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Los Boston Celtics visitaban a su eterno rival, Los Angeles Lakers, en una nueva edición del clásico mas importante en la NBA. Por primera vez en la actual campaña, los dirigidos por Brad Stevens arrastraban un registro de 3 derrotas consecutivas, y buscaban torcer la historia frente a un equipo que venía de ganar 6 de sus últimos 8 compromisos.

 

El inicio del partido mostraba una tónica dominada por los intentos individuales. Ambos equipos buscando poco el juego colectivo. Los de Massachusetts se apoyaban demasiado en un Irving que comenzó el partido errático. A pesar de ello, fueron los Celtics los que tomaron una ventaja inicial gracias a conversiones de tres consecutivas. Ninguno de los dos equipos destacaban con sus ataques durante los primeros 12 minutos. Y en el apartado defensivo, liderados por un sublime Horford (recientemente seleccionado como reserva en el All Star) los visitantes limitaban a los Lakers a disparos de larga distancia disputados y protegían la pintura ante cada penetración.

 

Para el inicio del segundo cuarto, ambos equipos comenzarían con toda su banca. En Boston, hacia su debut el recientemente contratado Jarell Eddie Apenas unas conversiones de Marcus Smart sostenían la pobre e ineficiente ofensiva de los Celtics. Por otro lado, Kuzma lograba convertir en dos ocasiones desde la línea de tres, para acercar a su equipo en el marcador. Stevens tuvo que mandar de nuevo a la pista a Horford e Irving. El primero tendría un impacto inmediato en la defensiva, inmediatamente los Lakers dejarían de tener el acceso al aro tan sencillo. Mientras que el numero 11 con dos triples consecutivos y un viaje a la línea con 3 libres por fin lograba entrar en ritmo. Los triples comenzaron a entrar y los dirigidos por Brad Stevens se iban al descanso con una ventaja de 53-45. Liderados por Marcus Smart con 15 puntos, gracias a acciones como esta:

 

 

Los Lakers comenzaron el tercer cuarto presionando y apretando el acelerador en ofensiva. Los Celtics no podían anotar y la defensa estaba algo lenta. Baynes sumaria varias faltas y de esa manera los visitantes perdían un valioso defensor. Por el lado del ataque, la dependencia de Irving se hacía más evidente conforme avanzaban los minutos y solo Horford lograba puntos además del base. El juego se tornaba muy desordenado, y los locales eran los que sacaban mas beneficio de ello. La segunda unidad tampoco dio respuestas y de esa manera, los locales terminarían dominando el parcial por 31-21.

 

Habiendo tenido un cuarto tan malo, la cosa no pintaba nada bien para Boston. Afortunadamente el inicio era prometedor con una racha de 7-2 para abrir, apareciendo por primera vez en el marcador Jason Tatum. Las cosas retomarían el curso normal del anterior periodo, en el momento en que Kyrie Irving se sentó a descansar y de nuevo los Celtics se quedarían sin ideas en ataque. Kuzma se encendió con triples convertidos, y todo el juego fluía en torno al novato. Faltando 1:30 minutos para el final, los locales se encontraban arriba por apenas 2 puntos. Serian finalmente los Lakers los que se llevarían la victoria, básicamente por la incapacidad ofensiva mostrada por los visitantes durante toda la segunda mitad. A pesar de que la ventaja fue mínima hasta el último momento, gracias al bajo nivel de acierto de los locales desde la línea de libres, el tiro que Smart tendría al final del juego no entraría y el resultado final seria un apretado 108-107.

 

Los Celtics caerían derrotados, mostrando los mismo problemas que en anteriores partidos. La ausencia de ataque colectivo, terminó siendo lapidaria nuevamente para los dirigidos por Brad Stevens.

No bastaron los 33 puntos de Irving, ni el buen nivel desplegado durante todo el partido por Al Horford (13 puntos, 12 rebotes, 6 asistencias)

La gira de los Celtics continúa el día de mañana, cuando enfrenten también en el Staples Center, a Los Angeles Clippers.

 

 

Foto: www.nba.com/celtics