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Los Boston Celtics recibieron a su clásico rival, Los Ángeles Lakers, en un TD Garden preparado para la ocasión con la casa llena para darle la bienvenida a una nueva era de la rivalidad. Brad Stevens tuvo que lidiar con la baja de Al Horford por conmoción cerebral y arrancó el juego con Kyrie Irving, Jaylen Brown, Jayson Tatum, Marcus Morris y Aron Baynes mientras que los angelinos con el controversial Lonzo Ball, Kentavious Caldwell-Pope, Brandon Ingram, Kyle Kuzma y Brook Lopez.

Con el consejo que le dio Paul Pierce en la previa del partido, Kyrie Irving salió decidido a dejar su marca en el juego desde los primeros minutos, con jugadas espectaculares y sacando a bailar a toda la “defensa” de los Lakers. Con sus seis puntos y los seis de Marcus Morris, los Celtics controlaban a placer el ritmo del juego con un rival completamente perdido en ataque y lideraban 33-16 con un gran triple de Terry Rozier venciendo el reloj en la última jugada del cuarto.

En el segundo parcial, el ritmo frenético del juego hizo que los Lakers de a poco fueran remando de atrás para acercarse en el marcador. De esa forma, anotaron 36 puntos en el parcial y se metieron de lleno en el partido, con Boston liderando apenas por nueve al descanso luego de tener casi 20 puntos de ventaja. Kyrie Irving llevaba 12 puntos, cocinando sobre Lonzo Ball y desde la banca, Terry Rozier sumaba ocho tantos para la causa celta.

Al iniciar el tercer cuarto, se confirmaba que Jayson Tatum no regresaría al partido con un dolor en su tobillo derecho y no regresaría para el resto de la jornada. Cuando las cosas no andaban bien y Boston extrañaba a dos de sus jugadores más constantes en lo que va de temporada, Aron Baynes fue el que dio el paso adelante y ayudó a Irving para mantener a los Celtics arriba en el marcador. Con 18 puntos y 6 rebotes, incluyendo sendas volcadas para animar al TD Garden, el australiano mantenía las cosas a flote con Boston liderando 87-81 a los Lakers.

Con Kyrie Irving siendo atendido en su rodilla, los Celtics se encontraban en una compleja situación con los visitantes muy cerca en el marcador. Sin embargo, la entrada de Uncle Drew en la mitad del parcial le dio orden a la ofensiva de Brad Stevens y con la tenacidad que lo caracteriza, terminó cerrando la victoria para Boston por 107-96 en un partido particularmente mal jugado ante la ausencia de piezas clave como Horford y Tatum. Irving terminó con 19 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias acompañado del genial Aron Baynes, que con pura garra sumó 21 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias en el momento decisivo del partido.

 

Foto: Twitter: @Celtics

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