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No importa lo que pase; siempre está ahí. Unos vienen, otros van, pero él permanece en su sitio fiel como si tal cosa. Todos los que están con él lo aman, y aquellos que no, lo temen y sufren sus ladridos cuando se acerca. Te defenderá hasta el último aliento. Entre otras más cosas, todo esto significa tener un perro en tu hogar. A los Boston Celtics les pueden faltar muchas cosas, pero el espacio dedicado al can lo tienen bien cubierto.

No es el más bonito, ni siquiera tiene pedigrí y no es el más indicado para sacar en las visitas. Así es Marcus Smart, y desde la franquicia de Massachusetts seguro que no lo quieren de otra forma. Cuando los problemas se acumulaban, Brad Stevens salió al jardín, quitó el candado de la caseta y soltó al perro desbocado. Decir que sus ladridos despertaron a sus compañeros de los Celtics y acongojaron a sus rivales podría ser una buena metáfora, pero conociendo al sujeto en cuestión, podría ser más real de lo que pensamos.

Cuando la situación del equipo marchaba de culo y cuesta abajo, la incursión de Smart en el quinteto titular parece haber producido el efecto que se esperaba. En el encuentro entre los verdes y los Pelicans en New Orleans, la baja de Jaylen Brown propició un cambio en el esquema que muchos solicitaban desde hace algunas fechas con el mal rendimiento del equipo. El experimento salió a pedir de boca.

Tal es la importancia de Smart en estos Celtics, que el oriundo de Texas disputó 40 minutos y fue clave para tumbar a Anthony ‘El Deseado‘ Davis y compañía. Las estadísticas quizás no lo reflejen como tantas otras veces, pero ahí estaba el perro echándose el equipo a las espaldas. Por ello recomendamos encarecidamente que vean los partidos. El juego de Smart no se disfruta a sorbitos pequeños con el dedo meñique levantado, más bien es una serie de “hidalgos” al raso a las dos de la mañana.

Ya sabíamos del impacto de ‘La Cobra‘ en los Celtics dentro y fuera de la cancha, pero en las últimas fechas se ha vuelto a comprobar quién es una de las voces cantantes del vestuario. El equipo no arrancaba y allí estaba Smart para soltar un par de gritos y salir el primero a rueda de prensa a dar la cara junto a Kyrie Irving. Afortunadamente, de momento ha eliminado el puñetazo contra el muro de su dinámica de enfado habitual. Lo que viene siendo un capitán.

Tras la victoria en New Orleans y en una semana bastante calmada en cuanto a partidos, todo parece indicar que Stevens volverá a confiar en la misma fórmula con Smart en el quinteto titular junto a un Marcus Morris que también se ha ganado el puesto a base de trabajo y, en su caso, puntos. Brown y Hayward tendrán que ganarse el sueldo empezando desde el banquillo. Aviso a navegantes: perro peligroso anda suelto.

 

Los Celtics y el señor del tiempo

Robert Williams está dejando buenas sensaciones en sus ínfimos minutos con los Celtics.

Robert Williams está dejando buenas sensaciones en sus ínfimos minutos.

A fuego lento. Quizás demasiado. La presencia de Robert Williams en la rotación de los Celtics está siendo meramente testimonial. Esto debería ser perfectamente normal para un rookie escogido en su misma posición, pero viendo cómo se desenvuelve el ex Texas A&M en pista, nos quedamos con ganas de más.

Williams tan solo ha disputado 26 minutos en lo que va de temporada con un pico de nueve en el triunfo en Atlanta en un partido, lógicamente, resuelto antes de los minutos finales. No podemos analizar mucho más unas estadísticas claramente insuficientes con la consecuente falta de minutos, aunque no deja de ser reseñable ese 100% en tiros de campo —de un total de cinco lanzamientos— con cinco mates. Tampoco nos íbamos a esperar un festival de triples.

Donde ha destacado el novato por encima de todo es en el costado defensivo como ya se podía presumir visto su juego en la universidad. La facilidad con la que Williams tapona o, al menos, altera los tiros rivales es francamente maravillosa como también lo es su instinto para el rebote. Estas características no han sobrado precisamente en los Celtics durante las últimas temporadas.

Stevens está yendo con mucha precaución y no quiere sobrecargar a ‘Time-Lord’ más allá de lo estrictamente necesario, o dicho de otra forma, los minutos de la basura. El técnico de Boston está cocinando a su nuevo pupilo con mimo para que pueda impactar en el contexto competitivo del equipo sin saltarse ningún paso en su preparación y aprendizaje. Nos encanta que Williams salga a pista, pero seguimos confiando en el criterio del bueno de Brad.

 

Hijo de Utah

Vale, PERDÓN. Simplemente, la vida te da oportunidades que no puedes desperdiciar. Ante un inicio de campaña algo decepcionante dadas las expectativas (de qué me suena esto), las oficinas del cuadro de Salt Lake City se han puesto manos a la obra para intentar variar la corriente cuanto antes. Los Jazz son uno de los peores equipos de la liga en la faceta del tiro exterior, y para ello se han hecho con los servicios de uno de los mejores en el negocio: Kyle Korver.

El ya ex jugador de los Cavaliers regresa a la que fue su casa entre 2007 y 2010 tras oficializarse el traspaso entre las dos franquicias. El conjunto dirigido por Quin Snyder se ha adelantado a otros pretendientes como los Philadelphia 76ers que también andaban detrás del veterano tirador debido a sufrir el mismo problema. Sigan buscando.

Korver disputa su decimosexta temporada en la NBA y todavía demuestra por qué es uno de los grandes tiradores de la historia de la competición. Su registro desde el triple en este curso sigue siendo excepcional con un 46% de acierto; algo a lo que solo Joe Ingles puede tan siquiera aspirar. Korver ha llegado a un lugar perfecto.

Los Jazz tienen mucho terreno que recuperar en una Conferencia Oeste voraz y han firmado a un hombre que quizás sea demasiado Utah hasta para Utah. Callado, con una vida personal bastante ordenada y extremadamente religioso. El yerno que toda madre en Salt Lake City querría tener.