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Allá a lo lejos en una noche de invierno en Oregón, Evan Turner metía un triple sobre la bocina para darle la primera victoria a los Boston Celtics en los últimos 24 juegos en tierras del Pacifico.


Por ese entonces, los de Brad Stevens, habían atravesado un año muy difícil no pudiendo mantener un plantel estable debido a los continuos traspasos por parte de la dirigencia. Pero esa noche algo se olía en el aire, había algo diferente… algo surgía.

Esa gira mostró unos Boston Celtics distintos, con una idea de juego clara que consistía en utilizar la mayor virtud de los jugadores de ese momento: defender y correr.

No sobraba el talento en ese equipo: Turner, Bradley, Smart, Sullinger y Tyler Zeller fueron los iniciales en esos encuentros, pero en contraposición a lo que se había visto hasta el momento, el estilo de juego varió por completo para abrazar la destrucción y el contragolpe como herramientas principales.

Ni la llegada de Isaiah Thomas en febrero quebró el ADN de ese plantel que basaba todo en morder en el perímetro, cortar líneas de pase, robar pelotas y usufructuar la ofensiva temprana acelerando el pace como auto de fórmula uno, ¿les suena?

Acá estamos dos años y medio después y solo Marcus Smart puede decir como olía ese vestuario, pero ese estilo de juego que mutó considerablemente con la titularidad de Isaiah Thomas y la llegada de Al Horford, parece resurgir cual ave fénix.

Con el traspaso de Thomas, Crowder y Bradley nos asaltaba la duda de saber qué identidad iban a tomar estos Celtics comandados por Kyrie Irving. La pérdida del núcleo más duro, planteaba muchos interrogantes, en la defensa primordialmente, ya que sus mayores exponentes, habían migrado para incorporar perfiles completamente diferentes (Irving sobre todo).

La pretemporada y los trabajos en Newport parece que se orientaron específicamente en el costado defensivo, porque en los cuatro juegos de preparación, se vio que lo más sólido se encontraba en ese lado de la cancha.

Brad Stevens, consciente de que el talento ofensivo indefectiblemente se iba a abrir camino, volcó todo su esfuerzo en inculcar la filosofía defensiva a un plantel prácticamente nuevo (solo cuatro jugadores volvieron del año pasado).

La idea

 

La estructura de la concepción destructiva se basa en: movilidad, cortes de línea de pase, cambios de marcación continuo y presión sobre la pelota con el objetivo de dificultar el trabajo ofensivo del equipo contrario, forzando robos o tiros contestados, para capturar el rebote y tomar al equipo contrario en retroceso.

 

Los Boston Celtics pueden retomar a su identidad primigenia porque ya no tienen que preocuparse por ocultar al back court más pequeño de la liga (Thomas y Bradley) y tienen los componentes necesarios para intercambiar posiciones de la uno a la cuatro (con algunas salvedades).

 

La idea se ve claramente en esta jugada, en la que Kyrie Irving, cambia transitoriamente la marca con Aaron Baynes, para retomar a su marcador antes de generar el miss match de altura con Pau Gasol y a su vez, Al Horford contiene la penetración y cambia de marca para que Jaylen Brown puntee el tiro de LaMarcus Aldridge.

Se puede observar como el nivel de fluidez y de movimiento continuo son el ABC de esta defensa, siempre tiene que haber alguien frente al jugador para impedir el tiro fácil o la habilitación a alguno mejor posicionado.

Existen dos tipos de cambios en el sistema: los transitorios y los que tienen continuidad. Si Kyrie cambia con Horford o Baynes, este en cuanto pueda vuelve a retomar su asignación particular para no generar un miss match de altura (Rozier o Larkin igual) mientras que si el cambio lo hacen Brown o Tatum con uno de los internos, este puede continuar en la jugada debido a la envergadura y altura de ambos.

 

El hecho de contar con un plantel con buena altura y movilidad, facilita los intercambios para tener siempre controlado al porta balón o a quien va a recibir tras los bloqueos del rival. A lo anterior, se le suma la disputa de la pelota constante y los cortes de línea de pase para lograr robos y puntos fáciles al contragolpe o en ofensiva temprana.

Kyrie Irving, Jason Tatum y Terry Rozier están siendo los que más rédito están dando al sistema, con buen timing y lectura para atacar al ball handler de turno y lograr puntos fáciles.

 

Factores diferenciales en defensa

 

Uno lo primero que tiende a pensar es: ¿por qué motivo los Celtics no defendían de esta manera el año pasado? La respuesta es muy sencilla, no tenían el personal adecuado para hacerlo, y aquellos que sobreviven del plantel anterior, no estaban capacitados para usufructuarlo por cuestiones particulares.

