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Con las bajas de última hora de Al Horford y Marcus Morris, los Boston Celtics acudían a Salt Lake City con lo justo. Además, se enfrentaban a unos Jazz necesitados, que se agarran a la última plaza de Playoffs del Oeste, y que no podían permitirse una derrota. Con todo esto sobre la mesa, el equipo de Brad Stevens se llevó el gato al agua, 95-97, con una actuación sorprendente de piezas poco habituales, y con un triple de Jaylen Brown que dejó frío a todo el estado de Utah.


El primer cuarto fue un toma y daca de rachas entre dos equipos que estaban empezando a calentar. Si bien se notaba la diferente intensidad de los locales, unos Celtics guiados por Tatum conseguían mantener el ritmo. Por parte de los Jazz, el efecto Gobert, claro candidato a mejor defensor del año, impedía a los de Boston entrar en la zona, y si bien sus compañeros no estaban muy acertados en ataque, sirvió para conseguir una ventaja de 6 puntos al final del periodo.

El segundo cuarto nos trajo a unos Celtics cambiados, mucho más metidos en defensa. Liderados por Tatum, Nader y Brown, los de Stevens estuvieron muy activos en las líneas de pase, provocando muchas pérdidas y superando en intensidad a unos Jazz que no se encontraron hasta el descanso, al que se fueron 9 puntos abajo.

Tras la imaginable charla de Snyder, los Jazz volvieron a ser la maraña defensiva que acostumbran, y Donovan Mitchell, hasta ahora desaparecido, cogió las riendas del equipo para enfrentarse a Jaylen Brown en uno de los mini-duelos que nos dejó la noche. Con toda la ventaja adquirida en el segundo cuarto desaparecida, los Celtics no podían hacer frente al muro defensivo de los Jazz, y del otro lado, nuestro viejo amigo Jae Crowder, ayudó a su equipo a llevar la racha hasta un 15-0 que parecía finiquitar el partido.

Sin saber muy bien cómo, los Jazz vieron como toda esa ventaja se esfumaba tras un tiempo muerto de los Celtics, del cual surgió la figura de un Semi Ojeleye muy enchufado, 8 puntos seguidos, que ayudaría a los verdes a irse al último cuarto solamente 4 puntos por debajo.

El periodo final comenzó con unos Celtics de nuevo con dificultades para conseguir puntos. Para intentar agitar el partido, Stevens probó algo inusual, una zona 2-3 con Monroe y Baynes en la pintura, que si bien no funcionó del todo bien, parece que espabiló al equipo. Con los Jazz 8 arriba, Terry Rozier se presentó al partido con una serie de triples que metieron a los Celtics de lleno en la lucha por la victoria. Tras otro triple de Larkin, unos libres de Monroe, y un precioso mate en transición de Tatum, los Jazz tuvieron la oportunidad de ponerse por delante, pero fue Brown el que consiguió llevarse el gato al agua con un triple a falta de 0,3 segundos.

 

Victoria sorprendente de unos Celtics muy mermados y que tuvieron muchas dificultades para anotar durante largos tramos del partido. Los Jazz demostraron que son la mejor defensa de la liga con Gobert en pista, pero ni mucho menos demostraron ese rendimiento en global que les haga ser un equipo a tener en cuenta.

Por parte de Boston, además de las actuaciones de Brown y Tatum, hay que destacar la buena labor de Greg Monroe a la hora de distribuir el balón en ataque, y de aportar en defensa con unas manos muy rápidas que provocaron varias pérdidas.

Por los locales, hay que destacar la tan intimidante labor de Gobert en una pintura que nadie se atrevía a pisar, así como la buen actuación de Jae Corwder desde el banquillo.

 

Los Boston Celtics volverán a jugar este sábado ante los Raptors en casa, en un partido que puede marcar el destino de los Playoffs del Este.