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Los Boston Celtics han ganado los primeros dos juegos de la serie y acá les traemos cuales fueron las claves y cuales pueden ser los próximos ajustes cuando la serie aterrice en Wisconsin.


 

Durante nuestro análisis en el último podcast, habíamos marcado la irregularidad defensiva de estos Milwaukee Bucks y su inconsistencia ofensiva como sus características primordiales. Los dos encuentros en el TD Garden marcaron que está aseveración tenían fundamentos, pero Brad Stevens contribuyó de manera deliberada para que estos se maximicen. Veamos.

 

Que hicieron bien los Celtics y los futuros ajustes

 

“Tenemos que tener mucho cuidado en como atacamos el rebote ofensivo” dijo Stevens al finalizar el primer encuentro, y parece ser cierto que escucha nuestro podcast, porque fueron las mismas palabras que utilicé para marcar que la debilidad de los Bucks en el tablero propio hay que saber explotarla, pero con mucho cuidado con la transición rápida.

Los bostonianos ganaron muchas segundas oportunidades ante la pasividad de los Ciervos en su propio tablero. En el primer juego tomaron 11 rebotes ofensivos (22.9% de los capturables) y en el segundo, nueve (22.5% de los disponibles) ganando la lucha aérea el domingo y empatando el martes.

Lo importante de este dato está en la transición defensiva. Cuando los Bucks pudieron recuperar la pelota en su propio aro, los Celtics lograron replegarse en campo propio evitando los contragolpes de Giannis Antetokounmpo.

Stevens insistía en cada tiempo muerto en la importancia de retroceder lo más rápido posible para evitar el contragolpe de los Bucks.

El perímetro defensivo de los visitantes es de los más atléticos y largos de la NBA, y por eso, el cuidar la pelota es fundamental para evitar los puntos fáciles. Durante el primer juego se cometieron muchos errores tratando de forzar pases en la caída del hombre grande en el pick and roll (Monroe y Larkin los culpables) pero durante el segundo juego se trabajó más sobre un costado de la cancha y no tanto con el pick central evitando perdidas innecesarias.

Los mejores momentos de los de Joe Prunty estuvieron dados por errores en la zona alta de la cancha con pases planos o cruzados del lado débil. Los Celtics tienen que tener mucho cuidado en estas situaciones, sobre todo ahora en Wisconsin, donde los locales saldrán a presionar más arriba.

Atacar la zona era algo que había que hacer por diseño, y así lo han hecho los Celtics, tanto con sus aleros (Brown y Tatum) como con los hombres altos (Horford el primer juego y Monroe el segundo).

 

Cuando la primera línea defensiva es superada, los Bucks no tienen respuesta física ante la potencia de Brown o la habilidad de Tatum, y la comunicación entre los internos deja mucho que desear, lo que está llevando a la línea a Horford en reiteradas oportunidades.

Hablamos mucho de las limitaciones que podían llegar a tener los Celtics para crearse sus propios tiros, teniendo en cuenta la falta de talento por las bajas (Irving, Hayward y Smart). Los “orgullosos verdes” han solucionado esto de diversas formas: replegándose en la pintura para cerrarle los ángulos al griego y atacando las líneas de pases para forzar pases y obtener puntos fáciles, jugando aclarados para Morris y Rozier y anotando en comité.

 

Explotar las virtudes y minimizar las debilidades es algo que Brad Stevens hace a la perfección. A sabiendas que la defensa es su fuerte y el juego en estacionado su mayor carencia, hizo mucho hincapié en forzar perdidas y robar balones (18 robos y 35 perdidas forzadas).

En resumen:

 

¿Qué se puede esperar para los partidos restantes?

 

La lucha de los perímetros fue ganada por los de Massachusetts por un +41 entre Rozier/Brown vs Bledsoe/Snell. Por aquí seguramente vengan los mayores ajustes en los juegos venideros por parte de Prunty (Brogdon tiene todos los boletos para pasar a la alineación titular).

El entrenador de los Ciervos dijo en sus declaraciones post partido que el nivel de intensidad no era el que esperaba de sus jugadores, y que fueron superados todo el tiempo en las jugadas de 50/50.

Los Bucks saben que para ganar tienen que usufructuar dos facetas principalmente, la transición y el tiro de tres puntos.

El inicio del juego tres será fundamental para los Celtics. Los locales seguramente salgan a presionar más el balón, y con eso, tratar de generar la mayor cantidad de pérdidas posibles a los comandados por Terry Rozier. A ese mayor nivel de intensidad seguramente le siga un incremento del nivel asertivo de jugadores secundarios (suelen crecerse de local, Hola Kelly Oubre).

Los Bucks no están tirando para nada mal de larga distancia (40%), el problema es que no lo están intentando. Esto se debe a una buena faena defensiva de los Celtics, pero, sobre todo, por una cuestión de diseño (sus mejores jugadores se sienten más cómodos penetrando o tirando de media distancia que de 7.25).

Los visitantes no pueden darse el lujo de dejar que jugadores complementarios apuntalen los 30 puntos del griego, por lo tanto, la defensa debe estar más atenta que nunca a Brogdon y a un posible renacer de Bledose cobijado en su pabellón.

La inexperiencia de Boston es el mayor riesgo, no hay que sobrerreaccionar si los Bucks salen con otra actitud o energía, esto es algo lógico teniendo en cuenta que están contra la pared. No apartarse del plan y tratar de estar en partido sobre el cierre serán claves para poner esta serie en match point.

Si los Celtics logran mantenerse en el esquema de juego y no desviarse del camino trazado hasta acá, pueden liquidar la serie más pronto que tarde, pero para eso tendrán que dar una muestra más de carácter.