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Tras varios meses sin dudar sobre la elección de Markelle Fultz, Danny Ainge parece que nos va a “sorprender” con un traspaso que busca emular a los del gran Red Auerbach. Si bien la decepción es palpable, no nos queda otra que pasar página pero, como animales curiosos que somos, no podremos descansar hasta que podemos encontrar el sentido de todo esto.

Sin saber exactamente lo que los Boston Celtics van a recibir por su número uno, el principal miedo de cualquier elección es que el plato que no escojas del menú, por mala suerte irlandesa, sea mejor que el que has decidido comerte. Con esto en mente, os invito a leer mi análisis sobre uno de los jugadores más interesantes del Draft 2017, uno de los platos más suculentos del menú, ¿lo superará Danny Ainge con el postre?

El camino al pick número 1

 

Naces, creces, te reproduces y mueres. La vida debería ser simple, tranquila y sin ajetreo, mucho más si gozas del talento suficiente para allanarte el camino. Markelle Fultz, considerado uno de los mejores prospects de la última década, llega al NBA Draft de 2017 como el favorito para ser seleccionado con el pick número uno, pero aunque parezca que el baloncesto le resulta sencillo, su camino hacia la cumbre no ha sido del todo estándar.

Habitualmente la vida de una futura estrella es, digamos, monótona. Te paseas por los colegios de primaria, llamas la atención lo suficiente como para que un buen instituto se fije en ti, trabajas para subir en los rankings nacionales, una buena universidad te escoge, one and done y das la bienvenida al mundo profesional. No para el bueno de Fultz.

El problema del de Maryland no era el talento, era la altura. Cuando Fultz media escasos 175 cm (¿De qué me suena esta medida?), la única universidad que se fijó en él como una de las grandes perlas del país fueron los Huskies de Whashington (¿sorpresa?). El scouting pagó sus frutos porque, tras pasar inadvertido durante casi toda su carrera, en su último año en el instituto creció hasta los 193 cm, momento en el que las mejores universidades le abrieron la puerta. Ya era tarde, Markelle fue leal y se comprometió con la que siempre estuvo ahí, iba a ser un Huskie.

Fultz recibió decenas de peticiones de universidades NCAA

El jugador recibió invitaciones de decenas de universidades tras su explosión/ Foto “My life-Youtube”

 

Si bien puede que la decisión tomada le llevase por una temporada de estreno en la NCAA llena de derrotas, el base pensaba que iba a compartir vestuario con Marquese Chriss y DeJounte Murray, lo que podía haber supuesto una combinación espectacular, una lástima.

El mal hacer de su equipo ha deslucido un poco su actuación individual, pero el contexto no debe empañar una de las mejores campañas de un freshman en la historia de la competición universitaria.

 

Fultz, un jugador de videojuego

 

Aunque le pidieron conducir a un equipo que le ahogaba en un sistema ofensivo anticuado, rodeado de compañeros con poco talento, poca experiencia y mal organizados, que no se compenetraban con sus puntos fuertes y que hacían más visibles sus debilidades, Markelle Fultz ha tenido una campaña histórica para ser solo un freshman.

Abramos el 2K, todos a creación de jugador, vamos a hacer un base. Combinamos tamaño y envergadura con velocidad y agilidad, pero además tiene que anotar mucho, vamos a hacer que tire bien, que bote mejor y, que además, por qué no, tenga habilidad para pasarla, que de vez en cuando no queda mal compartir la pelota. No le pongas tu nombre, no te engañes, ponle Markelle Fultz y disfruta.

“La universidad se le queda pequeña, es demasiado bueno”, dice un scout de la NBA. “Es tan bueno que pienso que se aburre”.

Mente de base en un cuerpo de alero

 

Empecemos por lo evidente, el Huskie tiene un buen soporte sobre el que trabajar. Físico único el de este Fultz, que cuenta con buena altura y tremendas envergadura y manos. Es explosivo, rápido, ágil y controla perfectamente su cuerpo. Con un estilo diferente, cuerpo musculado y con capacidad de jugar por encima del aro con facilidad si le dejan espacio.

Tu ataque en las mejores manos

 

Si bien el físico le acompaña, el punto fuerte de Fultz, y lo que le ha hecho ser el favorito en el 99% de quinielas, ha sido su relación con el aro rival. Fultz es un máquina anotadora, versátil y con un talento innato para crearse tiros y conseguir llegar a la zona donde se encuentra más cómodo gracias a una combinación letal de control corporal, manejo, juego de pies y control de los tiempos.

El de Maryland, estudioso de los mejores bases, intenta y consigue llevar a cabo una de sus mejores herramientas imitando a dos de los mejores unos de la actualidad, Chris Paul y Russell Westbrook. Calmado y controlado en media pista, sabiendo marcar los tiempos del pick and roll, explota con rabia cuando encuentra huecos para llegar hacia el aro, marcando los ritmos de forma impropia para un jugador de su edad y experiencia.

Cambia de ritmo, de dirección, usa las dos manos y realiza movimientos avanzados de forma natural, sencilla, casi sin pensar, es creativo tras bote y con sus pies varios palmos por encima del suelo. En definitiva, sin contar con una punta de velocidad élite (Westbrook o Wall), su libreto de recursos es tan amplio que su capacidad anotadora no se ve mermada.

Fultz, si bien se gana el pan llegando hacia el aro sin miedo a los mastodontes con los que se pueda encontrar, tiene en el tiro tras bote uno de sus mejores amigos para su nueva etapa en la NBA.

