Luchar contra las propias expectativas y las ajenas en contextos diferentes muchas veces lleva a situaciones inesperadas. Jaylen Brown está atravesando el peor momento basquetbolístico de su carrera y se debe, tanto a factores propios, como exógenos.

Durante los primeros 20 partidos de temporada, Jayson Tatum, Terry Rozier y Jaylen Brown han tenido que dilucidar cuál es su lugar actual en la estructura interna de los Boston Celtics. Tras un año donde las responsabilidades y las expectativas previas fueron superadas con creces, toca hallar un nuevo sitio.

El ex Duke tiene el beneficio de un talento sobrenatural y la facultad de reacomodarse a las situaciones en un rol que solo tenía que modificarse en las zonas desde las que estaba ejecutando. Después de que Brad Stevens lo sentara en el entretiempo en Portland (cansado de pedirle que no ejecutara de media distancia) la espiral de recuperación ha sido completamente positiva.

Terry Rozier sigue luchando por reencontrarse, aunque sus excusas parecen más razonables desde el momento en que su juego no ha variado, simplemente sus minutos y su peso específico cambió por obvias razones (Kyrie Irving).

Jaylen Brown, fue relegado a la banca tras un inicio muy por debajo de su nivel en varios apartados de su juego… demasiados para que su entrenador siga dándole oportunidades desde el comienzo.

 

Jay-son Brown

 

Jaylen Brown, jugador de los Boston Celtics

 

Siempre bromeamos con Alvaro Méndez diciendo que a Jayson Tatum el básquet lo acaricia como una tarde de primavera en la pradera, mientras a Jaylen Brown el juego lo golpea como un cross de derecha de Mike Tyson. El comienzo de este año no hace más que ratificar esto.

Arranquemos desde la defensa. La nueva reglamentación de la NBA con respecto al contacto de los jugadores sin pelota ha perjudicado notablemente su nivel de agresividad en la marca. Los partidos iniciales mostraron a un Brown cargado de faltas a los pocos minutos por este tipo de infracciones, ésto lo sacó de timing mandándolo al banquillo antes de lo esperado en reiteradas oportunidades.

Si tomamos en cuenta que el escolta tiene que lidiar preferentemente con el jugador más peligroso de la alineación contraria estas no son buenas noticias, sobre todo sabiendo que  suelen ser liberados por cortinas, lo que lleva a Jaylen Brown en muchas situaciones a sujetar a su marcador y caer en dichas faltas. Restructurar su manera de defender es algo que le va a llevar mucho tiempo siendo tan físico en este apartado y la incorporación de Marcus Smart al costado de Kyrie Irving, tiene mucho que ver con lo que estamos diciendo.

En situación ofensiva la cuestión se pone más preocupante. La primera veintena de partidos de Jaylen Brown con el quinteto inicial marcan que el ex California Berkeley tiene el peor registro de la NBA, mientras que cuando él está fuera, los Boston Celtics están dentro del top 10, dato duro… muy duro.

Sus porcentajes de tiros de tres puntos se han desplomado como el “Monte del Destino” tras la caída de Gollum (39.5% la temporada anterior a 28% la actual) y su efectividad discurre por los mismos senderos (45.9% efectividad y 48.9 de true shooting).

El problema más grande parece ser el rol que ejerce este año en comparativa con el anterior y sus propias expectativas tras una pasada temporada claramente superadora:

 

“Probablemente ha sido lo más difícil con lo que he tenido que lidiar en mi carrera”. “Ha sido un desafío. Va a seguir siendo un desafío. Se trata de tu forma de llevarlo mentalmente, así que en eso me estoy enfocando”.

 

Como bien indica Jakie MacMullan en su encuentro con Zach Lowe; Jaylen vinía de una posición en la que tenía mucha responsabilidad, y ahora esa responsabilidad se reduce. Las expectativas se han elevado, pero su responsabilidad merma, por lo que es difícil alcanzar esas expectativas cuando no se le pide que haga tanto.

La periodista de ESPN habla de “overthinking” (pensar demasiado) y no se equivoca. La imagen que devuelve Jaylen Brown es de un jugador desesperado por tratar de demostrar que puede hacer lo mismo que Jayson Tatum, cuando claramente su talento pasa por otro lado.

Lo suyo no es crear con pelota en control o en situaciones de uno vs uno sino atacar el lado débil de la defensa y sacar provecho al catch and shoot. Sus entrenamientos en verano con T-mac (Tracy McGrady) pasaron por lugares que todavía no puede ejercer a un nivel de consistencia esperable, por lo que su frustración es doblemente entendible.

 

 

Rencontrarse consigo mismo tiene que ser el objetivo número uno, pero para eso tiene que recobrar los niveles asertivos del año anterior, sobre todo desde las esquinas dónde sus niveles rozaban casi el 50%.

Esto decía Kyrie Irving al ser interrogado por la situación del jugador:

 

“Tengo expectativas muy altas para un tipo como Jaylen, sabiendo lo inteligente que es fuera de la cancha, conociendo su intelecto, cómo le gusta que lo desafíen”. “En la cancha, sabes que hay mucho más para él. Puedes ver cuánto más puede mejorar”. “No creo que Jaylen haya sido desafiado de esta manera en su carrera. Cuando a veces te desafían y solo llevas tres años haciéndolo, puedes cuestionar muchas cosas. Te preguntas que está pasando y tu confianza se debilita porque todo lo que has estado haciendo hasta este punto ha funcionado. Estás acostumbrado a hacer pequeñas cosas para salir de la rutina, pero de repente eso no está funcionando. Te encuentras en una situación en la que cada día se te exige que seas bueno. Es un viaje difícil para cualquiera en esta liga, y tener tanto talento y no poder mostrarlo, estoy seguro de que es difícil para él. “Definitivamente lo entiendo. Soy empático, y también soy paciente”.

 

Jaylen Brown está forzando ser algo que no és y eso provoca frustración propia y ajena. Esto quedó patente en las dos últimas jugadas del encuentro vs Pelicans, cuando no descargó hacia el perímetro a tiempo para que Marcus Morris tirara un triple liberado y a la jugada siguiente cuando aparece completamente perdido en el sistema que quiere correr Terry Rozier, ganándose la frustración del base y de su amigo Marcus Smart:

 

“Morris estaba muy bien esta noche y estaba abierto”. “Tenemos que hacer ese pase. Solo le estamos haciendo saber a [Jaylen]: ‘Mantenlo en movimiento. No dejes que la pelota se estanque'”.

 

Volver a las bases es lo que debe hacer el bueno de Jaylen: atacar las transiciones defensivas cuando están en retroceso aprovechando su alto nivel atlético, usufructuar los colapsos que generan sus compañeros para atacar “close ups”, sacar provecho a los tiros liberados en las esquinas y a los bloqueos indirectos del lado débil, en definitiva, volver a las pequeñas cosas que llevaron al ex Golden Bears a ser lo es.

 

 

“Overthinking”, esa palabra utilizada por MacMullan es la más indicada para un jugador que su cabeza le dicta mucho. Retornar a ser Jaylen Brown y no querer demostrar a todo el mundo que puede ser como Tatum.  Brown tiene que ser Jaylen… porque en definitiva “Castor Troy es Castor Troy y Sean Archer… es Sean Archer”.

Fuentes:

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