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Los Boston Celtics llegaban a su encuentro con casi tantas bajas como necesidad de victoria. Acumulando 5 derrotas en los últimos 9 partidos y con un calendario simplemente demencial que les ha hecho jugar 3 back-to-back en apenas 10 días, el encuentro ante unos Charlotte Hornets en horas bajas era una oportunidad de oro para conseguir una victoria 24 horas antes de enfrentarse a uno de los equipos más en forma de la NBA, los Houston Rockets de Chris paul y James Harden.

 

Con las bajas seguras de Marcus Morris y Gordon Hayward, la duda hasta última hora de Jaylen Brown planeaba sobre unos Boston Celtics tan cortos de piernas, como de ideas y puntos. Finalmente, las cuatro opciones de Brad Stevens para la posición del alero no participarían en el encuentro por lesión.

Arrancaba el partido con los Boston Celtics anotando absolutamente todos los balones que caían en sus manos más allá de la línea de tres, un inicio de 10 de 14 en lanzamientos con Al Horford y Shane Larkin presentanto ambos sendos 3 de 3 en triples se extendió hasta el descanso. En total, los Boston Celtics cerraban la primera mitad lanzando al 61.1 % de tres (11/18), 52.6 % de dos (20 de 38) y 100 % desde la línea de personal (9/9). Su acierto en ataque permitía a los de Brad Stevens manejar una ventaja siempre en torno a los 14/20 puntos pese a una defensa bastante pasiva, un mal cuidado de balón y un pésimo esfuerzo en el rebote – hasta 10 rebotes ofensivos concedidos en los primeros 24 minutos de juego.

El tercer cuarto arrancaba con temor para los aficionados visitantes y esperanzas para los locales, dado que la última vez que estos equipos se enfrentaron acabó ganando aquel que llegó 16 puntos por debajo al descanso. Los espectadores lo sabían y los jugadores no quisieron defraudar a su afición, un pésimo comienzo del tercer cuarto (parcial de 3-14 para Charlotte en los primeros cinco minutos de la segunda mitad), propiciaron un cuarto de 31 puntos locales por tan solo 16 visitantes, y la ventaja que llegó a ser de 20 puntos en el segundo parcial se veía reducida a solo uno a comienzos del último y decisivo periodo.

En este se subsanarían bastante los dos principales problemas vividos en el tercer cuarto: absoluta desidia defensiva y cero movimiento en ataque, gracias sobre todo a tres hombres, Marcus Smart, Jayson Tatum y Terry Rozier – también ayudados por inesperados arranques ofensivos de Shane Larkin y un poquito de todo por parte de Al Horford. El rookie de los Boston Celtics actuó como primera opción ofensiva del equipo, y pese a un par de errores al pisar la línea exterior de la cancha, anotó atacando el aro, por la línea de fondo, de media distancia y desde la personal. Jayson Tatum sigue con su idilio con el clutch y los aficionados solo pueden que disfrutarlo. Por su parte, Marcus Smart fue el alero de los Boston Celtics durante los 12 minutos finales – que disputó íntegros, en ausencia de mejores opciones, y fue la única persona vestida de verde interesada en parar al rival. Terry Rozier, hasta su sustitución, fue clave en dos ataques y un robo consecutivos que comenzarón el buen parcial visitante durante el cierre del partido (26-16).

Necesaria victoria para unos Boston Celtics que en 24 horas recibirán a los Rockets y en 5 días se enfrentarán, faltos de aleros, piernas e ideas, a los Cleveland Cavaliers de LeBron James y, posiblemente, Isaiah Thomas.

 

Foto: @celtics