El #20 atesora una gran cantidad de movimientos tanto de bote, como de juego de pies que, si bien dependen mucho de que termine de pulir su mecánica de tiro, hacen pensar que pueda llegar a dominar la media distancia como Harden, Wade o DeRozan. Volviendo a poner de ejemplo el modo creación de jugador del 2k para definir a este jugador especial que es Fultz, si hubiésemos observado al “gamer” que lo creó, seguro que podríamos haber visto como cogía movimientos del propio Harden, de C.J Mccollum, como compraba el juego de pies de Wade o DeRozan, y lo juntaba todo en un híbrido que haría que el juego fuese fácil, divertido, pero fácil.

Su efectividad en jugadas de pick and roll, tanto finalizando como pasando, ha sido del todo sorprendente. Es capaz de encontrar a sus compañeros en situaciones muy complejas, demostrando creatividad, visión de juego y dotes organizadoras en un equipo falto de talento, de espacio y en el que compartía pista con dos interiores que le cerraban los caminos tanto, o más, que los tarugos contrarios.

Segundo en porcentaje de asistencias de todo el Draft, algo que no es extraño debido a su exagerado volumen de uso, no pierde la pelota muy a menudo, dato remarcable para la cantidad de decisiones que ha tenido que tomar.

La capacidad para crear tiros a sus compañeros es un punto fuerte de Fultz, y muchas veces infravalorado por el contexto en el que se movía. Con el espacio extra de la NBA, y rodeado de compañeros con más talento, se va a lucir mucho más. Usa las dos manos, sabe encontrar y alimentar el lado débil, tiene visión y una inteligencia para jugar al baloncesto muy alta.

Y si Futlz destroza a sus rivales con el balón en las manos, no se queda atrás cuando tiene que jugar sin él. Acostumbrado a jugar con otro base en el quinteto, ha demostrado ser capaz de ser una amenaza en situaciones de catch and shoot (38% en tiros tras recibir y 41% en triples), otorgando flexibilidad y versatilidad a su equipo, y añadiendo más recursos ofensivos a su repertorio.

Cambiamos de ámbito y nos vamos al costado defensivo, del que hablaremos un rato más tarde, pero que se merece una mención junto a todo lo positivo.

Capaz pero irregular

 

Markelle Fultz ha recibido muchas críticas por su labor en defensa, varias merecidas, pero que dejan a un lado algo importante, el contexto. Seamos honestos, los Huskies han sido un desastre. Un equipo mal diseñado y dirigido, que ha mostrado un sistema defensivo, por llamarlo de alguna forma, que aburría a los atacantes contrarios de lo fácil que era anotar.

Fultz ha sido uno más en ese sistema horripilante, pero ha mostrado destellos en una defensa espantosa. Pienso que puede llegar a convertirse en un buen defensor tanto individual como de equipo, además de demostrar ciertas dotes de liderazgo atrás, sobre todo al final de temporada, dirigiendo a sus compañeros y sabiéndose colocar muy bien.

Tras todo lo bueno, de algo malo teníamos que hablar, pero lo dejamos para el final, por si te quieres quedar solo con lo bonito.

Haciendo un lado el tono humorístico, debo aclarar que no soy partidario de dar mucha importancia a los puntos débiles en el juego de jugadores tan jóvenes, pero no está de más traerlos para así, cuando lleguen a la cima, podamos dar mérito a Brad Stevens por su contribución al desarrollo.

Defectos mejorables

 

Hilando fino, sigamos con la defensa. Es cierto que Fultz parece algo despistado a veces, se deja llevar y da la sensación de que no se lo toma en serio, no solo la defensa, también el ataque. No le doy demasiada importancia a estos fallos de concentración, son innegables sí, pero también hay que pensar que el papel de Fultz era, por momentos, abusivo. Tomando todo el peso ofensivo de su equipo, es normal que en defensa no quieras ni puedas aportar. Sin contar con la cantidad de minutos que pasaba en pista, el formato NCAA consta de dos tiempos de 20 minutos, en los que Fultz jugaba prácticamente los 18 últimos de cada partido seguidos.

En cuanto al “defecto” de no tomarse los partidos en serio, de no esforzarse o de parecer desganado, casi mejor nos contesta él antes que leer cualquier cosa que yo pueda analizar:

Te garantizo que si le preguntas a alguien que me haya tenido que defender sobre eso, no va a decir que no me esfuerzo. Es un halago que piensen que mi juego hace ver el baloncesto como algo fácil.”

Como ya se dijo, Fultz es un jugador inteligente, y aunque cometa fallos de posicionamiento, no me preocupa de cara al futuro este aspecto.

Para terminar con este análisis de sus defectos, decir que en ataque puede y debe mejorar su toma de decisiones, pecando de apresurado en alguna toma de tiro, y de relajado con ciertos pases. De nuevo no me preocupa que un jugador de 19 años deba pulir un aspecto de su juego que mejorará con la experiencia.

Nos encontramos, en definitiva, ante un jugador con un suelo muy alto, potencial de mejorar sus puntos débiles, con una personalidad trabajadora y buen carácter. Un alumno perfecto, el yerno  que todo padre querría tener, la promesa de la que todo aficionado quiere presumir y el base que todo equipo desea.

Siéntate, y seas del equipo que seas y termine dónde termine, disfruta de la carrera de Markelle Fultz, merecerá la pena.
 

Fuentes: Vídeos DraftExpress,Foto Getty (Edición Álvaro Méndez)

 

 

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