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Tercera entrega de esta sección veraniega en la que analizamos la Summer League de nuestros muchachos. Tras hablar sobre Ante Zizic, y Jayson Tatum, hoy llega el turno del hombre de la gente, del ídolo de masas, del héroe del pueblo, Semi Ojeleye.

 


 

Semi Ojeleye seguramente es el rookie que más “encerrado” ha estado en un rol predefinido. Nacido en Kansas, pero con familia nigeriana, el alero que empezó su andadura universitaria por Duke, para terminarla en SMU, no ha brillado especialmente en esta Summer League para los ojos del espectador.

Sus números han sido mediocres, y en un equipo con demasiada competencia, no ha podido disfrutar de todo el protagonismo del que gozaba en los Mustangs. Pero la misión de Ojeleye no era esa (tampoco tenía que acabar con Sarah Connor).

Semi Ojeleye es un jugador de equipo, trabajador y sacrificado, y a sabiendas de la enorme competencia a la que se iba a enfrentar este año, sin ni siquiera un puesto en la plantilla asegurado, decidió centrarse en hacer dos cosas: defender y tirar triples. Y a Brad Stevens le ha encantado.

El jugador ha buscado mostrar dos facetas en las que los Celtics enfatizan su juego, para así poder ganarse un hueco en el equipo. No sabemos si por iniciativa propia o por órdenes desde el club, pero el hecho es que Ojeleye ha sabido hacerse con la confianza de su entrenador mostrando que, si bien es un rookie, puede cumplir con un papel en unos de los mejores equipo de la NBA.

Blindado en músculo, pero con buena mano, el cariñosamente apodado “Terminator” por el primer vídeo que encontró este servidor sobre sus jugadas, destacaba en la universidad por ser un jugador mucho más agresivo.

 

Ojeleye ya tiene mote

 

Una mezcla de falta de balones, ¿menos confianza?, y un rol muy predefinido, no ha permitido que podamos ver al Semi Ojeleye que mostró todo su repertorio en la NCAA. ¿Qué nos hemos perdido?

Lo más destacable es su 1 contra 1. Fue el tercer jugador más efectivo en estas situaciones durante el curso pasado del baloncesto universitario, con buenas lecturas de su defensor, y con cualidades interesantes de ser explotadas.

 

El hecho es que nos hemos quedado con un Semi Ojeleye muy centrado, que ha hecho pocas cosas en esta Summer League, por lo que esta pizarra va a ser un poco especial, ya que analizaremos el rol que puede cumplir el #37, visto lo que ha hecho en la liga de verano, en un equipo en el que los minutos van a estar muy caros.

 


 

Versatilidad defensiva

 

Y debemos empezar por la faceta que le ha valido la gracia de su entrenador, aquella en la que en palabras del propio Stevens:

“Competirá por ser de los mejores del equipo desde el momento en el que entre por la puerta”

La defensa, esa característica que te abre las puertas de la cancha en cualquiera equipo del ex entrenador de Butler, ha sido un campo en el que Ojeleye ha brillado haciendo un trabajo oscuro, sin robos ni tapones que valgan un vídeo con música motivadora de fondo. El nuevo jugador de los Celtics ha sabido adaptar su físico y cualidades a la era moderna, defendiendo a todo tipo de rivales de manera muy efectiva.

En definitiva, podríamos decir que Ojeleye es perfecto para el sistema defensivo que quiere implantar Stevens. Capaz de defender desde el 1 hasta el 5, en esta Summer League ha sabido hacerse un hueco a base de secar a los ataques rivales. ¿Por qué?

En los siguientes vídeos podremos observar todas las cualidades que hacen que a Stevens se le caiga la baba.

 

Lo principal es su capacidad de reacción y velocidad. Ojeleye puede cubrir mucho campo y es capaz de cambiar de asignación sin perder prácticamente nada de tiempo, evitando que el jugador con balón tenga espacio para tirar o penetrar. La segunda secuencia de imágenes, contra los Lakers, es maravillosa, y ejemplifica muy bien esto.

En ella, Ojeleye cambia de asignación en el perímetro hasta en 5 ocasiones, sin que ninguno de los atacantes pueda aprovechar la ventaja de salir de una cortina, o el missmatch de altura y velocidad, ya que no lo hay. Ojeleye, con 107 kilos de peso, tiene una rapidez de pies impresionante, que junto a su explosividad, le permite aguantar a rivales mucho más pequeños que él.

 

Hablando de contener, tras la secuencia en la que Ojeleye desespera a todos los perimetrales angelinos, llegamos a unos segundos de vídeo que, tras verlos Stevens, borró de su pizarra lo de jugar con un cinco tradicional. En el vídeo anterior podemos observar una clase teórica de la llamada “versatilidad defensiva”, en la cuál, Ojeleye, nos va a enseñar desde cómo parar a un jugador que te saca 15 centímetros y 14 kilos como es Ivica Zubac, hasta la manera de defender a otro al que sacas 12 kilos, como es Dante Exum.

Para que no se diga, y completando su colección, Ojeleye defiende perfectamente a una gran variedad de jugadores, de todos los tamaños y estilos, demostrando una capacidad de adaptación muy interesante. Pasando por todas las posiciones, Terminator exhibe una muy buena técnica defendiendo penetraciones de jugadores más pequeños, y una fuerza y posicionamiento que le permite parar a jugadores más grandes, pero no más fuertes, que él.

