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La ciudad de Philadelphia se pasó 20 años sin que ninguno de sus equipos deportivos celebrara un solo título. Ni Flyers (NHL), Phillies (MLB), Eagles (NFL) o 76ers (NBA) alzaron ningún campeonato desde 1987. Según la leyenda, la construcción de un rascacielos llamado One Libery Place rompió un pacto por el cual no se podía superar la altura de la estatua de William Penn, fundador del estado de Pennsylvania, y desencadenó, según la leyenda, el gafe en la ciudad del amor fraterno.

 

Bela Guttman fue el entrenador del club portugués cuando ganaron sus dos únicas Copas de Europa. Según la leyenda, Guttman fue despedido en 1964 y lanzó la maldición. “Sin mí nunca volveréis a ser campeones de Europa“, soltó el técnico. Desde entonces, el Benfica ha estado en ocho finales europeas y en todas ha perdido.

 

Los Red Sox de Boston estuvieron 90 años sin ganar un título desde que su dueño vendió a Babe Ruth (uno de los mejores jugadores de la historia, si no el mejor) al eterno enemigo, los New York Yankees. Todo ello para financiar un musical. Es la conocida como “maldición del bambino“.

 

En Agosto de 2017, el General Manager de los Boston Celtics traspasó a su jugador franquicia, Isaiah Thomas, tan solo dos meses después de que el mismo disputase un partido de Playoffs cuando apenas habían pasado 24 horas desde la muerte de su hermana, otro tras pasarse más de 10 horas en un quirófano arreglándose una boca que se partió también jugando y, por último, acortar su carrera como profesional – perdiendo varios millones durante el proceso, para jugar un partido en el que anotó 53 puntos.

 

La historia se escribe sola, y Andrés Villar nos avisó a todos

 

“¿Ya tenemos todos el caso puesto? Bien, ahora podemos especular sin peligro cuándo se va a lesionar de una vez LeBron James

 

Danny Ainge se las prometía muy felices. No solo vendió a Isaiah Thomas cuando su valor estaba en lo más alto, sino que también debilitó a su máximo rival de Conferencia. Por si eso fuera poco, mientras Kyrie Irving brillaba en el mejor equipo de la NBA llegando a sumar hasta 16 victorias seguidas, ninguna de las piezas entregadas a cambio era capaz de jugar a su nivel habitual: Jae Crowder pasó de ser uno de los mejores y peor pagados 3+D de la Liga a jugar menos que Jeff Green (¡menos que Jeff “Kardashian” Green”), Isaiah Thomas no jugaría hasta el año 2018, Ante Zizic debe ser el tipo más limpio de todo Ohio de tanto sujetar toallas, el pick de Nets no tenía pinta ninguna de volver a ser top-3 y Avery Bradley se parecía más a aquel jugador de 2010 que vivía de la media distancia que a uno de los mejores escoltas de la liga.

 

De hecho, con Avery Bradley comienza esta historia pues fue el primero en salir de los Boston Celtics. Su partida se debió a que los verdes necesitaban liberar masa salarial para poder firmar a Gordon Hayward; y desde Detroit llegó a cambio Marcus Morris. ¿Qué jugador no pudo empezar siquiera la temporada por molestias en la rodilla y quién se partió la pierna a los cinco minutos de comenzarla? Exacto. Esa fue la primera pista de lo que estaba por venir, y es que el destino, el karma, o como quieran ustedes llamarlo, estaba planeando destruir las ambiciosas alas de Danny Ainge como el Sol acabó con las de Ícaro.

 

Piénsenlo fríamente. ¿Quién es el único jugador de los Boston Celtics que presume de que jamás se ha perdido un partido de baloncesto por lesión? Exacto, el mismo que jamás se ha visto envuelto en rumores de traspaso: Terry Rozier.

 

Aún así, hasta el pasado Febrero, la temporada estaba siendo excelente. Pero durante el cierre del mercado de traspasos el aún ambicioso Danny Ainge volvería a moverse de manera inteligente y contrataría a Greg Monroe como Agente Libre, completando así su plantilla. Mientras tanto, los Cleveland Cavaliers se desharían de todas las piezas cosechadas en el trade de Kyrie Irving menos el pick de Nets; y el karma atacaría de nuevo. Desde la citada trade-deadline, los jugadores involucrados en el traspaso han cambiado su suerte: si Kyrie Irving parece que se perderá varios partidos por una lesión “con la que tendrá que lidiar durante toda su carrera“, en palabras de Danny Ainge, Jae Crowder e Isaiah Thomas están empezando a recuperar su mejor nivel. ¿Dónde? En Utah y Los Angeles. Sí, la ciudad a la que el ex-escolta dejó huérfana el pasado verano y la más vilipendiada historicamente por los Orgullosos Verdes.

 

Sé que los más agudos de ustedes ya han encontado dos fallos en esta teoría. Sonríen pensando, “ja, preciosa paja mental esta que te has montado, Javi, pero a ver cómo explicas las lesiones de Marcus Smart y que Jayson Tatum sea el único jugador de los Boston Celtics que ha disputado todos los partidos de la temporada, mientras que Markelle Fultz se ha convertido en la historia más rara en el mundo del deporte”.

 

Quizás Danny Ainge no ha traspasado a Marcus Smart pero desde su llegada a la NBA el base siempre se ha visto envuelto en rumores de trades. Especialmente durante este verano, el jugador ha tenido momentos en los que parecía completamente fuera de la franquicia para amanecer al día siguiente con rumores de renovación. Y quizás Danny Ainge no ha traspasado a Marcus Smart, pero es con él con quien está jugando realizando la apuesta más alta de todas, convencido de que la ausencia de equipos con dinero el próximo verano y lo poco vistoso de su juego para el ojo novato impedirán que alguien pueda ofrecer al base una cifra inasumible para Boston. ¿No ven el patrón? Un día Marcus Smart está jugando el peor baloncesto de su vida y parece que podrá ser renovado, al siguiente juega el mejor baloncesto de su vida y nos lo podemos imaginar con las maletas en la mano, después se rompe una mano de un puñetazo, luego parece un Draymond Green 2.0, más tarde se aplasta el pulgar… El destino baila con la salud del base al ritmo que este marca con su rendimiento.

 

Sobre el caso de Jayson Tatum y Markelle Fultz. Sí, el destino castiga a aquellos que pecan de ambiciosos, pero aún más a los arrogantes. Cuatro años de tanking porque te crees el niño más listo de la clase, pues bien: cuatro partidos de tu primer pick-1 desde Allen Iverson.

 

Karma is a bitch.