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La plaga de lesiones que está asolando el estado de Massachusetts provoca que en ‘Despacho Celtics’ tengamos que buscar carnaza en otros puntos. Ya ni siquiera podemos hablar de actualidad sin mencionar las palabras “alta médica”, “recuperación”, “plazos” y la gran expresión “X tiempo de baja”. Por ello, ya hemos empezado a mirar más allá de los próximos Playoffs que se acercan y hemos hecho un doloroso descubrimiento. Por una cuestión básica de salarios, Terry Rozier y Marcus Smart no serán compañeros en los Celtics por mucho tiempo.

Las inminentes renovaciones de los pilares de la segunda unidad de Boston provocan un fallo de cálculo que. obligaría a Danny Ainge a traspasarlos o a permitir que se conviertan en agentes libres. De todos es conocido que la continuidad de Smart en el plantel se antoja complicada a no ser que sacrifique una buena parte de su salario, mientras que para ‘El Tren’, aunque todavía tiene un año fijo de contrato por delante, una prolongación del contrato del #36 sería un aviso casi definitivo para hacer las maletas. Ya lo decían ‘Los Inmortales’: solo puede quedar uno.

Como nos gusta discutir, los grandes valedores de cada jugador dentro de la redacción hemos sido elegidos para un particular cara a cara para defender a nuestros particulares caballos de batalla. Javier R. Rodríguez nos traerá los motivos para que los Celtics se queden con Smart, y por otro lado, a un servidor le toca esta vez remolcar el lado a priori más débil del debate y hará lo propio con el caso de Rozier. Empezamos.

 

Cuesta, pero confiemos en Rozier

Desde el día uno en el que los nombres del base de Louisville y el de los Celtics fueron puestos en una misma oración de boca de Adam Silver, la presencia de Terry Rozier fue puesta entre interrogantes. Nadie lo tenía en sus quinielas y la sobrepoblación de jugadores en su misma posición tampoco ponía las cosas a su favor. Progresivamente ha ido cambiando las tornas. Gustará más o menos, pero nadie puede negar que el proceso de aprendizaje sigue dando sus frutos a día de hoy. ‘El Tren’ sigue una evolución constante, y ahí reside la mayor de sus virtudes.

En sus casi tres temporadas en la NBA, Rozier ha mejorado sus guarismos notoriamente. Lógicamente, este aumento de prestaciones viene de la mano de un correspondiente mayor tiempo en cancha, no obstante, sus estadísticas una vez ha logrado su espacio fijo en la rotación de Brad Stevens son muy estimables. Su anotación se ha establecido definitivamente en los dobles dígitos gracias a una racha más que positiva desde hace unas semanas; todo apoyado en un buen 38% de acierto en triples.  Es más, su efectividad en cancha está rozando el 50% y su porcentaje de acierto real llega al 53%. Aquí es donde Smart pierde claramente la batalla.

Pero esto del baloncesto no va solo de puntos. Aprovechando el aumento de protagonismo debido al ataque de las lesiones sobre Boston, Rozier se ha establecido en una buena marca por partido desde febrero. Además de los 15 tantos por encuentro, ‘El Tren’ promedia entorno a los cinco rebotes y cinco asistencias. Dentro de ese caos controlado que caracteriza su juego, parece que la confianza del técnico ha traído algo de calma a esa cabeza que iba varios pasos por delante de sus piernas y brazos.

Hace no tanto tiempo, cuando el que escribe se atrevió a afirmar que Rozier podría llegar a ser base titular de una franquicia NBA, hubo el que se echó las manos a la cabeza e incluso cuestionó mi subjetivo juicio. Con 24 años recién cumplidos y cubriendo el difícil hueco que dejan las bajas de Kyrie Irving y Smart, aquella afirmación no parece tan baladí.

Otro punto a favor para el alumno de la polémica Universidad de Louisville viene a más colación que nunca. En efecto, Rozier (de momento; crucemos los dedos) es de los pocos jugadores que quedan sanos al servicio de Brad Stevens. Parece una tontería, pero desde luego es algo reseñable cuando comparamos historiales. Nos encontramos ante un verdadero “Ironman” que no se ha perdido un solo encuentro por lesión desde su etapa en el instituto. El tren más fiable del planeta. En cambio, en el caso de Smart el currículo de lesiones se agolpa entre su alta intensidad en pista que nunca podré criticar por principios, y sus enfados espontáneos en vestuarios y alrededores. La afirmación que viene ahora tiene tela: un chico que va al club de strip-tease con una pistola de billetes tiene más cabeza que tú, Marcus.

Por último y no menos importante, toca hablar del fin de cada equipo. En definitiva, todo este lío consiste en acabar levantando un título, y en un proyecto con esas aspiraciones, Rozier es de mis hombres. Si algo demostró en sus dos campañas anteriores en los Celtics ha sido que cuando el balón quema, o lo que es lo mismo, en Playoffs, nunca se va a esconder en una esquina esperando a que sus compañeros tiren del carro. Con mayor o menor acierto, el base natural de Ohio siempre está ahí.

En su rol habitual, Rozier desempeña ese papel tan necesario en los equipos campeones y que no muchos tienen el lujo de poseer. Un anotador fiable desde el banquillo que no tarda en acoplarse al ritmo del partido suele ser esencial en las eliminatorias por el campeonato, y ‘El Tren’ lo es. A la guerra se va con un buen ejército, pero cuando el campo de batalla es la NBA solo se puede confiar en unos pocos. El bando ‘bostoniano‘ tiene que contar siempre con soldados como Rozier y, por supuesto, Smart.


Que estemos planteando este (de momento) hipotético debate no implica que esté por la labor de mostrar al #36 la puerta de salida. Nada más lejos de la realidad, y pocos jugadores me gustan tanto como Smart. En este caso me toca defender a Rozier por una cuestión romántica debido a los años en los que yo y otros muchos otros nos subimos a aquel tren. Pueden creerme cuando digo que daría un dedo de la mano de cualquier miembro del Despacho para que los dos pudieran vestir el verde muchos años.

Más que una dolorosa elección, lo que aquí trato de plantear es el valor que realmente ha ganado el base de Louisville desde que Ainge se decantará por él en el Draft. Estamos ante un jugador que, quizás contra muchos pronósticos, se ha convertido en una pieza clave en el esquema de los Celtics y que con la debida confianza y los cada vez menos habituales parches en su juego, puede tener mucho que decir en los futuros éxitos de la franquicia. La vida es más divertida con ‘El Tren’ a toda marcha.