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En el tercer partido de la programación de la jornada de navidad en la NBA, el TD Garden se vistió para la ocasión por segundo Christmas Day en su historia y como no podía ser de otra forma, los Boston Celtics terminaron derrotando a unos duros Philadelphia 76ers que estuvieron a punto de sacar la victoria de Massachusetts pero un Kyrie Irving de otra galaxia se hizo cargo y los mandó de vuelta a casa con otra derrota en sus maletas por 121-114.

Desde el inicio del partido, Kyrie Irving y Jayson Tatum salieron decididos a tomar protagonismo temprano en el juego y fueron vitales para tener la primera mitad en relativo control con pasajes de buena defensa sobre Embiid y limitando la influencia de Ben Simmons en el juego de los visitantes. Con Marcus Morris como siempre enchufado en ataque, Boston tenía el partido a su favor y buscaba repetir lo propio en la segunda parte.

Sin embargo, los Sixers cambiaron la tónica y empezaron a tomar ventaja en el marcador con un tercer cuarto desopilante de la mano de Joel Embiid, que terminaría el encuentro con 34 puntos y 16 rebotes ante la ausencia de Aron Baynes y su influencia en la defensa con el gigante de los Sixers. Cuando parecía que el juego se lo llevaba la visita, Kyrie Irving metió un fadeaway de aquellos, que junto al fatídico triple fallado de JJ Redick terminaron llevando el partido a prórroga.

Ese periodo de cinco minutos fue dominado a placer por Kyrie Irving, que anotó 40 puntos con 10 rebotes, anotó dos triples decisivos para sacar la luz que terminó en la victoria por 121-114 en una actuación que puso a todo el Garden y la afición celtic a sus pies. Jayson Tatum y Marcus Morris se sumaron con 24 puntos y Terry Rozier aportó otros 10 con 5 rebotes saliendo desde el banquillo. Otra victoria más sobre los habladores Sixers que vieron otro colapso de Ben Simmons y su equipo que no supo reaccionar a la remontada de los verdes.

 

 

Foto: Celtics.com