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Jayson Tatum es un jugador que tiene bajo control todas las herramientas para poder tener éxito en la liga, bueno, todas salvo una. La única faceta para que su futuro sea brillante que no puede controlar es, quizás, la más importante, el contexto.

Tatum es un jugador que puede desarrollar un potencial tremendo siempre y cuando el equipo que cuente con él sepa utilizarlo, ¿parece algo obvio?, puede, pero en un jugador de este estilo esto cobra mucha más importancia.

Semejanzas

 

Pongamos el ejemplo de Harrison Barnes. En GSW dejó a los aficionados frustrados muy a menudo por su falta de “ganas”, su poco interés en alcanzar el tope de su potencial. Parecía que se conformaba con su rol, se había acomodado. Además era muy inconsistente cuando se le pedía que anotase contra banquillos rivales. Barnes, normalmente, era tercera o cuarta espada con los titulares, pero cuando se le pedía que fuese el líder de la segunda unidad, fallaba.

De ahí la sorpresa tras firmar por tanto dinero con los Mavs, un jugador así no se lo merecía, pero se lo está ganando.

Rol y contexto, qué dos palabras más importantes. Barnes es ahora la primera o la segunda opción junto con Dirk. Se ha convertido en un gran jugador de aclarados, y el ataque de los Mavs es mejor gracias a él. Sus compañeros pueden buscarle cuando necesitan canastas, y este puede crearlas a partir de la nada, característica que cualquier primera espada debe tener. Cuando el ataque se colapsa, necesitas tener a alguien que pueda salvar los muebles.

Aquí encontramos la diferencia entre el suelo de Tatum y su posible techo. El equipo en el que que caiga va a tener un gran impacto en su carrera. Si le piden, por ejemplo, que se quede en una esquina esperando el tiro abierto, no lo va a hacer muy bien. Si le pides ser la tercera o cuarta opción cuando esté en pista, no va a crecer. Puede que sobreviva malamente, pero no va a desarrollar su potencial en ese rol. Será como un ordenador al que le pides jugar al último juego del mercado con una tarjeta gráfica de hace 3 años, va a “tirar”, pero sufriendo.

Sin embargo, si el equipo que lo selecciona es tan versátil como lo es Tatum en ataque, van a dar las gracias ambos porque el destino los juntase.

 

Hecho a medida

 

Como es habitual, empecemos por lo más evidente. Lo primero que llama la atención de Tatum son sus brazos, el chico es más largo que el columpio de Heidi. Midiendo un poco más de 2,03 metros, su brazos de 210 cm se hacen infinitos en movimiento, sobre todo cuando tapona.

Su capacidad atlética está un poco por encima de la media. No tiene una velocidad, ni una agilidad, fuera de lo común. Para sacar ventaja usa su habilidad, su juego de pies y su inteligencia, no un gran primer paso. En términos de explosividad, solo la ha mostrado en campo abierto. Hay que entender que Tatum es el típico jugador fluido, ágil en espacios abiertos, pero que también es rápido en espacios cortos, cuando tiene que usar movimientos de triple amenaza o amagos en aclarados.

Además, tiene una buena velocidad lateral y lo ha mostrado cuando le ha tocado defender jugadores más pequeños en cambios de marca.

Su juego de pies y su coordinación son aspectos físicos infravalorados en Tatum. Su fuerza es promedio, los jugadores más musculosos lo mueven con facilidad, pero tiene el cuerpo necesario para ganar músculo sin demasiado problema, y con no mucha “papilla NBA“.

 

Un arma letal

 

Tatum es un jugador orientado totalmente al ataque. Un alero que primero anota y luego pregunta. Su nivel de recursos lo convierte en uno de los mejores, sino el mejor, en este aspecto en todo el Draft, ya que puede anotar desde los tres niveles de manera consistente.

Si su defensa lo permite, creo que el de San Luis brillará en la liga como cuatro en alineaciones small-ball, siendo su abanico de recursos perfecto para esta ofensiva moderna.