Hablamos durante muchísimo tiempo el curso pasado de que Al Horford era un factor diferencial cuando ocupaba el puesto de center, ya que debido a cuestiones de movilidad y desplazamientos podía sacar provecho de ello, haciendo pagar a pívots tradicionales.

Además el dominicano era superado muchas veces en el sector defensivo cuando tenía que vérselas con prototipos más modernos de power forwards. De esta manera, Jae Crowder tenía que jugar en la posición de ala pívot para que la sangría defensiva no fuese peor.

A sabiendas de todo esto, el ex Gator, bajó de peso siguiendo los pasos que había marcado Kevin Love, para de esta manera, ganar en movilidad y poder estar mucho más rápido y explosivo para llegar a los cierres y jugar en la posición que siempre quiso: la de power forward.

Los resultados están a la vista, la mejor versión defensiva de Horford de su carrera se ha visto en estos siete partidos, y aunque la muestra es pequeña, los rivales con los que tuvo que verse la cara hablan de que este progreso no es una simple tendencia.

Kevin Love, Giannis Antetokounmpo, Ben Simmons, Kristaps Porzingis y LaMarcus Aldridge, todos en una cierta medida han sucumbido ante un Horford imperial, que llega a contestar cada uno de los tiros y a cerrar los caminos con desplazamientos laterales brillantes.

Aquí lo vemos llegar a la punta para puntear el tiro, correr la cancha y darle el espacio suficiente a Brown, mediante un bloqueo, para que este pueda ejecutar el tiro abierto.

 

En esta secuencia, el dominicano, llega a contestar el triple y corre la cancha para sacarse dos marcadores de encima y ganar el dos más uno.

 

Al Horford ha aumentado su productividad el doble en lo que va de campaña, ya que continúa siendo el generador de ventajas ofensivas del año pasado, pero se ha convertido a su vez en un stopper defensivo de élite, un salto cualitativo que nadie esperaba realmente.

Pero más allá de los méritos propios del #42, esto no podría llevarse a los números estratosféricos que se están marcando si no fuese por su compañero de pintura: Aaron Baynes.

El neozelandés es el pívot de perfil defensivo que estaban buscando los Celtics desde la salida de Kendrick Perkins. Inteligente, móvil, fuerte, con condiciones naturales ideales (envergadura de élite) velocidad de recuperación excelente para su tamaño, buen reboteador y taponador.

 

Baynes ha liberado a Horford de la tarea más dura, encargándose del pívot del otro equipo y dejándole vía libre para que pueda cargar el rebote con mayor libertad y no sufrir físicamente el peso de luchar contra un oponente mas fuerte y pesado.

Cuando ambos jugadores están en cancha los niveles defensivos se disparan a cifras ridículas (78.7 de defensive rating) secando prácticamente al equipo contrario y asegurando el rebote defensivo.

El complemento de Jayson Tatum y Jaylen Brown posibilita cerrar el tablero propio, reduciendo las segundas oportunidades al rival y pudiendo, de esta manera, correr la transición y ejecutando ofensiva temprana.

Los dos jóvenes están siendo un factor inesperado tras la fatídica lesión de Gordon Hayward. Jaylen Brown ha tomado las responsabilidades de Avery Bradley defensivamente, encargándose, con Marcus Smart, de los hombres más peligrosos del rival y haciéndolo con mucha eficiencia (93.6 de defensive rating y 14.3 de diferencial).

Jayson Tatum está siendo el complemento perfecto, sobre todo porque es de los que más tiempo está permaneciendo en cancha con diversas alineaciones.

La comunicación

 

Al momento de encontrar las razones de esta gran defensa mostrada, hay que tener en cuenta el nivel comunicacional de los jugadores. El sistema defensivo de Stevens es muy dinámico y requiere de mucha atención y comunicación entre las piezas, más que nada al momento de los cambios de marcación, y de recuperar asignaciones cuando quedan emparejamientos desiguales.

Kyrie Irving, sorprendentemente está siendo muy agresivo y mostrando mucha atención para atacar en doblajes y cortes de línea de pase, ya que por diseño, posee más libertades que el resto al no ser expuesto ante una marca de cuidado.

 

El trabajo en defensa está forjando una química y una confianza elevada entre los jugadores en ambos costados de la cancha. El sobreponerse a la desgracia de la lesión de Hayward ha puesto mayor énfasis en el costado defensivo y paulatinamente este buen pasar está encontrando su equivalente en el lado ofensivo.

Es solo el comienzo, pero el hecho de encontrar un camino es un aliciente muy grande teniendo en cuenta las dificultades y los imprevistos ante los que han tenido que enfrentarse. El futuro es prometedor, pero todo dependerá de mantener este nivel en defensa.

 

 

Foto: Nil Alemany (SB)