Los Boston Celtics sufrieron más de la cuenta para derrotar a unos Miami Heat que dieron guerra al final del juego pero no pudieron detener a Kyrie Irving en los últimos minutos, que con una jugada vital, terminó liquidando el partido para los Celtics que terminaron quedándose con la victoria por 110-105 con 25 puntos y 8 rebotes de Uncle Drew.

El primer cuarto fue un recital de baloncesto de parte de los Celtics, que lograron encajar un parcial de 36-17 para tomar una ventaja que parecía desnivelar la balanza del encuentro a favor de los locales en un margen que llegó a estirarse hasta los 23 puntos. Sin embargo, a pesar del buen nivel de un pasaje de la primera parte -como siempre- todo llega a su final con este equipo.

Kyrie salvó las papas y evitó otro papelón

De a poco, los Heat empezaron a cortar la brecha y con menos de cinco minutos por jugar, estaban completamente en partido a través de Goran Dragic (o el doble de Andrés Villar) y una magnífica ejecución del esloveno que estaba en su salsa. Entonces, Kyrie se puso el traje y salvó la noche para los orgullosos verdes. 

Con menos de dos minutos por jugar, luego de un rebote atrapado por Al Horford, Irving se fue endemoniado al aro y se chocó con Olynyk y su blando cuerpo que terminó en un doble y falta que abrió la brecha de cara a lo que sería la victoria por 110-105 en una victoria fundamental que tendrá su revancha en la próxima noche de miércoles, cuando ambos equipos choquen en el American Airlines Arena.

 

 

Foto: Celtics.com