Si mañana twitter cerrase la cuenta a cualquier aficionado a la NBA y este decidiera abrir una nueva, podría jugarme todo el dinero que tengo en el banco a que una de las primeras diez personas que seguiría sería a Adrian Wojnarowski y no perdería ni uno solo de los dieciséis euros que tengo ahorrados.

 

Al servicio de la fuente, no del público

Durante más o menos la última década, el ahora periodista de ESPN se ha establecido como la fuente de información más fiable dentro del mundo NBA y solo su propio pupilo, Shams Charania, parece hacerle algo de sombra en este respecto.

Sus tuits precediendo cada elección del draft segundos antes de que se produzcan, o anunciando un traspaso minutos antes de la confirmación del mismo es, en el 90 % de los casos, la manera que tenemos los aficionados de la NBA de enterarnos de la actualidad más rabiosa.

El problema radica en que la exclusividad tiene un precio. Tener acceso a cada jugador, cada franquicia, cada agente, no suele significar que has hecho un gran trabajo de pasillos, sino más bien que a estás currando para ellos. Tu trabajo es transmitir su mensaje y el salario es información de primera mano 10 segundos antes de que esta se haga oficial.

Vamos a explicarlo con un ejemplo, que siempre ayuda.

Supongamos que un jugador, Trevor Ariza mismamente, no va a poder acudir con su equipo a la burbuja de Walt Disney World por motivos familiares. Como aficionado, como espectador, la única información que necesitas es que el jugador no va a participar en el cierre de temporada que ha montado la NBA en Florida.

Como mucho, en caso de que seas un aficionado de los Portland Trail Blazers, de alguno de sus rivales directos y/o históricos, del propio jugador o simplemente eres una de esas personas que siguen la liga con una mayor profundidad, hay otras cuestiones que te pueden surgir de manera legítima: ¿es porque no lo considera seguro? ¿Es, quizás, porque no quiere apartar el foco de la causa Black Lives Matter? ¿No jodas que se ha lesionado?

Sea cual sea la pregunta que te haces, un «razones familiares» descarta la lesión del jugador y deja claro que la intención de Ariza era jugar. Sin embargo ¿qué fue lo que escribió Woj en twitter?

Como aficionado a la NBA, que Trevor Ariza tenga una batalla abierta con su mujer es algo que debe importarte entre dos y tres cojones; como persona, un tuit que solo sirve para tirar al fango a una mujer sobre la que nada sabíamos tres minutos antes, es directamente execrable.

¿Por qué lo escribe Woj entonces? Porque si en el futuro quiere tener la exclusiva sobre los movimientos que involucren a Trevor Ariza, los Portland Trail Blazers o a cualquiera de los jugadores que lleve su agente, ahora tiene que dejar bien claro en que el chaval quería ir a Florida a jugar pero que el bicho de su ex mujer le ha colgado mandado al niño justo este mes. Para joder, obviamente.

Esto no solo calma a aquellos aficionados que esperaban ver a Ariza en Walt Disney World con su equipo, sino que le deja como un buen padre que sacrifica su trabajo por pasar tiempo con su hijo y, de paso, lanza a una marabunta de desconocidos de internet contra su ex.

 

La máquina del fango

La cuestión no es ya si la manera de actuar de Woj es ética o no: el periodismo no es que esté como para exigir escrúpulos a nadie, sino si merece ser nuestro informador de cabecera.

Todo lo que Woj nos aporta es un tuit por cada elección del draft segundos antes de que Adam Silver salga al escenario; un tuit por cada traspaso minutos antes de que los jugadores y franquicias involucradas lo hagan oficial de exactamente la misma manera. Esto produce una falsa sensación de veracidad, de que su palabra es ley, que hace que cuando la información que nos presenta tiene más aristas, la primera reacción de los aficionados sea digerirla sin preocuparse por ninguno de esos matices.

Y durante la crisis entre China y la NBA ya vimos cuál es el mayor de sus amos.

Quizás, en tiempos de paz y bonanza como los que ha vivido la NBA durante los últimos 9 años, esto sea algo que no tiene mayor importancia. Pero ante una época tan turbulenta como la que parece avecinarse, con reducción del espacio salarial, una más que posible modificación del calendario y, en definitiva, el primer conato de enfrentamiento entre propietarios y jugadores desde el año 2011; una persona como Woj, con tal capacidad de manejar la opinión pública hacia uno u otro lado, es tan poderosa como peligrosa.