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Cinco minutos. Tan solo eso duró la alegría. Volvía la NBA, volvían los Celtics, pero lo que llevábamos esperando por tantos meses se convirtió en una pesadilla. No importa cuáles sean tus colores. Si estabas delante del televisor para disfrutar del retorno de la mejor liga de baloncesto del mundo, tu corazón quedó helado. Si no fue así, no eres humano. La cara de cada asistente al Quicken Loans Arena de Cleveland era la misma que la nuestra a kilómetros de distancia, y es que la imagen de Gordon Hayward tendido sobre la cancha del feudo de los Cavaliers es de las que cala hondo.

 

Tras una desafortunadísma acción, la flamante incorporación de los Celtics decía adiós a buena parte de la presente campaña mientras que las aspiraciones de los verdes se marchaban con él en la camilla. Boston ha perdido a un integrante de su nuevo Big-Three, aunque realmente, en esos momentos, lo que menos importaba era al baloncesto. El pabellón enmudeció ante la desagradable escena que se podía presenciar sobre la pista. Pocas veces el silencio se ha escuchado tan fuerte. El tobillo de Hayward había abandonado su lugar natural, y todos sentimos un tremendo nudo en el estómago.

Todo marchaba bien. Los nuevos Celtics carburaban con Kyrie Irving destacando, los jóvenes recibían galones a las primeras de cambio ante un rival directo,… poco hacía anticipar lo que estaba cerca de acontecer. Una jugada fortuita; un contacto en el aire; una caída desequilibrada. El tiempo se detuvo. Todos esperábamos un mero golpe, pero la reacción inmediata del banquillo de los Cavs encendió las alarmas. Había pasado algo. Los jugadores de Cleveland clamaban y apartaban la mirada, mientras que el gesto de estupefacción de Al Horford y Jaylen Brown, los Celtics más cercanos a la acción, confirmaba la peor de las noticias.

 

La imagen fugaz del tobillo desencajado de Hayward fue como un puñetazo en el bazo. La realización norteamericana —espléndida una vez más al no alimentar a la audiencia con escenas de tamaña sensibilidad— puso el foco en las reacciones alrededor. Efectivamente, el baloncesto era probablemente la última de las prioridades de esos hombres que rezaban por el compañero caído. La solidaridad de los Cavaliers personificada en el cariño de LeBron hacia Hayward, y la unidad del vestuario de los Celtics ante tal revés ejemplificó dicha postura. Quizás, el propio damnificado fue el que permaneció más entero.

Hayward abandonó la cancha en camilla ante la ovación cerrada de ‘The Q‘, y llegó el difícil momento de volver a intentar jugar. Como cabía esperar, Boston no se sobrepuso a la traumática pérdida del ex de los Jazz, y los Cavaliers comenzaron a poner tierra de por medio. La cabeza estaba en otra parte. Al término del primer cuarto, tanto LeBron como Isaiah Thomas —reclutó a Hayward para los Celtics— pasaron por vestuarios para animar al alero. Un acto que dice mucho de ambos personal y profesionalmente. El partido continuó y los Celtics respondieron tras el descanso. Derrota dignísima ante las circunstancias.

 

La sucesión de mensajes por redes sociales no se hizo esperar. El mundo de la NBA se volcó con Hayward, y algunos significan mucho:

Los Utah Jazz respondieron con mucha clase a la situación. El rencor es impensable en situaciones tan desafortunadas. Otro mensaje importante era el de Paul George. El nuevo jugador de los Thunder ha vivido esta experiencia tan dramática, y posiblemente sea el ejemplo a seguir en el proceso de recuperación que empieza desde ya. Sus compañeros de profesión respondieron estupendamente, aunque las frases más celebradas han llegado por parte de un viejo conocido (y enemigo).

Be sad. Be mad. Be frustrated. Scream. Cry. Sulk. When you wake up you will think it was just a nightmare only to realize it’s all too real. You will be angry and wish for the day back, the game back THAT play back. But reality gives nothing back and nor should you. Time to move on and focus on doing everything in your power to prepare for surgery, ask all the questions to be sure you understand fully the procedure so that you may visualize it in your subconscious while being operated on and better the chance of it’s success. Then focus on the recovery process day by day by day. It’s a long journey but if you focus on the mini milestones along the way you will find beauty in the struggle of doing simple things that prior to this injury were taken for granted. This will also mean that when you return you will have a new perspective. You will be so appreciative of being able to stand, walk, run that you will train harder than you ever have. You see the belief within you grow with each mini milestone and you will come back a better player for it. Best of luck to you on this journey my brother #mambamentality always.

Una publicación compartida de Kobe Bryant (@kobebryant) el

“Entristécete. Enfádate. Frústrate. Grita. Llora. Enfurrúñate. Cuando despiertes pensarás que fue una pesadilla aunque te darás cuenta de que es real. Estarás furioso y querrás ese día de vuelta; ese partido; ESA jugada. Pero la realidad no devuelve nada, y tú tampoco deberías. Es el momento de moverte y centrarte en hacer todo lo que está en tu mano para prepararte para la operación; pregunta para asegurarte de entender todo el proceso y visualizarlo en tu subconsciente durante la intervención para una mayor oportunidad de éxito. Luego céntrate en el proceso de recuperación día tras día tras día. Es un viaje largo, pero si te fijas objetivos pequeños encontrarás la belleza de hacer cosas simples que antes dabas por sentadas. Esto también significa que tendrás una nueva perspectiva en tu regreso. Apreciarás el hecho de estar de pie, andar, correr, y entrenarás más duro que nunca. Verás cómo tu confianza crecerá con cada objetivo y serás un mejor jugador tras ello. La mejor de las suertes para ti en este viaje, hermano. #mambamentality siempre”.

Inspiradoras palabras de Kobe Bryant, quien también ha sufrido su particular calvario con las lesiones. El proceso ante una recuperación tan larga y escabrosa dependerá mucho de la actitud de Hayward en esta nueva realidad. Todavía desconocemos los plazos y la fecha para el posible regreso del alero de los Celtics, pero la temporada puede haber finalizado para el bueno de Gordon. Al menos el diagnostico oficial está confirmado.

 


Más allá de su vuelta o no a lo largo de esta campaña, la verdadera preocupación reside en cómo saldrá parado de una lesión tan grave. Algunos, como Paul George, han podido superarlas sin mayores estragos, otros han bajado notoriamente su rendimiento, y, también hay que decirlo, existen jugadores que no han vuelto a poner pie en una cancha de baloncesto.

La dureza del golpe resonará por mucho tiempo entre las filas de los Celtics. Las consecuencias deportivas son evidentes al perder a un jugador de la talla de Gordon Hayward, pero sus compañeros deben ahora dar un paso adelante para que el curso discurra de la mejor forma posible. Irving, Horford, Smart, Brown o Tatum son los llamados para minimizar el impacto de tan traumática experiencia en el primer partido de la competición. Hayward pasará unos cuantos meses en el dique seco. Volverá, de eso no cabe duda, y el momento más importante de su carrera empieza precisamente ahora. Confiamos.

 

Epílogo: los Celtics han perdido a un valor gigante, pero la comunidad gamer ha podido ganar una nueva estrella. Con tanto tiempo en casa, no sería de extrañar que Hayward se convirtiera en el nuevo campeón del mundo de LoL. Hay que ver el vaso medio lleno.

 

Foto: Yahoo! Sports.

 

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