Igual que en una relación amorosa tóxica, estos Boston Celtics nos han engañado durante toda la temporada. Nos han colado la mentira más bien, porque realmente lo que estamos viendo durante el enfrentamiento contra los Milwaukee Bucks no debería sorprendernos.

El equipo de Brad Stevens, pese a haber mejorado, no ha arreglado los problemas que venía sufriendo durante todo el año, y una primera ronda no muy exigente dio alas y alargó esa farsa que habíamos comprado más con el corazón que con la cabeza. El hecho de que los jugadores, en especial Kyrie Irving, excusasen el pobre rendimiento poniendo las miras en los futuros Playoffs, dio al aficionado cierta esperanza que agarró cual cuerda que te lanzan al caerte de un precipicio. Pero llegado el momento más importante, no han sabido responder.


 

Budenholzer aprovechó su turno

 

Parece que no iba a bastar con atarse las zapatillas de baloncesto y jugar tres partidos más. El entrenador de los Bucks ajustó sus planes, y simplemente con cambiar ese sistema defensivo que convertía a Al Horford en una amenaza demasiado seria, consiguió quebrar la serie en favor de los ciervos.

Antetokounmpo y compañía dejaron de hundirse en la pintura tras los bloqueos, y los Celtics dejaron de funcionar. Sin un jugador, o táctica, que genere ventajas de manera continua y consistente, se hace muy cuesta arriba ganar un partido en Playoffs, y el cuerpo técnico de los de Boston no ha dado con la tecla.

Realmente esto no es del todo cierto, ya que cuando los jugadores ejecutan el plan, cuando penetran y doblan, cuando mueven varias veces el balón por posesión o cuando no botan en exceso, consiguen tiros liberados. Los problemas llegan cuando los tiros no entran (y no están entrando), ya que la debilidad mental de este equipo sale a la luz, y empiezan a buscar heroicidades que destrozan cualquier tipo de posibilidad de ganar los partidos.

 

Ni en una piscina

 

Tanto Celtics como Bucks están consiguiendo una cantidad similar de tiros liberados (153 para Boston por los 165 de los de Milwaukee en los últimos tres partidos), y si bien la diferencia en la eficacia no es muy grande, 41% para los ciervos y 37% para los Celtics, 10 tiros anotados más están sirviendo para decantar la serie.

Aunque esta estadística es engañosa, los Bucks son un equipo que es muy eficaz anotando tiros contestados (51% en los últimos tres partidos por el 40% de los Celtics), sirve para explicar lo vital que es para los de Stevens meter sus tiros liberados, ya que sin ellos son incapaces de seguir el ritmo.

La falta de acierto, sumado a una inexistente producción de los suplentes (vs la gran aportación de jugadores como Hill o Connaughton), con el añadido de la desaparición de Kyrie Irving, han dejado a los Celtics a un partido de las vacaciones, preparando las cañas y con la mente más puesta en la playa que en la canasta.

 

Sin tu estrella es imposible

 

No quiero poner todo el peso de las derrotas en la espalda del base, ya que sus compañeros tampoco están sabiendo responder, pero cuando te autoproclamas líder, y además eres el mejor jugador, tienes que estar a la duras y a las maduras, y asumir las responsabilidades tanto en la victoria como en la derrota.

Kyrie Irving no está teniendo los Playoffs que venía vaticinando, ni mucho menos. El jugador nos vendió durante toda la temporada que los Celtics habían traspasado por él con vistas a rendir en postemporada, su momento preferido del año, en el que no iba defraudar.

Promediando 22 puntos, 8 asistencias y 3 pérdidas, con un 33% en triples y un 40% en tiros de campo, solo ha pasado la barrera del 50% en este último parámetro en dos partidos, el segundo contra Pacers y el primero contra los Bucks. Está generando bastante bien para el resto, pero no ha sabido encontrarse ante una defensa que no está haciendo nada especial, solo defender muy de cerca a uno de los mejores bases de la liga.

Cuando empiezan a salir mal las cosas, Irving se deja llevar por el mal hacer global, o lo inicia él (son escenas compatibles), liando un ataque que debería de ser mucho más «simple». En una de las mejores temporadas de su vida, en una en la que tenía que demostrar que podía volar solo, se está estampando en la época más importante del año.

Otros jugadores, como el propio Antetokounmpo, han tenido malos partidos, pero han sabido rehacerse y ser la estela que debe seguir su equipo. Irving, de momento, no ha conseguido eso. ¿Llegará a hacerlo?, ¿está en el mismo escalón que los Harden, Lillard, Leonard, James y compañía?

La relación del base con la afición no ha sido sencilla. Desde sus inicios Jordanescos, pasando por un momento LeBroniano, ha pedido perdón en varias ocasiones y ha intentado unir al grupo para conseguir las metas del franquicia. Su proceso de aprendizaje no llegó en el mejor momento, y si bien se agradecen los avances, no ha sido suficiente.

Los Boston Celtics no son mejores sin Kyrie Irving, que no quepa duda, pero Kyrie Irving no ha hecho a los Boston Celtics mejores con él.

Con un posible último partido aún por delante, los Celtics encaran el final de temporada con uno de los veranos más importantes de su historia reciente. El proyecto está terminando en desastre, y Danny Ainge debe de arreglar lo que en principio tendría que ser un sueño del que no te quieres despertar. De momento, algunos solo esperamos terminar con esta relación, ya va siendo hora.