Lo normal cuando comienzas una relación es que termine. Por pura estadística. Pensar que esa persona que conoces a los 15, a los 25, a los 35 o a los 55, va a seguir siendo interesante, maja o mona diez años después es tan poco probable como que tú no te hayas vuelto medio gilipollas pasado ese mismo tiempo.

Lo de Kyrie Irving es algo que todos veíamos venir: salió corriendo y mal de su anterior franquicia, nunca parece feliz con nada y dios sabe qué le mostrará la portada de YouTube cuando accede a la plataforma. Sin embargo, la firma de Gordon Hayward parecía un acuerdo ideal, más allá de su anterior relación e historia con Brad Stevens, su manera de jugar al baloncesto y su perfil bajo fuera de la cancha parecían encajar como puñetazos en la cara de Homer Simpson en aquel capítulo en el que se hace boxeador.

Sea como fuere, lo que indican los números es que de los 164 partidos de temporada regular que han jugado los Boston Celtics desde su firma, el alero solo ha podido disputar 73, dejando unos guarismos de 11.3 puntos, 4.4 rebotes y 3.4 asistencias.

Pero si algo nos han enseñado las Gilmore girls, es que da igual que seas Jess o Dean: toda relación tiene una fecha de caducidad. La única duda a día de hoy es si la del point-forward de Indiana es la marcada en su contrato o el próximo mes de febrero.

Gordon Hayward: podemos arreglarlo

Gordon Hayward es el jugador más decisivo de los Boston Celtics de cara a la temporada 2019/20 de la NBA. Esto no quiere decir que sea el mejor de la plantilla, corona cómodamente posada en la cabeza de Kemba Walker, ni el más importante para la franquicia, título que ostenta Jayson Tatum, sino que su rendimiento será el que marque el devenir de los Boston Celtics tanto esta temporada como los próximos años.

Desde el Despacho, ya sea por escrito o podcast, nos hemos cansado de recordar que Gordon Hayward fue operado por segunda vez en mayo de 2018 y no pudo empezar a realizar entrenamientos completos hasta bien entrado el mes de agosto. Así, cuando empezó la temporada pasada no solo no tenía ritmo de competición sino que estaba fuera de forma.

En condiciones normales, el equipo debería haber llevado en volandas al alero de Indiana hasta que este se encontrase totalmente recuperado y, con un poco de suerte, habría alcanzado su pico de ritmo y forma de cara a Playoffs… pero todos sabemos lo que pasó: el equipo fue un desastre de principio a fin, la temporada se acabó cuando mejor estaba jugando y la mala gestión de Brad Stevens de su recuperación fue uno de los motivos señalados por la veterana y respetada Jackie MacMullan como causa del comienzo de las fricciones en el vestuario.

Doce meses después, con Kyrie Irving extirpado, uno de sus mejores amigos en la NBA al timón del equipo, y tras un verano en el que ha podido no solo recuperar su tobillo sino prepararse físicamente para una temporada completa, Gordon Hayward está en condiciones de presentar su mejor nivel.

 

Boston Celtics: necesito espacio

En caso de que Gordon no se salga de su contrato el próximo verano, aún le quedarían por cobrar 66,8 millones de dólares del contrato por 128 que firmó hace dos estíos. Salarialmente hablando, aunque el jugador volviese a un nivel cercano al demostrado en su última temporada en los Utah Jazz, lo que más sentido tendría para la franquicia de la Beantown sería buscarle una salida.

Durante los dos próximos veranos, Danny Ainge tendrá que renovar los contratos de los dos jugadores sobre los que se asienta este proyecto: Jaylen Brown y Jayson Tatum, renovaciones que serían mucho más fáciles de negociar y cerrar si esos 66,8 millones de dólares, sin ni siquiera hablar de lo útil que sería ese dinero a la hora de rodearles de un roster que les complemente y ayude a desarrollar su máximo potencial como jugadores.

 

Quedan 33 días para dar la vuelta a Gordon Hayward y ver si es alguien en quien podemos confiar para criar a los niños o si por el contrario hay que salir a buscarle un sustituto.