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Antes del partido, la cuenta de El Despacho comentaba en Twitter que Brad Stevens le comentaba a Brian Scalabrine que el partido contra los Knicks se trataba de Boston, de demostrar lo que se presumía antes de que empezara la temporada. Pero otra vez, como durante las últimas dos semanas, cada oportunidad de cambiar la pobre cara que muestra el equipo es desaprovechada y en esta ocasión, de paso, contra un equipo completamente disminuido como los New York Knicks.

Unos apáticos Celtics, erráticos en defensa desde el inicio del partido, con poco acierto en los tiros abiertos y nefastos porcentajes de campo a lo largo de todo el encuentro terminaron cayendo contra los Knicks por 117-109 en una noche soñada para Trey Burke, que desde la banca anotó 29 puntos y repartió 11 asistencias, incluyendo la daga en la última posesión que acabó con las esperanzas de una injusta remontada de los Celtics que se las arreglaron para perder este partido, que a priori, no debería haberle presentado dificultades.

A pesar de un último cuarto en el que Kyrie Irving dejó todo en la cancha para liderar a su equipo sin alma a una remontada, las cosas se quedaron cortas y los 22 puntos con 13 asistencias de Uncle Drew fueron insuficientes en el desastre de la noche del miércoles. Mientras los análisis de Andrés Villar y los repasos de Álvaro Méndez nos ayudan a entender qué sucede con los de Brad Stevens, el equipo no responde en la duela y los resultados son decepcionantes con récord de 9 victorias y 9 derrotas.

¿El próximo suplicio? Atlanta, el viernes en la noche.

 

 

Foto: Celtics.com