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Siguen los Boston Celtics con su inicio a trompicones de una temporada en la que aún no han salido de la División Atlántica. Tras ganar a Philadelphia y perder en Toronto, llegaba el turno de visitar el Madison Square Garden pero esta vez sin un Gordon Hayward al que siguen tratando con las lógicas precauciones tras salir de una lesión de un año.

 

Arrancaron bien los Boston Celtics, con una alineación tan alta como tradicional, Aron Baynes de cinco, Al Horford de cuatro y Jayson Tatum de alero en la que solo un jugador estaba por debajo de los dos metros de altura. Medianamente bien plantados en defensa y con un muy buen partido del dominicano (otro más) desde la línea de tres, los de Brad Stevens sacaron de manera bastante temprana una ventaja que se mantendría a lo largo de todo el primer cuarto.

Los problemas llegaron cuando no los esperaba nadie. Durante este verano hemos hablado hasta el hastío de cómo la profundidad de banquillo de los Orgullosos Verdes será uno de los factores diferenciales a lo largo de la temporada, pero por el momento solo ha marcado las diferencias en uno de los tres partidos jugados: en el inaugural contra los 76ers. Nadie espera que se repitan cada día los 44 puntos conseguidos aquella noche, pero si el bajón sí fue lógico contra unos Raptors con la misma o más calidad que Boston en el banquillo, es inaceptable la falta de intensidad demostrada durante el segundo cuarto de anoche. Con la banca de los Knicks marcando el ritmo y los Celtics incapaces de frenar nada, un parcial de 10 – 0 a favor de los locales volvía a poner el enceuntro casi como al inicio del mismo.

 

Aron Baynes, siguen las lesiones en los Boston Celtics

A todas estas, las lesiones siguen visitando la Beantown con su regularidad habitual, y en esta ocasión el afectado fue un Aron Baynes sobre el que todavía no hay diagnóstico pero todo lo sabido hasta ahora no es nada halagüeño. Las lesiones en el tendón nunca son sencillas y menos en los jugadores altos. Esto es un grave problema para los Boston Celtics no solo por lo que el australiano trae cada día a la mesa sino por el mayor desgaste al que se tendrá que someter Al Horford fajándose con centers rivales. Aunque quizás esto tenga un lado positivo si la lesión de Baynes acaba significando más minutos para el rookie de Boston, un Robert Williams III que sobre el papel debería aportar muchas de las cosas que pierden los Celtics sin Aron Baynes – especialmente en defensa.

El tercer cuarto volvió a ser muy feo de ver desde la perspectiva visitante, con tan poco orden en defensa como abundancia en balones perdidos y solo el caracter de Marcus Smart posibilitó que los Boston Celtics siguieran contando con una ventaja… que desapareciería durante el último y decisivo periodo del partido cuando los Knicks aprovecharon los minutos de descanso del base texano para colgarse de las barbas de un Tim Hardaway Jr. que con dos triples consecutivos establecía un parcial 10 a 1 a favor de los locales y empataba el partido.

Sería entonces cuando aparecería Jayson Tatum, jugador franquicia de los Boston Celtics en todas las acepciones del término durante este inicio de campaña, para con un mate, un fadeaway al más puro estilo Kobe Bryant y dos tiros libres setenciase un partido a favor de los Orgullosos Verdes que nunca se debió complicar tanto.