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Kyrie Irving ha completado sus primeros 20 partidos oficiales en los Boston Celtics y es un buen momento para frenar la pelota y ponernos a analizar qué está aportando al equipo.


Después del traspaso que trajo al ex base de los Cavs a Massachusetts, nos preguntábamos varias cuestiones de índole basquetbolísticas y ajenas al juego que están teniendo una respuesta inmediata. ¿Kyrie iba a intentar acoplarse al estilo de juego de Stevens? ¿Su rol de líder en el vestuario y en la cancha sería el indicado? ¿cómo se adaptaría a un sistema defensivo más complejo y móvil?

Ya desde la pretemporada pudimos ver el principal cambio con respecto a su estadía en Ohio. La defensa, su punto más criticado del juego, ha mejorado exponencialmente.

Estamos viendo una versión de Kyrie Irving agresiva en el perímetro, cortando líneas de pase, atento a las ayudas e inmiscuido en el circuito. El salto numérico es notable, y aunque el contexto lo ayude a destacar, se puede ver una actitud acorde a lo que se pide a un líder dentro de una cancha de baloncesto.

El oriundo de New Jersey nunca será un defensor de élite, pero con esfuerzo, disciplina y dedicación, no genera un punto débil del eslabón defensivo para ser atacado por el equipo contrario (salvo algunas cuestiones de emparejamiento normales en el juego).

¿Qué función cumple Kyrie Irving en defensa?

Hemos explicado en numerosas oportunidades el sistema de ayudas y de estrangulación de la ofensiva contraria que realiza Brad Stevens. Todo nace en el ICE y el desplazamiento del pick and roll central a un costado para cerrar los caminos y evitar las penetraciones por el centro de la defensa.

Kyrie Irving cumple con una función de “hombre libre” dentro de la maquinaria destructiva, ya que generalmente su marcaje no es el jugador más importante del perímetro, lo que le permite “soltar” a su asignación directa y socorrer en ayudas o doblajes a un compañero en una situación favorable.

Podrán notar que en reiteradas oportunidades el base logra cachetear una pelota viniendo en ayuda (2.7 palmeos para liderar al equipo) o cortar línea de pase en el lado débil de la defensa. Esto es posible por su buen tino para el robo (1.7 máximo en su carrera), y su nivel de atención y compromiso con sus compañeros.

 

Para que puedan visualizar el cambio sustancial que está mostrando el jugador, solo basta con revisar sus estadísticas avanzadas y compararlas con las del año anterior:  109.1 defensive ratio en CAVS vs 98.2 defensive ratio en Celtics.

La mejora es casi de un 10% de un año al otro, como dijimos anteriormente, el contexto lo ayuda, pero es para destacar y aplaudir como rápidamente se ha adaptado al sistema y lo ha abrazado.

El rol de líder

La decisión de Kyrie Irving de abandonar el “lugar de confort” de estrella de acompañamiento de Lebron James, para adentrarse en la responsabilidad de liderar a la franquicia más laureada de la historia, no es para nada sencilla.

Podemos ver diariamente como el jugador absorbe este tipo de responsabilidad y la lleva de la mejor manera, con actitudes positivas para con sus compañeros. Responsabilizándose del juego en los momentos difíciles, siendo el primero en esforzarse en defensa y comportándose como imagen positiva de la franquicia con el público propio y ajeno.

 

Salta a la vista que el deseo de emigrar de Ohio era algo muy meditado y que realmente quería encontrarse en una situación en la que su liderazgo sea incuestionable. Esto viene en un momento madurativo clave del jugador y en el contexto ideal de una franquicia con una estructura organizativa ejemplar, lo que facilita la transición y adaptación al nuevo medio.

Tanto al momento de declarar, como al del jugar, lo ha hecho en el mismo lineamiento: ponderando la labor de sus compañeros y entrenadores y tratando de llevar las ideas del cuerpo técnico a la cancha.

Adaptación a un nuevo esquema

La lógica hacía pensar que tanto Brad Stevens como Kyrie Irving tendrían que adaptarse mutuamente, cada uno resignando de su parte para sacar el beneficio común. Por un lado, el entrenador claudicaría en movimiento de pelota (en pro del juego de aclarado del base), mientras que por el otro Irving debería involucrar más a sus compañeros, en beneficio de la colectividad y en detrimento de su juego uno vs uno.

En el momento en que Gordon Hayward estuvo sano, se pudo ver la versión de Uncle Drew más generosa, mientras que a posteriori de la lesión del primero, el juego del drible y el aclarado creció exponencialmente.

Pero la pregunta que nos hacemos es: ¿estamos ante el Kyrie Irving de siempre? Y la respuesta es sí, pero no.

 

Numéricamente Kyrie Irving está replicando las estadísticas del año pasado en anotación, rebotes, asistencias y mejorando en robos, pero como vimos anteriormente, se encuentra mucho más eficiente en el apartado defensivo y los puntos se los está ganando de otra manera, ya no solo desde el desequilibrio individual.

Aunque mayoritariamente siga obteniendo ventajas desde el drible, se puede ver un incremento de su juego off ball (22.3% de frecuencia contra 14% del año pasado).

Todavía predomina la obtención de puntos vía bote (una cuestión natural ya que es su fortaleza) pero hay un aumento del juego sin pelota, lo que demuestra que está involucrado en el movimiento de la misma y en el motion offense.

Como dijo Javier Rodríguez en nuestro último podcast se podría resumir en que “Kyrie Irving está haciendo todo lo que queríamos que hiciera cuando se dio su traspaso”. Más allá del partido de ayer vs Pistons, está demostrando un alto nivel de juego que le posibilitará, de continuar de esta manera y con unos Celtics encumbrados, pelear por el MVP, y si esto sucede, serán buenas noticias para los Boston Celtics.

 

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