Desde el aro hasta el triple, Tatum nos ofrece una gran variedad de movimientos impropios de un jugador de 19 años. Es capaz de finalizar pese a no ser muy explosivo, aprovechando una gran extensión y su envergadura. Desde el triple, si bien su mecánica es inconsistente y un punto a mejorar, su casi 35% de acierto demuestra que, por lo menos, para mantener al defensor atento sirve.

Pero donde de verdad destaca, y te enamora, es desde la media distancia.

El nivel de creación de Tatum en esta zona es espectacular, siendo capaz de usar infinidad de recursos gracias a su ya alabada coordinación y a un gran juego de pies. Desde amagos en posición de triple amenaza, tiros a la media vuelta que el propio Dirk firmaría o step backs demasiado rápidos para sus defensores, hasta giros y movimientos al poste que dejan al defensor vendido, con la cabeza gacha y sin poder pensar en otra cosa hasta que te la vuelve a hacer, por andar despistado.

 

¡Defensa!, ¡defensa!, ¡para otro día!

 

El #0 ha defendido por momentos durante su primer y único año con los Blue Devils. Tiene las herramientas perfectas para hacerlo, brazos largos, buen movimiento de pies, entiende cuando meter la mano, cerrar a un tirador o cómo aguantar los cambios con jugadores más rápidos, pero solo los usa cuando está muy, muy concentrado y metido en el partido.

Por poner un ejemplo, su defensa es algo parecido a Hulk. Bruce Banner no posee ninguna de las habilidades sobrehumanas de la forma Hulk, pero cuando aumenta su furia y su corazón empieza a latir de forma insalubre, el verde se apodera de él. La defensa de Tatum es igual que Bruce Banner, si no está totalmente metido y concentrado, es horrible, un ser humano normal y corriente, pero cuando se mete en el partido, puede hacer defensas muy buenas.

Jayson Tatum, con tiempo y un buen cuerpo técnico detrás, tiene aptitudes para ser un buen defensor perimetral, pero necesita ganar peso y músculo para poder fajarse con los interiores a los que se va a enfrentar en la NBA.

Este es el principal problema por el que su carrera como cuatro abierto puede fracasar.

Tatum tiene muchos problemas para contener a cuatros físicos, lo mueven con facilidad. Todas la ventajas que genera en esa posición en ataque se pueden ver inutilizadas si no es capaz de ganar cuerpo y volverse más duro en la zona.

 

El Tatum NBA

 

El Blue Devil sufrió mucho la falta de un verdadero base que le acompañase durante la temporada. Las posesiones en NCAA son muy largas, y pasar demasiado tiempo con el balón en las manos le ha perjudicado.

Tomó malas decisiones, muchas posesiones terminaron en tiros exigidos y perdió pelotas por intentar hacer demasiado. En el momento en el que comprendió que debía cambiar de estilo, y empezó a levantar la cabeza y ver a sus compañeros, sus porcentajes mejoraron y su juego se convirtió en algo más fluido y menos mecanizado y forzado.

La falta de espacio ha condicionado su juego, pero si es cierto que puede encontrarse con ciertos problemas a la hora de crear contra jugadores NBA. Su capacidad atlética es promedio, y deberá mejorar su manejo y toma de decisiones para poder implementar todo su repertorio ofensivo al siguiente nivel.

A nivel de actitud, todos sus entrenadores lo definen como una rata de gimnasio, un chico que siempre ha sido maduro y  que vive por y para trabajar. Su mejora durante el año es prueba suficiente de su capacidad de sacrificio, y cualquier equipo que lo seleccione sabe que va a contar con un verdadero profesional entre sus filas.

¿Podrá sobrevivir y adaptarse al rol que le pidan? , ¿será capaz de desarrollar todo su potencial?, ¿el equipo que lo escoja sabrá usar todo lo que puede ofrecer?, ¿se quedará en un simple anotador de volumen?

Jayson Tatum puede tener una carrera brillante en la NBA, un jugador moldeado en el pasado que apunta a dominar el futuro.

 

 

Fuentes: Vídeos DraftExpress, Foto Getty (Ilustración Álvaro Méndez)

 

 

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