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Todos los que seguimos la NBA tenemos épocas del año que nos gustan más y épocas que nos gustan menos. Hay quien disfruta como un enano las ventanas de locura que hay cada año los meses de febrero y julio con la apertura y cierre del mercado de traspasos. Algunos aman mayo por los Playoffs, mientras que otros son más de las semanas previas al Draft y los fans de los New York Knicks que son más de 1973.

 

Particularmente, mi día favorito del año es la noche del NBA Draft. Me gusta tanto que desde que me incorporé al mundo laboral siempre he gastado un día de vacaciones para poder dormir tranquilamente la mañana siguiente, llegando algunas veces a pedir también el mismo día del NBA Draft para poder comentarlo en directo en esta santa casa. Entre traspasos, eleciones y lo que sea que hagan los Sacramento Kings, es una de las mejores noches del año. Como Navidad pero más divertida. Solo tiene un inconveniente: las semanas previas. Sobre todo si eres fan de los Boston Celtics.

Desde hace unos años nos hemos acostumbrado a que estas semanas sean un caos informativo. Entre que el equipo lleva eligiendo en posiciones de lotería 4 de los últimos 5 años, la fama de Danny Ainge y la Agencia Libre, cada mes de Junio nos sumergimos en una vorágine de rumores. El pasado 2017 fue el ejemplo por antonomasia, con los rumores sobre Markelle Fultz, Jayson Tatum y Josh Jackson habría sido suficiente para aburrirse, pero a eso hubo que sumar la agencia libre de Gordon Hayward y, lo peor de todo, los eternos rumores de traspaso que estuvieron sobrevolando Boston durante años: Jimmy Butler y Paul George.

Todos tenemos presente el caos del pasado verano pero aún así nos las prometíamos muy felices este 2018 sin espacio para grandes agentes libres, todas las piezas del equipo menos Marcus Smart atadas hasta al menos el año que viene y el pick de primera ronda lo suficientemente lejos de lotería como para no perder la cabeza por un jugador concreto. Si a todo esto le sumamos la buena actuación del equipo por primera vez en años los aficionados verdes están más emocionados por Octubre que por lo que pueda pasar en Julio. Pero no, no nos iban a dejar ser felices.

 

Dos semanas que se nos van a hacer más largas que Mo Bamba

La bomba estalló la semana pasada: los Boston Celtics estarían tan interesados en el larguísimo jugador de Harlem que han iniciado conversaciones de traspaso con aquellas franquicias con un pick lo suficientemente alto como para aspirar a él y dispuestos a negociar, a saber: Memphis Grizzlies y Dallas Mavericks. ‘Bueno, si se conforman con un Terry Rozier más uno de los cuatro picks de primera ronda que tiene en su poder Danny Ainge para el próximo NBA Draft 2019, perfecto‘ pensarán algunos de ustedes para quedarse tranquilos. A fin de cuentas, Terry Rozier el año que viene será agente libre y lo más normal sería que algún equipo le diese una cifra inalcanzable para los de BeanTown (piensen en cifras superiores a los 12 millones de dólares por año). Pero no, no nos iban a dejar ser felices.

¡¿Qué coño es esto?! Nadie en su sano juicio traspasaría a un jugador como Jayson Tatum, tercera elección del año pasado para toda la NBA menos para Danny Ainge y Brad Stevens que lo tenían como uno, líder de los Boston Celtics en minutos durante la temporada y en puntos en Playoffs por un jugador que aún no ha jugado un solo minuto en la liga y que además tiene su misma edad. El problema es, claro, que Danny Ainge no está en su sano juicio y uno puede llegar a creerse casi cualquier cosa. Jaylen Brown no acumula el nivel de hype que todos tenemos con Tatum pero tampoco vas a dar a un pick-3 que ya ha demostrado ser un jugador más que correcto en ambos lados de la cancha, así como identificar y mejorar sus puntos débiles cada temporada, a cambio de un pick-5.

