La primera semana del nuevo curso comenzaba con 5 exámenes sorpresa y 4 visitas al director, y los Boston Celtics han sabido sobrellevarla para terminar con un récord de 2-1, tras las victorias ante Raptors y Knicks, y la derrota ante los 76ers. Si bien, desde un punto de vista totalmente manipulado por el mayor de los desprecios, el partido que importaba se perdió, las sensaciones que dejan estas primeras pinceladas de temporada son positivas, con alguno saliéndose un poco de las líneas, pero en general dejando un buen sabor de boca.

Jaylen Brown, año de contrato

 

Y ya sé que el alero acaba de extenderlo, pero está siendo el mejor de los Celtics, y hay que empezar a justificar cada millón que cobra o que va a cobrar, no vaya a ser que derrepente se nos haga bola el pastizal que le hemos dado.

De momento, y sin llegar al nivel que marcan los cheques firmados por Ainge, estamos viendo a un jugador mucho más peligroso para el contrario. Ya fuera de pretemporada, y con más margen de maniobra, es evidente que su manejo y pase han subido un par de escalones, permitiendo a Brown llegar a sus lugares de confort con más asiduidad y confianza. Está siendo agresivo, preciso, y un jugador mucho más total de lo que me esperaba. Sigue teniendo fallos tontos en defensa, sobre todo sin balón, pero su primera semana ha sido verdaderamente buena, sabiendo aportar cada vez que estaba en pista, defendiendo a interiores rivales con eficacia y asumiendo un peso mucho mayor que el del año pasado.

 

 

Incapaz de tirar una piedra al mar

 

Así definía su noche un Jayson Tatum que no hizo más que fallar contra unos 76ers que terminaron llevándose el partido, y la verdad es que durante el resto de semana no cambiaron mucho las cosas. Jornada tras jornada, encuentro tras encuentro, el llamado a liderar el futuro de la franquicia ha visto como casi todos sus intentos terminaban rebotando en el aro y precipitándose al vacío sin rozar la red. Solo su buen tino desde la línea de tres ha impedido que el desastre sea mucho mayor, por algo promedia 20 puntos por partido, pero es evidente que Tatum no se encuentra del todo cómodo durante este inicio de temporada.

 

Tatum Celtics

Gráfica de tiro de Jayson Tatum esta temporada

 

Hay que admitir que las sensaciones no son extremadamente malas. Tatum está cambiando su estilo de juego a uno más efectivo, reduciendo el uso de la media distancia, y centrando sus esfuerzos en llegar al aro, pero no le están saliendo las cosas. Así como desde el triple todo va como la seda, en el momento en el que pisa la zona pintada se le apagan las luces y no consigue acertar. Es algo frustrante porque suele hacer todo bien hasta la definición, pero su 28% en tiros de dos no deja mucho más margen a la discusión.

Es cierto que llevamos pocos partidos y puede que no nos acordemos de esta mala racha dentro de un mes, pero debemos poner encima de la mesa un hecho: Tatum siempre ha tenido problemas para finalizar. Incluso, si no me falla la memoria, algún analista habló en su día sobre lo pequeñas que tenía las manos, defecto que le dificultaba en exceso controlar el balón en ese tipo de jugadas. Realmente es complicado saber si el jugador algún día dominará esa parte del juego, pero me niego a creer que mantendrá unos porcentajes tan desastrosos durante mucho más tiempo. Es probable que no se convierta en una finalizador de élite, pero su cambio de estilo necesita de cierta estabilidad cerca del aro, los Celtics no quieren que vuelvan las malas costumbres.

 

Pequeños Guerreros

 

Andrés Monje nos lo comentaba en el podcast, y parece que no le falta razón. Los mejores jugadores de los Celtics son «bajitos«, y Brad Stevens no ha dudado en utilizarlos a todos a la vez cuando el equipo más lo necesitaba.

Contra Raptors y Knicks, aunque condicionados por las lesiones, los bajitos tomaron los mandos y cerraron muy bien ambas victorias. Defensa activa, muy buenos cambios de marca y movimiento constante en ataque marcaron la pauta sin la presencia de grandes que ensombrecieran la vista. Contra los canadienses el intruso fue Marcus Smart, y contra los de Nueva York, Stevens prefirió al Smart grande (dentro de poco hablaremos de él). En ambas ocasiones el equipo consiguió acelerar el ritmo e imponerse a su rival, sin excesivos problemas en el rebote y con bastante confianza en una alineación que podría haber sido un cuchillo de doble filo.

Sobre todo me gustaría destacar la solvencia defensiva en emparejamientos supuestamente muy desfavorables al poste. Los jugadores se están sacrificando para intentar limitar los agujeros que deja esta estrategia, y da gusto verlos. A falta de altura buena es la bravura, decía mi querida abuela, y los Celtics tan contentos.

Alto, ¿quién va?. Mis respetos, soy Brad Stevens, emisario de los gorgonitas.

Grant Williams, veterano debutante

 

Y es que el rookie está jugando muy bien en esas alineaciones bajas de los Celtics a las que le hacía falta un cinco con movilidad. En defensa es un muro, aguantando las cargas de los gigantes contrarios, protegiendo el aro, cerrando el rebote, conteniendo a los perimetrales y hasta sacando faltas en ataque. En el costado ofensivo se deja llevar por su inteligencia, sin tomar responsabilidades anotadoras pero sabiendo hacer lo correcto en cada jugada. Sus bloqueos son muy efectivos, sus pases son sencillos pero certeros, está causando problemas en los tableros rivales con su posicionamiento y solo le falta algo de tino desde el triple para empezar a sonar en alguna que otra alineación titular.

Todos esperábamos este rendimiento, pero igual ha llegado demasiado pronto hasta para nuestras mentes ya propensas a exagerar y sobredimensionar. En pretemporada lo eclipsó el bueno de Carsen Edwards, y dentro de la rotación interior, salvo Vincent Poirier, todos estaban delante suya, pero las lesiones de Enes Kanter y Daniel Theis, unido a su buen hacer, le han puesto las cosas muy sencillas a Brad Stevens.

Brillante en lo más sucio, agarrando las oportunidades con firmeza y decisión impropias de alguien tan joven, nuestro «Smart un poco más alto» se está ganando a pulso sus minutos, llamando a la puerta a cabezazos pero siempre con una gran sonrisa. Es imposible no quererle.

 

Solo por joder

 

Para terminar, simplemente voy a poner una foto de Kemba Walker sonriendo tras machacar a los Knicks.

Kemba WAlker