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Marcus Smart, el base de origen texano, ha llegado a un acuerdo con los Boston Celtics para renovar su contrato por cuatro temporadas en las que percibirá un total de 52 millones de dólares; cobrando 11.6 el primero, creciendo sus emolumentos al 8 % anual y sin ninguna opción de equipo o jugador – totalmente garantizado.

Drafteado en la sexta posición del NBA Draft 2014, Marcus Smart es el jugador que más tiempo lleva en la plantilla de los Boston Celtics y una parte fundamental tanto del esquema de su entrenador como del vestuario. Brad Stevens, técnico de los Orgullosos Verdes, ha insistido durante todo el verano sobre su deseo de ver al #36 de vuelta la próxima temporada mientras compañeros suyos como Al Horford han subrayado su incidencia en el grupo – llegando a calificarlo como “el alma” del mismo.

Tras varias semanas de drama en las que el jugador se llegó a reunir hasta con cuatro equipos y en las que se filtró su molestia ante lo que él entendía como pasividad por parte del que ha sido su único equipo en la NBA, el jugador ha conseguido un contrato bastante más cercano a sus aspiraciones de 14/15 millones al año que del valor que se le dio en el presente mercado – nunca superior a los 8 millones de dólares por temporada.

Es, por todo ello, justo decir que Danny Ainge y Mike Zarren han sobrepagado a Marcus Smart, algo diametralmente opuesto a la que ha sido su política salarial desde al menos 2012. La explicación quizás la encontremos mirando un año en adelante, cuando tanto Terry Rozier como Kyrie Irving serán agentes libres; con la renovación de Marcus Smart los Boston Celtics se aseguran tener a un jugador decisivo para ellos en la que quizás es la posición más incierta del equipo a día de hoy.

Por otro lado, como bien han apuntado varios analistas durante la tarde de hoy, el contrato de Marcus Smart también se puede entender desde una perspectiva de mercado, si tenemos en cuenta que el suyo es el único contrato que tiene el equipo entre la frontera de los contratos de rookie y los máximos salariales – sin contar los de Marcus Morris y Aron Baynes por la escasa cuantía de los mismos. En caso de que la frontoffice de los Boston Celtics decidiese buscar un gran traspaso en los próximos años, ahora tienen un contrato que arrojar en el mismo sin perder a un miembro de su quinteto inicial.

En definitiva, pese a lo dramático de su negociación y lo alto de la firma, la renovación es una buena noticia tanto para Marcus Smart como para unos Boston Celtics que se asegurarán a una de las piezas que han sido claves durante su ternura en los Boston Celtics: desde su llegada a la franquicia verde el equipo nunca se ha perdido los Playoffs. La pasada temporada el jugador disputó un total de 54 partidos, aportando 10.2 puntos, 4.8 asistencias, 3.5 rebotes y 1.3 robos, más un montón de cosas que solo entenderán aquellos que vean sus partidos.