Danny, estate quieto. En la #27, coges a un base como Trevon Duval o Jalen Brunson para cubrir el hueco de Terry Rozier el año que viene y a otra cosa. Es más, si estás cansado de llevar tres años clavando picks, date el gusto y coge al próximo Fab Melo (dios lo tenga en la gloria) con esa ronda si quieres. Pero-simplemente-no-toques-a-los-Jays.

 

Un tonto vago no hace daño a nadie, pero uno trabajador te puede joder la vida

La frase es de Javier Clemente hablando de Josep Pedrerol, pero seguro que no le importa que le use aquí porque el personaje al que se la estoy aplicando es de la misma catadura que el periodista de prensa rosa-deportiva. Sí, estoy hablando del inefable Stephen A. Smith. El de First Take soltó un bombazo el pasado seis de Junio (en caso de ser cierto, que no lo es) según el cuál LeBron James, quien será agente libre este verano, tendría pensado reunirse con siete equipos: Philadelphia 76ers, Los Angeles Lakers, Cleveland Cavaliers, Miami Heat, Houston Rockets, Boston Celtics y Golden State Warriors – si te pones a pensar en el orden del nombre puedes ver cómo el THC se va adhiriendo a la membrana de sus células cerebrales. Además, ¿por qué no salen los San Antonio Spurs?

Los dos primeros nombres son obvios, Sixers y Lakers cuentan con todo aquello que puede buscar LeBron James en su próxima franquicia: espacio salarial que permita tanto su llegada como el acomodo de una supuesta segunda espada, un mercado grande (ventaja LAL) y buenos jugadores de rol que le ayuden bien a ganar o que puedan servir como piezas de intercambio por jugadores más experimentados (ventaja SIX). Miami Heat podría hacer mucha ingeniería para poder ponerse al nivel de ellas dos pero cuenta con el aliciente de Pat Riley y Houston Rockets es el que mejor paquete deportivo puede ofrecerle de los cuatro mencionados; eso sí, con el espacio salarial tendrían que hacer casi magia negra. Que la temporada que viene juegue en Cleveland es tan probable como que The Joker decida ingresar voluntariamente en Arkham, pero cosas más raras se han visto. Lo que es cogérsela con papel de fumar es meter a Boston y Golden State como posibles destinos para The King. Ninguno de los dos tiene espacio, uno de ellos no lo necesita para ser el mejor equipo de la historia y el otro es su mayor rivalidad deportiva. La única manera de llegar a Boston sería mediante un sign and trade en el que Gordon Hayward (habría que ser cabrón), Al Horford (pobre Al) o Kyrie Irving (¿es un puñal lo que te sale del pecho, Danny?) son el precio a pagar.

¿Os imagináis que ese era el plan de LeBron James y Kyrie Irving durante todo este tiempo: forzar la salida del segundo hace un año a un mejor destino para que LeBron se le uniese un año después?

 

¿Qué hacer entonces?

Quedarse quieto. Tienes uno de los tres mejores núcleos jóvenes de la NBA, que ya ha ganado en Playoffs a los otros dos. Además, a las ocho semanas de perder las Finales de Conferencia vas a añadir completamente gratis a dos All-stars: uno de los tres mejores bases de la liga y uno de los cinco mejores aleros. Ya hay informaciones que hablan de que la renovación de Marcus Smart puede ser muy barata a causa del poco mercado que tienen los jugadores de su perfil, y aún perdiéndole tienes ahí al jugador revelación de estos Playoffs (Terry Rozier) y una primera ronda que te permite elegir a jugadores de un perfil parecido. Puedes, incluso, aliñar con rondas alguno de los muchos activos que tienes (Gerschon Yabusele, Abdel Nader, Terry Rozier, Semi Ojeleye y Aron Baynes) en busca de anotación para el banquillo.

Es más, si al final se alinean dieciséis planetas y tres estrellas y un jugador del calibre de LeBron James o Kawhi Leonard sale al mercado, sería razonable soltar a cualquiera de los tres contratos máximos que tiene el equipo. Pero nunca, jamás, ever, traspases a uno de los Jay´s. Danny, por favor, estate quieto.