Luego de las infames jornadas en las que los Boston Celtics desperdiciaron dos ventajas de dobles dígitos, la victoria en el juego 3 fue un bálsamo de esperanza que recibieron con gusto los dirigidos de Brad Stevens en el exitoso regreso de Gordon Hayward y un partido serio que ganaron por 117-106.

Los Celtics de los Jays

El partido fue dominado de inicio a fin por los Celtics. Jaylen Brown estuvo agresivo en los momentos vitales del encuentro. Terminó la jornada con 26 puntos, 7 rebotes, 5 asistencias, 3 robos y un tapón con canastas y defensas en momentos vitales para el triunfo de Boston.


Por primera vez, los de Stevens pudieron resistir al fatídico tercer cuarto y a cada intento de regreso de Miami, tenían una respuesta contundente.

Jayson Tatum fue fundamental en los objetivos verdes con un partido redondo: 25 puntos, 14 rebotes y 8 asistencias. El 0 de los Celtics sigue encontrando la forma de aportar aunque no esté del todo acertado de cara al aro y los números lo soportan.


En el costado ofensivo, la entrada de Hayward le permitió a Boston tener un creador de juego con los conceptos claros para romper la zona y poner una pausa en los momentos de desconexión. En el defensivo, Marcus Smart secó al bueno de Goran Dragic que se fue con un 2 de 10 en tiros de campo.


Al final del partido, cabe mencionar, los Celtics dejaron de ejecutar de la manera indicada y aparecían los fantasmas de las derrotas previas pero afortunadamente, la ventaja acumulada era tan larga que no puso en serio riesgo la victoria.

Cuatro días de descanso, hasta el miércoles 23 de septiembre, cuando Boston tendrá que salir decidido a empatar la serie en dos juegos luego de una victoria tranquilizadora.

 

Foto: Celtics.com