“En diciembre el equipo va a empezar a caminar”. “En enero ya tendría Stevens que encontrar el funcionamiento”. “Tras el All Star debería ser el momento” … Bueno, llegaron los Playoffs y las dudas siguen siendo las mismas, la diferencia es que ahora una equivocación y te vas para casa.

Los Boston Celtics han cerrado una decepcionante fase regular devorados por la presión, la falta de química, la vuelta de Gordon Hayward fuera de ritmo, las lesiones continuas y, sobre todo, por las altas expectativas propias y ajenas.

Ya no hay más excusas, ni para el plantel ni para el cuerpo técnico: la hora de la verdad tiene cara de Indiana Pacers y una sombra griega más grande que nunca.

Alineación alta o muerte

 

Pocas cosas han tenido una cierta regularidad o sensaciones positivas de las que agarrarse. En este sentido tenemos al tándem Horford-Baynes como una de ellas y enfrentar a un equipo como el de Indianápolis puede beneficiarlos más que nunca.

Para suerte de Brad Stevens los Pacers son un conjunto que juega prácticamente todo el tiempo con alineaciones tradicionales, con un power forward a la antigua y un pívot.

Myles Turner es el ancla que une un andamiaje defensivo granítico y de los mejores de la liga, pero que se muestra permeable cuando el cinco es sacado de la zona pintada. El dominicano y el australiano han dominado por completo a la pareja de iniciales en los cuatro enfrentamientos que han tenido este año con un +24.5 de net rating.

Las rotaciones interiores de Nate McMillan comienzan con Young-Turner, luego con Sabonis-Turner y finalmente con Leaf-Sabonis, solo una pequeña proporción de tiempo en la que el ex Texas Long Horn descansa.

Los Celtics suelen tener muchos problemas en la pintura cuando solo uno de sus dos internos está en cancha. La caída del pick and roll, las pelotas colgadas en alley sobre el lado débil y los rebotes ofensivos permitidos son síntomas ineludibles de esto.

En los Playoffs las rotaciones suelen achicarse, por lo que me atrevo a anticipar más tiempo de la dupla de interiores, sobre todo si tenemos en cuenta el nivel de dominio. Solo Sabonis suele complicar, y mucho, pero lo hace cuando no están los dos internos verdes juntos en cancha.

Los Pacers lastiman mucho con el pick and roll, y desde la caída en desgracia de Victor Oladipo, con los bloqueos indirectos para Bojan Bogdanovic o las penetraciones de Collison, pero su arma fundamental es la defensa.

 

 

Con la ausencia por lesión de su hombre más talentoso y el único que se podía generarse sus propios tiros, los Pacers se han transformado en una versión menos talentosa que los Celtics del año pasado, pero más dura defensivamente y más sólida en las ayudas secundarias.

Cortan muy bien las líneas de pase, presionan la pelota todo el tiempo provocando pérdidas y alimentándose de ellas, por lo que cuidar el balón es fundamental, sobre todo, cuando la defensa está establecida ya que en ese momento es cuando se vuelve más fuerte.

En Playoffs el ritmo se suele ralentizar, por lo que los de McMillan se verían beneficiados. Los Celtics tendrán que tratar de sorprender con ofensiva temprana antes que la transición defensiva se acomode y sea mucho más complicado atacar con Turner en posición y sus compañeros flotando alrededor esperando la oportunidad del contragolpe.

 

 

Cuando se enfrenta a un equipo que se abroquela bien defensivamente hay dos formas de atacarlos, o se lo anticipa y rápidamente se sale de contra para agarrarlos en retroceso o se mueve la pelota lo suficiente para generar los espacios.

Sabemos que los Celtics tienen un problema endémico con el rebote defensivo, por lo que asegurar el tablero tiene que ser la principal función de los verdes. Con Baynes y Horford se ha ganado esta batalla obteniendo el 88% de los rebotes disponibles, pero esto no quiere decir que todo esté solucionado.

En algún punto de la serie creo que McMillan va a bajar la alineación jugando con un solo interno y ahí es cuando se le pueden complicar las cosas a los de Massachusetts, sobre todo a la hora de capturar los rebotes.

Si las capturas defensivas y la ofensiva temprana puede aportarle puntos a los Celtics de la mano de Jaylen Brown o Kyrie Irving, el otro punto a tener muy en cuenta es no caer en el desorden y en confundir ofensiva temprana con tirar tiros apurados o sin sentido.

 

 

Los sospechosos de siempre, (Terry Rozier, Marcus Morris y Jayson Tatum) tendrán que apegarse al esquema de juego y dejar las decisiones en manos de los que tienen mejor lectura y ahí es donde Gordon Hayward y Al Horford se vuelven un factor decisivo.

Lo venimos repitiendo como loros, pero es fundamental que en Playoffs los niveles de ejecución se mantengan lo más alto posible, por lo menos hasta los momentos decisivos en donde el talento individual es el que aparece y ahí Kyrie Irving tiene todos los números de la quiniela.

Los Celtics tienen más talento global y deberían imponerse en la serie en cinco o seis partidos, pero con este equipo uno no puede aventurarse a nada teniendo en cuenta los niveles de irregularidad que han manejado durante todo el año.

 

Los matices de Playoffs

 

El otro factor fundamental es ver la salud de varios jugadores claves como Al Horford (tendinitis en su rodilla), Marcus Smart (golpe en la cadera) y Jayson Tatum (golpe en la tibia).

El factor ofensivo más grande de estos Pacers está siendo Bogdanovic, por lo que la salud del mejor defensor perimetral es fundamental para detener al croata, si no se recupera, Jaylen Brown tendrá que revivir aquellos momentos de sus primeros Playoffs cuando saltó a la cancha para hacerse cargo al tirador.

Las otras dos individualidades en la que los Celtics tendrán que poner especial atención es Myles Turner y su buen pasaje tirando desde 7.25 mts, sumado a su excelente timing para la caída del pick and roll y una muy subestimada capacidad de pase.

 

El pivot es, después del lesionado Oladipo, el jugador más determinante de los Pacers. Su impacto defensivo es gigante y será fundamental sacarlo de la zona pintada para liberarle los caminos a Kyrie Irving.

Los de Brad Stevens supieron como minimizarlo durante la temporada regular y tendrán que replicarlo en Playoffs con bueno niveles asertivos de larga distancia de sus internos, la preocupación se instalará en su cabeza y tendrá que alejarse de las cercanías del aro.

Los dos jugadores que tendrán un peso específico muy importante de cara a la serie en uno y otro lado son: Gordon Hayward y Domantas Sabonis.

El alero viene recuperando su nivel poco a poco y es fundamental a la hora de la toma de decisiones a nivel ofensivo. El lituano, por otra parte, siempre ha complicado a los de Nueva Inglaterra con su energía ilimitada y su capacidad rebotera y anotadora.

En definitiva, los Boston Celtics dependen de si mismos, de su nivel de concentración y ejecución para llevarse esta serie, lo que no es una garantía teniendo en cuenta lo que han mostrado a lo largo del año. Las excusas se terminaron, los Playoffs están a la vuelta de la esquina y no hay declaraciones donde esconderse. Let the game begin.

 

Fuentes estadísticas:

 

NBA.com/stats