Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
¡Compártenos! ¡Muchas gracias!

 

Todo parecía volver a la normalidad en cuanto la posibilidad de contar con el plantel de los Celtics en situación óptima de salud, pero a partir de la lesión en la mano de Aron Baynes, parecen caer como moscas (Williams, Irving y ahora Marcus Morris) y complican más y más el desempeño del equipo de Brad Stevens.


No todo pasado fue mejor… bueno este sí

 

Las cosas no están saliendo como las expectativas marcaban. Todas y todos sabemos que no esperábamos estar a esta altura de la competición con los Celtics en la quinta posición y alejado de los puestos de vanguardia.

“La única verdad es la realidad” decía el general Perón y no se equivocaba. Los “orgullosos verdes” están atravesando su peor momento defensivo del campeonato, solo paleado por rivales débiles y una mejora en el juego ofensivo, que le está permitiendo lograr algunas victorias más que necesarias.

Hasta la lesión de Aron Baynes, los Celtics contaban con la tercera mejor defensa de la competición y ocupaba el top 10 en rebotes defensivos, lo que le posibilitaba un net rating favorable.

Los números son elocuentes a la hora de marcar la diferencia existente con la participación de Baynes:

Hemos repetido hasta el cansancio que el conjunto de Brad Stevens tiene una dificultad endémica para cerrar el tablero cuando el australiano está fuera de rotación. Al Horford tiene que ocupar el lugar de cinco y muchas veces por rotaciones defensivas se encuentra lejos de la pintura, volcando la responsabilidad en terceros que no hacen bien la tarea.

El problema no radica en que los Celtics no tiene altura suficiente o cuerpos acordes para realizar dicha misión, si no que lo hacen correctamente incorrectamente… o peor aún, la hacen a medias.

 

Lecciones de box out e impacto defensivo

 

Ya hemos hablado de esto varias veces, pero no está de más repetir algunas lecciones de fundamentos para que la parroquia verde entienda conceptos que se nombran una y otra vez.

El box out o cerco reboteador, es el movimiento ortodoxo que tiene que hacer el defensor para poder capturar el rebote de la manera adecuada. El movimiento consiste en posicionarse de cara al aro dejando a su defensor detrás, una vez realizado esto tiene que bajar su centro de gravedad, posicionarse bien con las piernas y tanto con su cadera como con sus gluteos (Yabu tendría que ser un maestro en esto) desplazar a su rival hacia la dirección opuesta del aro para, de esta forma, el atacante no pueda obtener el balón.

Este movimiento básico en el básquet es de los más subestimados y de los que mayor importancia e impacto tienen a la hora de recuperar el balón y evitar segundas oportunidades al rival de turno

 

 

Este movimiento básico en el básquet es de los más subestimados y de los que mayor importancia e impacto tienen a la hora de recuperar el balón y evitar segundas oportunidades al rival de turno.

El box out debe realizarse indistintamente se esté o no cerca del aro, ya que de esta manera facilita la tarea de los que más cerca del balón están, evitando que tengan que disputar el mismo con otros jugadores. Veamos aquí como Jayson Tatum no hace el box out en el perímetro, permitiendo que Capela no solo agarre el rebote, sino que también convierta.

 

Si un equipo no consigue capturar el rebote en su propio tablero va a tener que doblegar los esfuerzos defensivos para evitar que le conviertan en segunda o tercera oportunidad. El sobreesfuerzo en campo propio lleva a que el ataque también sufra, debido a que hay mucho desgaste al momento de detener al rival mermando, física y mentalmente a los jugadores.

Otro de los factores secundarios que provoca la falta de efectividad a la hora de recuperar el balón en el cristal propio, es que se acortan las posibilidades de obtener puntos fáciles en transición y en un equipo que tiene serios problemas de acierto en juego estacionado, es un problema gigante.

 

Los internos y el uno vs uno

 

La falta de Baynes ha dejado huérfano a Al Horford, que tiene que verse las caras con internos mucho más grandes y pesados que él y con una rodilla que lo tiene a maltraer. Esta situación ha decantado en que muchos equipos traten de forzar situaciones de uno vs uno en la pintura para poder emparejar al dominicano con el pívot de turno (llámese Embiid, Capela, Aldridge).

Lo que ocurre a partir de ese momento es una secuencia que hemos visto hasta el hartazgo en muchos momentos de la era Stevens:

Pelota al poste, se dobla para que no se juegue el mano a mano con Horford, la ayuda secundaria colapsa porque no llega a cubrir la rotación de la pelota al perímetro y el White o Bertans de la vida se hace una panzada digna del “ternusco” de Javier Rodríguez.

 

 

La rotación interna de los Celtics es un tema preocupante, sobre todo cuando tu único pívot tradicional es rookie y está lesionado, el más talentoso y alma del juego ofensivo y defensivo tiene problemas de tendinitis en una rodilla y los restantes, uno es una versión de Mercadona de Jared Sullinger de origen francés y Daniel Theis que hace su trabajo, pero al cual no puede cargársele responsabilidades sostenidas.

La plantilla está descompensada, se ha hecho una apuesta por el small ball, pero la liga está decantando en equipos que usan dos internos con capacidad atlética y móvil, pero con el tamaño y la envergadura para sacar provecho ante jugadores como Marcus Morris o Semi Ojeleye.

El año pasado los Celtics fueron un mejor equipo siempre que Aron Baynes y Al Horford compartían cancha, la defensa se volvía granítica y Horford podía trabajar como “patrullador” de la pintura y finalizador defensivo, más como un Safety que como un Linebacker, si se me permite la metáfora de NFL.

La cuestión interna se vuelve capital y un tema a tratar en el futuro a corto plazo en las oficinas de Danny Ainge, los Celtics están a una lesión de una debacle defensiva en la pintura y un colapso del sistema, demasiados riesgos para un equipo que pretende ser contender al título.

 

Fuentes:

Basketball Reference

NBA stats