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Ya han pasado casi tres años de la llegada de Isaiah Thomas a los Boston Celtics en el minuto final de aquella tormentosa NBA  trade deadline. Muchas cosas han cambiado para los aficionados de los “orgullosos verdes”, y sobre todo para el propio jugador.

Hagamos un poco de memoria. Isaiah Thomas arribaba a la fría Massachusetts desde el desierto de Arizona, en medio de una gira por el oeste del conjunto de Brad Stevens, que se encontraba en ese momento fuera de los puestos de playoffs.

Luego de hacer las pruebas físicas el base viajó hacia Los Ángeles, para disputar su primer partido con la camiseta verde, justo contra el equipo del cual era hincha de pequeño y clásico rival de la franquicia que lo acababa de adquirir. Después de 21 pts y faltando cinco minutos para el final, fue expulsado de la cancha por protestar un fallo arbitral. Cuando estaba llegando al vestuario, en medio del enojo y confundido todavía por la situación, un asistente de entrenamiento le dice…

 

“Van a amarte en Boston”.

 

 

Menos de un partido tardó el pequeño #4 en meterse a los hinchas de Boston en el bolsillo. Tres apariciones consecutivas en playoffs, paso a la titularidad, dos NBA All Stars y capitanía mediante, quinto candidato al jugador más valioso de la liga, finalista de conferencia después de sufrir la muerte de su hermana y marcar un partido antológico el día se su cumpleaños, perder dos dientes y sufrir una lesión que lo apartaría de la serie vs Cavs. Son algunas de las cosas que han pasado en este ínterin. Y aquí nos encontramos, preguntándonos si se le va a pagar un contrato máximo el año próximo.

“La Borregada Verde” está dividida entre aquellos que dicen que merece que se le pague como lo que es, una estrella de la liga, y los que aseguran que no puede llevarse ese contrato porque no es capaz de liderar a la franquicia hacia su ansiado campeonato #18.

 

El contexto

 

Con la llegada de Gordon Hayward, los Celtics completan su segundo año consecutivo firmando dos contratos máximos vía agencia libre (Al Horford fue el primero). Esto último posibilitado por la flexibilidad conseguida desde el inicio de la reconstrucción en el año 2013 y por el ridículo contrato de Isaiah Thomas, entre otros.

Sin espacio salarial para el próximo año, el conjunto de Massachusetts enfrenta la renovación de dos de sus máximos exponentes del plantel, Marcus Smart y el base de Tacoma. La pregunta que todo el mundo se hace es si la dirigencia verde se meterá en tierra de impuestos firmándole un máximo.

Si observamos los movimientos recientes del despacho de Danny Ainge, podemos ir observando algunos indicativos de que veremos al pequeñín el año que viene con el equipo.

Con la posibilidad de draftear en la primera posición del último Draft a un base, el dirigente máximo de la institución, prefirió traspasar dicha elección y llevarse a Jayson Tatum, abortando cualquier debate con respecto a quien va a comandar al equipo en los años venideros.

Con el traspaso de Avery Bradley para hacer hueco a Gordon Hayward, se cierra otro debate y futuro conflicto de renovación para el 2018.

Las últimas declaraciones de Wyc Grousbeck (copropietario de los Celtics) asegurando de que no tendrán inconvenientes en volver a pagar impuestos de lujo, allanan los caminos para una renovación del base.

 

¿Qué contrato podemos esperar para Isaiah Thomas?

 

Todo indicaría que la continuidad del base el próximo año es casi un hecho. Hoy se supo que no necesitará cirugía de su lesión, y que está recuperándose en los tiempos establecidos. Entonces ¿qué tipo de contrato firmará el ex de los Washington Huskies?

Según las informaciones de algunos insiders en New England, la firma del contrato seria del mismo talante que el suscrito por Al Horford y Gordon Hayward (cuatro años con opción de salirse en el último).

Recordemos que, tanto el de Indianápolis, como Thomas, están en el prime de su carrera (27/28 años respectivamente) por lo que su salario será acorde con su pedigrí de All Stars.

Si tomamos el contexto de la liga, en el que los Warriors parecen dominar los próximos cinco años (salud mediante), firmarle una renovación a Isaiah Thomas para tratar de pelear con este núcleo de jugadores la posibilidad de acceder a las finales, mientras, por otro lado, se forma el núcleo joven (Smart, Tatum, Brown, picks) en un ambiente ganador y competitivo, me parece una sabia decisión.

Premiar a tu jugador franquicia por posicionar al club nuevamente en el escaparate de élite, es un buen gesto para el resto de los futuros jugadores que quieran sumarse al proyecto del 2020.

Imagínense la imagen que da a la liga Danny Ainge traspasando al jugador que posibilitó armar el proyecto presente y por el que vinieron Horford y Hayward. De pensarlo ya es ridículo, así que relájense y disfruten, porque “The Brinks Truck is coming”.

 

Foto: Isaiah Thomas Nil Alemany SB(CC)