Historia repetida. El post-All Star Game no ha traído muchas buenas noticias en el equipo dirigido por Brad Stevens más allá del maravilloso cierre de febrero que tuvo Jayson Tatum. Los Celtics han pasado de estar en una buena posición, a tener serios problemas para cerrar partidos en los que se veían mejor que sus rivales y cometer errores de principiantes tanto en la cancha como en el banquillo.


Ese fue el caso de la derrota contra el Oklahoma City Thunder en la noche del domingo en la que llegaron a tener hasta 18 puntos de ventaja en la primera mitad, con los suplentes siendo de vital ayuda para el equipo y encontrando siempre el tiro correcto.

Dicho sea de paso, que los visitantes no contaron con Shai Gilgeous Alexander, minimizando así su más poderosa herramienta en la ofensiva que ha sido el jugador proveniente de los Clippers.

Segunda mitad: toda del Thunder

Iniciar el tercer cuarto con una racha de 9-0 en contra, es algo que los equipos de Brad Stevens nos han hecho sentir a los aficionados de los Celtics una y otra vez. Desde ahí, el ritmo del partido cambió y Oklahoma logró meterse de lleno en el cierre del partido.

Pero entonces, todo sucedió de nuevo.

Menos de 15 segundos por jugar. Pelota para Boston con ventaja de uno. Lo ideal sería que OKC hiciera la falta tan pronto como fuera posible.

Pero no.

Lo ideal sería también que Brad pidiera tiempo muerto.

Pero, otra vez, no. 

Kemba perdió la pelota con el aleman Schroeder, los Thunder se fueron arriba en el marcador y el fadeaway heróico de Tatum no entró.


Así, como si nada, la victoria se le escapó de las manos a los Celtics en casa ante un rival supuestamente inferior -y con su estrella fuera-, cayendo por 105-104.

Gordon Hayward fue el máximo anotador de los Celtics con 24 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias. Acompañado por los 19 de Jayson Tatum y de Marcus Smart, en otra pobre producción de la banca que anotó 17 contra los 41 puntos de los Thunder.


 

Foto: Celtics.com