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Cada partido que juega Jayson Tatum, y sí, sabemos que esto es solo la Summer League, la herida por haber traspasado el pick-1 del pasado NBA Draft cicatriza un poco más. No es que el alero esté jugando bien, que lo está haciendo, o que tenga ciertas maneras dentro de la pista de las que gustan en Boston, que las tiene. Es la todo eso sumado al hecho de que cada declaración que se ha realizado sobre el jugador, ya sea por parte de miembros de la organización de los Boston Celtics o de otros equipos, habla de un profesional tremendamente maduro y ávido por aprender.

No es fácil aterrizar con tan solo 19 años en un vestuario plagado de veteranos en su pico de forma y que, además, vienen de disputar unas Finales de Conferencia. En cualquier otra franquicia todo serían facilidades: inutos y oportunidades de sobra, comprensión desde la grada y veteranos ya resignados a perder cuyas actitudes oscilarían entre la indiferencia y el trato amable hacia quien un día puede ser una estrella que les lleve de visita a mejores tierras – el famoso síndrome James Jones. Pero en un vestuario de más de 50 victorias, por mucho que las palabras hacia el exterior e incluso dentro del vestuario sean medianamente amables, siempre serás visto por alguien como el chaval que puede acabar costándole su puesto de trabajo.

En este aspecto, Boston ha demostrado a lo largo de la última década tener buen ojo a la hora de elegir personalidades. Avery Bradley sería el ejemplo por antonomasia del que Jaylen Brown es el último especimen. Jugadores listos, con talento, que saben cuándo deben hablar, cuándo callarse y, sobre todo, cuándo deben trabajar y escuchar: todo el tiempo que puedan. Conocida es la historia de cómo el escolta de Tacoma apenas abría la boca o miraba a los ojos a Kevin Garnett hasta que este le alabó un mate en el que casi entierra a Glen Davis. De Brown se ha sabido hace poco que tras tragar semanas y semanas de abuso verbal por parte de Marcus Smart y Jae Crowder, consguió el respeto de todos tras machacar por encima de este y no celebrarlo más que con una palmadita en el trasero del alero.

Trabajar, escuchar y volver a trabajar. Esas parecen ser no solo las reglas básicas para una convivencia armoniosa en el vestuario de los Boston Celtics, sino dos de las mejores virtudes de Jayson Tatum. Sus padres y entrenadores, como no podía ser de otra manera, hablan de que el jugador siempre ha sido demasiado maduro para su edad. “A veces me tengo que recordar a mí misma que solo tiene diecinueve años”, recordaba Brandy Cole, madre de la criatura. Algo en lo que parece estar de acuerdo Brad Stevens cuando se le pregunta sobre el mismo tema.

“Sí, parece que es así. Es difícil de saber porque solo han pasado unas semanas desde que está con nosotros, pero esa es su reputación”

“Vas a encontrar dificultades y desafíos cuando tienes que jugar 82 partidos. Vas a sufrir un torbellino de emociones durante la temporada. Pero si puedes mantener ese estado mental durante la temporada, te va a ayudar muchísimo”

El entrenador que más tiempo ha estado sobre Jayson Tatum hasta día de hoy en los Boston Celtics es Jerome Allen, quien dirigió a los Orgullosos Verdes durante la Summer League de Utah. Y su opinión tampoco difiere de todo lo recopilado hasta el momento: “Tiene como espírito de viejo”

Y en la misma línea sigue Jamie Young, asistente de los Boston Celtics desde que Jayson Tatum solo tenía dos años de edad y ha visto pasar todo tipo de jugadores por Massachusetts. “Definitivamente, es especial. Su calma y madurez a su edad, su deseo de aprender, están por encima de la media. Y no hablo de la media de alguien de su edad, sino en general”

“Es como una esponja”, sigue. “Escucha lo que le dices y lo aplica. Pregunta lo que necesita saber. Todavía hay cosas en las que necesita trabajar y puedes ver que lo hará. Creo que incluso será capaz de avanzar como jugador entre ahora y el trainning camp (en Septiembre/Octubre). Y creo que parecerá un mejor jugador al estar junto a sus compañeros de equipo. Seguro”.

Si a algún aficionado al azar de la franquicia le preguntasen cómo querría que afrontase Jayson Tatum su primera temporada en la NBA, la respuesta más escuchada sin ningún temor de dudas sería: igual que lo hizo Jaylen. Y uno solo puede sonreir cuando evita que hasta las palabras usadas en el primer consejo que dio Brown a sus nuevos compañeros (“Sed como esponjas, y aprended todo lo que podáis cada día”) coinciden con aquellas con las que describen al jugador tras solo unos días de aclimatación al equipo.

Por último, es el mismo jugador quien ha hablado sobre cómo cree él que está jugando y evolucionando cuando aún no ha pasado un mes desde que Adam SIlver dijera su nombre en el Barclays Center de Brooklyn,

“Creo que simplemente soy así, algo maduro y muy tranquilo. Creo que siempre he entedido el juego desde esta perspectiva, nunca demasiado ansioso, siempre cómodo dentro de mi piel. Creo que eso siempre me ha ayudado”

“Siempre tienes que adaptarte, de cómo jugabas en el instituto a cómo hacerlo en la Universidad, y de cómo lo hacías a la Universidad a cómo lo tienes que hacer en la NBA. Ya me han demostrado un par de veces que hay tiros que no voy a poder anotar como profesional que sí anotaba en la NCAA, e incluso algunos de los que sí están entrando tendré que pensar sobre que pasaría si LeBron me estuviera defendiendo o DeAndre Jordan anduviera por ahí cerca. Simplemente son cosas en las que pienso”.

Y hace bien en pensarlas, en apenas unos meses esos supuestos serán realidades para un jugador que parece que ha venido para quedarse muchos, muchos años.


Fuente: Declaraciones obtenidas de Boston Herald y Boston Globe

 

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