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Semana positiva para unos Boston Celtics que comenzaron con derrota ante los Nets, pero que, tras las pertinentes disculpas, supieron darle la vuelta a la situación para enlazar tres victorias consecutivas ante Raptors, Grizzlies y Hawks. El equipo, tras un periodo bastante convulso, parece haber hecho los deberes en el vestuario, y ahora se enfrenta a cinco partidos consecutivos en casa que demostrarán si las soluciones han sido las correctas, y si las rencillas se han dado por olvidadas.


 

Boston Celtics, mi segunda unidad

 

Los suplentes de los Celtics no estaban encontrado su hueco en una rotación que parecía abocada al fracaso. Con roles duplicados, egos innecesarios y rendimientos individuales dignos de la G-League, dar descanso a los titulares era un suplicio para Brad Stevens.

Pero en los últimos tres partidos, el banquillo de los verdes está jugando a un nivel superlativo, sobre todo en defensa, dando oxígeno e imprimiendo una energía muy alta a partidos que se estaban escapando. La vuelta de Aron Baynes, las palabras de Irving, el despertar de Brown… muchas pueden ser las razones por las que los reservas estén rindiendo tan bien, pero el hecho es que los Celtics han subido varias marchas su ritmo, y estos tienen gran parte de la culpa.

Sin entrar en números, ya que el margen de estudio es muy pequeño, las sensaciones son esperanzadoras. Empezando por el más criticado, el cabeza de turco Terry Rozier, podemos observar un cambio de actitud tremendo, saliendo a morder desde el segundo uno, no dejando respirar a su par y complicando a los reservas contrarios con una defensa muy agresiva y adelantada. Compañeros y técnicos han alabado su labor más reciente, y los Celtics han podido dar la vuelta a partidos como el de Toronto que se habían complicado en sus inicios. Su nivel de acierto en ataque no está siendo el ideal, pero su ímpetu en defensa está compensado un malo momento de cara al aro.

Jaylen Brown viene jugando mucho mejor desde hace varias semanas, y la mejora del banquillo viene en gran parte por su culpa. El alero está más acertado desde el triple, y está consiguiendo muchos puntos desde la línea de tiros libres. En campo propio, está mucho más atento a la hora de defender sin balón, destacando su actuación ante los Grizzlies, dando una lección de fundamentos a la hora de realizar la tercera ayuda cubriendo las esquinas, en un partido en el que el movimiento de balón de los osos nos estaba complicando la victoria.

Por último, el regreso de Aron Baynes tras su lesión está siendo un balón de oxígeno para la rotación interior de los Celtics. Liderados por un Al Horford que empieza a carburar, los hombres altos de Stevens estaban ahogándose en un mar de altura que no podían hacer frente. El australiano, tanto por peso como por movilidad e inteligencia, supone una ayuda a la defensa interior que se echaba mucho de menos, y que libera al resto del equipo para ser mucho más agresivos por fuera.

La trituradora de carne ha vuelto, y nos hacía mucha falta.

 

 

El viejo Brad Stevens

 

Tras un tercer cuarto en el que los Brooklyn Nets anotaron 44 puntos, y con 24 de desventaja, el técnico de los Boston Celtics decidió volver a esas antiguas costumbres que tanto nos gustaban. A sabiendas de que los titulares no estaban rindiendo, y tras un parcial desastroso, Stevens comenzó el último cuarto con un quinteto repleto de suplentes (Wanamaker, Brown, Hayward, Theis y Yabusele), y prácticamente no hizo cambios.

Con la salvedad de introducir a Jayson Tatum por Gordon Hayward, y con alguna aparición mínima de Robert Williams por Daniel Theis, el resto de jugadores jugó todo el periodo, y respondieron a la confianza endosando un 36-19 a unos Nets que vieron la derrota más cerca de los que hubiese nunca llegado a pensar.

Con ese castigo a los iniciales, Stevens volvió a poner sobre la mesa un principio básico de su filosofía: juega el que más se lo merezca. La jugada no le salió perfecta, el cansancio hizo mella en varios de los integrantes de ese quinteto en los últimos compases del partido, pero la victoria, en ese punto, era lo de menos.

Aprovecha tus minutos, déjate todo en la pista y no te confíes, nadie tiene el puesto asegurado.

 

 

Secretos de postemporada

 

El partido contra los Raptors nos dejó, como siempre, ciertos apuntes que servirán para analizar una posible serie que nos enfrente a los de Toronto en Playoffs, pero puede que en este caso, lo que no se vio, sea lo más importante.

No descubro nada cuando digo que la figura más temible de los canadienses es Kawhi Leonard. El alero es una bestia física con una calidad injusta que parece prácticamente indefendible. En el partido de esta semana, y tras ver como Marcus Smart se encargaba de su defensa al final del encuentro, me surgió una duda: ¿cómo vamos a pararlo durante 7 partidos?

Lo primero que pasó por mi mente fue repasar estrategias de Stevens con jugadores de perfil similar, y no tardó en llegar la imagen, cual pesadilla, de Giannis Antetokounmpo. La solución que “inventó” el técnico de los Celtics para limitar al monstruo griego no es otra que emparejarlo con Semi Ojeleye, que sin poder frenarlo, ha sido capaz de molestarle más que nadie. Pero contra Leonard no ha usado este arma, todavía.

Hablando con mi compañero Andrés Villar en el último episodio del Podcast, le planteé ésta duda, y sabiamente me respondió que lo más seguro es que Stevens se esté guardando esa variante táctica para los Playoffs.

Los últimos defensores de Leonard no lo han hecho mal. Marcus Smart, Marcus Morris y Jaylen Brown fueron los encargados de la tarea en el último enfrentamiento, siendo Morris el que hizo mejor trabajo, dejándolo en un 1-5 en tiros de campo. Smart fue el que más lo defendió con diferencia, encajó 5 de los 7 tiros que intentó contra él, pero su labor al final del partido fue muy buena, aunque Leonard no estuvo del todo agresivo.

Para el aficionado al baloncesto, partidos como este compensan desastres como contra los Heat. Os recomiendo que le echéis un vistazo, en el caso de que no lo hayáis hecho, aunque solo sea como previa a una futura segunda ronda o final de conferencia que podría dejar variantes tácticas muy interesantes.