La nueva normalidad en este deporte llamado baloncesto y, concretamente, en la NBA, es jugar en agosto. También lo es hacerlo siempre en la misma ciudad (o resort en este caso), sin aficionados en las gradas, rodeado de personal con mascarillas y dormir siempre en la misma habitación de hotel. Todo esto en el aspecto formal de la materia, pero esta nueva normalidad o burbuja también ha servido para erigir un nuevo líder en los Celtics. Su nombre es Jaylen Brown.

El escolta de la franquicia de Boston es la gran noticia positiva en un reinicio de competición bastante irregular del conjunto dirigido por Brad Stevens. Esto último, por supuesto, no es una gran sorpresa. En sus primeros cuatro partidos en Orlando, los Celtics han ganado (o perdido; según cómo veas la vida) la mitad y han dejado sensaciones muy similares al resto de la temporada regular. Como si no hubiera ocurrido una pandemia mundial y la liga se hubiese suspendido por más de tres meses.

Tras la reanudación del campeonato, Jaylen Brown promedia 22.7 puntos, 6 rebotes y 1.5 robos por encuentro; lanzando con un acierto del 46.3% en tiros de campo y 43.7% en triples. Los números son bastante similares a los que venía marcando a lo largo del año, aunque la subida en el porcentaje de acierto en triples es bastante significativa (cerca de un 8% de mejoría).

Más allá del apartado estadístico, lo que está reafirmando esta burbuja NBA es que Jaylen Brown es el jugador con la cabeza mejor amueblada de los Celtics. Aunque aquí podríamos hablar largo y tendido sobre su paso adelante en un momento clave para la sociedad afroamericana, solo vamos a tratar su buen hacer también en la cancha.

En las numerosas y habituales fases de desconexión de Boston, el escolta natural de California ha encabezado las operaciones empujando cuando el resto de sus compañeros se empeñaba en romper el aro a ladrillazos para volver al hotel. Casi lo consiguen en el primer cuarto del partido ante los Bucks; aquel en el que Jayson Tatum se mostró como el polo opuesto a Sansón.

En el duelo ante Milwaukee, Jaylen Brown se echó el equipo al hombro vista la actuación de su compañero con aquel problema capilar y la restricción de minutos de Kemba Walker. Solo encontró el consuelo en un Gordon Hayward que una vez más enseña halos de luz para los que todavía creen que puede regresar por sus fueros en Utah.

 

La ‘liberación’ de Jaylen Brown

La muestra más evidente del aumento de la responsabilidad se vivió ante los Blazers. Tatum se llevó los titulares por el drástico cambio de rendimiento tras un simple paso por la barbería y un primer cuarto más que notable, pero cuando los Celtics volvieron a su clásica dilapidación de una gran ventaja y estaban siendo acunados por Damian Lillard, Jaylen Brown cuajó unos minutos finales excepcionales para brindar a los suyos la primera victoria de la vuelta a la normalidad.

Algo similar aconteció en los diversos atisbos de remontada ante Miami aunque los Celtics acabaran muriendo en la orilla. Cuando Erik Spoelstra dispuso su defensa en zona 2-3 y Boston tenía las mismas opciones de anotar que un equipo de benjamines, solo Jaylen Brown logró romper el cerrojo.

Aunque sus números no sean muy exuberantes, la realidad en pista relata algo evidente y, a la vez, preocupante. Sin el escolta californiano a este rendimiento, la vuelta a la competición de los Celtics habría sido mucho más infeliz. Y repito, solo se han ganado dos de los cuatro encuentros disputados, y el último por más de 30 puntos de ventaja ante unos desubicados Nets. Hasta hubo tiempo para lucirse.

 

La calma tensa

Por la clasificación actual y el calendario que les resta a los verdes, la tercera plaza de la Conferencia Este no debería escaparse ante el ascenso de los Heat. Tampoco parece posible auparse a la segunda posición que ocupan actualmente los Raptors salvo descalabro mayúsculo de los canadienses. Por lo tanto, los Celtics, sin demasiada presión de la tabla y con rivales asequibles, tienen una oportunidad de oro para llegar con buenas sensaciones a los Playoffs.

De momento, hay poco salvable quitando el mencionado nivel de Jaylen Brown que en estos momentos está por encima de todos, la momentánea fiabilidad de Hayward, la brillantez irregular de Tatum, y las ganas de Marcus Smart y Daniel Theis. Este último, solo cuando cierto colectivo no le pita falta por atarse los cordones de las zapatillas. También hay que mencionar el buen rendimiento de Kemba en los pocos minutos que dispone.

Quitando estos nombres, nos encontramos ante la nada más absoluta. En otras palabras, cuando los buenos descansan, toca encomendarse a la deidad de turno. Supongo que las camisetas de Brad Wanamaker, Semi Ojeleye y Enes Kanter se regalan a los niños malos en Navidad. O Brad Stevens tiene un sentido del humor algo peculiar, o la decisión de introducir a los tres jugadores a la vez es puro masoquismo.

Las circunstancias son propicias para llegar a las eliminatorias por el título en buena forma. Queda mucho por mejorar, pero es muy positivo ver que jugadores que deben ser importantes como Jaylen Brown han aterrizado en la burbuja de NBA como si nada hubiera pasado. Particularmente, si el escolta de los Celtics es el que tiene que mandar, se puede dormir bien por las noches.