En conclusión, podríamos hablar de Ojeleye como un “glue guy“, este jugador pegamento que cohesiona al equipo y que termina de cerrar el círculo de un sistema. Con su trabajo defensivo, Brad Stevens podrá contar con una herramienta rara y especial, que le sirva para tapar muchos huecos y para establecer una defensa móvil y asfixiante.

Sin brillar, y sin ser espectacular, Ojeleye tiene unas condiciones únicas para ser un jugador extremadamente productivo en defensa, y si consigue trasladar todo lo visto en la Summer League, los Boston Celtics tendrían en Ojeleye al jugador más versátil de toda la plantilla.

 


Simple pero efectivo

 

En ataque, con unos discretos números (8,6 puntos y un 37% en triples en 18 minutos por partido), Ojeleye ha sido un jugador de reparto, sin prácticamente tiros o jugadas diseñadas para él, salvo en un partido específico del que hablaremos más adelante.

Si en defensa Ojeleye demostró poder hacer muchas cosas, en poco tiempo, y ante muchos rivales diferentes, en ataque hemos visto a un jugador más bien unidemensional,  y que funciona mejor contra un tipo de jugador específico.

Su función ha sido simple, permanecer abierto para ensanchar la pista, aprovechar las opciones de tiro abierto y, muy de vez en cuando, intentar ir hacia el aro si encontraba un hueco por el que colarse. A parte de esto, hemos visto algún ramalazo puntual de ese jugador que destacaba en la universidad por su juego tras bote y en aclarados, siendo esto algo poco habitual durante la Summer League.

 

Un mata gigantes

 

Su mejor partido llegó, curiosamente, contra el mejor rival, Los Ángeles Lakers. En un escenario que aplaudía y babeaba por ver a Lonzo Ball, el de Kansas, sin hacer mucho ruido, fue el factor diferencial que decantó el partido hacia el lado verde.

Y lo hizo fuera de posición, o puede que justamente al contrario, porque Ojeleye, levantando 2.01 metros del suelo, explotó jugando de center.

Como ya vimos hace unas líneas, cuando hablábamos de su versatilidad defensiva, el jugador fue capaz de parar al gigante croata, Ivica Zubac, aguantando su embestidas en la zona, pero lo mejor de ese enfrentamiento llegó del otro costado. Y es que cuando se presentó el turno de Ojeleye de mirar al aro de cara, el pívot de los Lakers no puedo ni pelear.

 

En el anterior vídeo podemos ver de qué manera Ojeleye explota este emparejamiento. Simple pero efectivo, el en ese momento cinco de los Celtics, se aprovecha sobremanera de su ventaja física abusando de la lentitud de su par, sacándolo siempre fuera y disfrutando de mucho espacio y tiempo para armar su tiro. Una y otra vez, cual máquina bien engrasada y programada para un solo objetivo, Ojeleye usó el pick and pop como su mejor recurso ofensivo, consiguiendo influir en sus rivales de tal manera, que ya no sabían cómo defenderle.

Esta faceta de su juego, si se consigue trasladar, supone un recurso táctico increíble para un Brad Stevens al que le encanta jugar pequeño. Disponer de un jugador perimetral, capaz de defender a hombres altos del equipo rival, supone un missmatch natural, una ventaja que no es necesario generar mediante bloqueos o jugadas de pizarra.

Ojeleye es este tipo de jugador, preparado físicamente para realizar la labor en defensa, y con suficientes recursos como para explotar la ventaja en ataque.

 

CONCLUSIÓN

 

Semi Ojeleye va a vivir de su defensa, por lo menos el primer año. Parece que esa versatilidad defensiva que le permite secar perimetrales se va a trasladar. Es rápido, explosivo, mueve muy bien los pies y su capacidad de reacción es fiable.

Pienso que casi al 100% su capacidad para defender aleros y ciertos cuartos también se va a trasladar, sobre todo en una liga que encoge cada segundo que pasa. Y este contexto también provoca un problema.

En una liga en la que los aleros están ocupando dos posiciones del quinteto, Ojeleye se queda ciertamente corto en habilidad perimetral como para poder competir. Es decir, el hecho de poder jugar en posiciones interiores contra interiores tradicionales, es algo bueno, pero no es tan bueno si solo puedes hacerlo contra ese tipo de jugador.

Ojeleye necesita mejorar conceptos de manejo y toma de decisiones para poder exprimir su potencial. Si el equipo contrario combate el small ball con small ball, puede que el protagonista de este artículo sufra en ataque.

Aun con esto, la capacidad de defender las cincos posiciones en un sistema de continuos cambios, como es de los Celtics, le va a valer minutos en una rotación muy profunda. Aunque pienso que su efectividad en ataque va a depender mucho del peso y altura del jugador que lo esté marcando.

Los Boston Celtics, con su pick número 37, han conseguido un jugador diferente, que con trabajo y confianza, puede convertirse en alguien a tener muy cuenta. Hasta la vista, baby.

 

 

Fuentes: Foto Álvaro Méndez.