rival uno de los jugadores que mejor han actuado frente a él, sino que deja a los Cavaliers sin su principal opción defensiva contra el equipo de Brad Stevens: el trap a Isaiah Thomas.

Tampoco deberíamos olvidarnos de los Washington Wizards. La pareja formada por John Wall y Bradley Beal ha sido un emparejamiento infernal para el backcourt de los Cavs durante las dos últimas temporadas con un Irving inapetente en el apartado defensivo, pero ultra-productivo en ataque. Ahora añadan un año más de experiencia en los magos y cambien a Kyrie Irving por Derrick Rose.

Pintan bastos para el Rey del Este, pero no ha llegado a ser el caudillo que es mediante una campaña mediática, solo.

Personalmente, y ya me irán notando cierto aire de optimismo a estas alturas, creo que los Boston Celtics tienen una muy buena oportunidad de perder las Finales de la NBA en 2018. Todo vendrá marcado por el nivel que muestren los Washington Wizards, las ganas del reparto de LeBron James…y de que Giannis no siga creciendo al ritmo de un Xenomorfo.

 

 

Foto: jb malachi (CC)

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