En un partido trabado y completamente friccionado, digno del primer juego post-All Star Weekend, los Boston Celtics encontraron en Gordon Hayward la ficha clave para sacar una victoria en la carretera, derrotando a los Minnesota Timberwolves 127-117 y alineándose de cara al clásico del domingo, contra Los Ángeles Lakers.


Los Wolves salieron a la cancha, prácticamente con un personal nuevo y D´Angelo Russell cargando en gran parte con la ofensiva de los locales, lucían un poco perdidos en el esquema de los de Minnesota. Para Boston, con poco se ponía adelante tranquilo en el marcador con un Jayson Tatum que sigue en zona de gracia y con la pureza que se puede percibir en su juego.


La defensa de los Celtics daba ventaja en el segundo cuarto, para que un equipo con muchas carencias en el costado ofensivo no se despegara por completo en el marcador. Aún así, los Celtics de un inmaculado J.T., recibían la ayuda de Jaylen Brown para seguir con ventaja de dos dígitos llegando al entretiempo.


La segunda mitad fue una eterna consecución de faltas y tiros libres que tuvo como desenlace a Jaylen Brown en la banca con seis faltas, con errores bastante infantiles, y el juego tomando un ritmo cansino e interminable que al final, los visitantes lograron sacar adelante.

Daddy is always happy: Gordon Hayward de ensueño

Afortunadamente, los Celtics contaron con un inmaculado Gordon Hayward: 29 puntos, 6 asistencias, 5 rebotes y 2 robos para el 20 de los Celtics, que entendió perfectamente cómo se estaba jugando el partido y pudo ejecutar de la manera que indicaba el partido, leyendo siempre bien para encontrar la mejor situación ofensiva para los de Stevens.


Junto a él, Jayson Tatum anotó 28 puntos con 11 rebotes, pero la gran noticia fue la bestial actuación de Daniel Theis, que aportó 25 tantos con 16 tableros, en su mejor noche estadística desde que está en la mejor liga del mundo.


Foto: Celtics.com