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Tras no encontrar nada de oro en el lejano oeste, volvían los Boston Celtics a una ciudad que los esperaba con las esperanzas puestas en una pronta recuperación. El equipo les daría una alegría con una victoria fácil ante unos Bulls flacos y con pulgas, la gran victoria del año en la prórroga ante los Raptors y un desastre de partido ante los Jazz, al que me niego a llamar derrota, por ser esta una manera demasiado benevolente de definir lo que pasó la madrugada del sábado al domingo.


 

El aro no muerde

 

Los Boston Celtics no están pasando por un buen momento en lo que se conoce entre los expertos como “meter la p*** pelotita dentro de la c*****da canasta“. Realmente pienso que se está jugando el mejor baloncesto desde la llegada de Kyrie Irving y Gordon Hayward (por lo menos en ataque), con un movimiento de pelota que no se veía en Boston desde que Kelly Olynyk vestía el #41 verde.

El hecho es que aun siendo el segundo equipo que más tiros “completamente abiertos(lanzamientos con el defensor a 1.82 metros o más) consigue realizar en la liga, y el primero que más tiros “abiertos (lanzamientos con el defensor a una distancia de entre 1.21 metros a 1.82 metros) lanza, son de los peores a la hora de meterlos.

Completamente abiertos:

Tiros de dos: 4º que más lanzan y 20º en efectividad.

Tiros de tres: 3º que más lanzan y 23º en efectividad.

Abiertos:

Tiros de dos: 5º que más lanzan y 30º en efectividad.

Tiros de tres: 4º que más lanzan y 11º en efectividad.

 

Hasta esta semana la tendencia era seguir encontrando esos tiros, fallarlos, y perder el norte (hablaremos de esto más tarde). No siendo esta una mala estrategia, ya que el hecho de que la ejecución final no sea la correcta no significa que lo que te ha llevado ahí esté mal hecho, las sensaciones pedían un cambio, y sobre todo en el partido contra los Bulls, se ha podido notar uno leve, pero a la vez sustancial, en las dinámicas de ataque.

 

Como podemos ver en el vídeo anterior, los Celtics, comandados por Jaylen Brown y Kyrie Irving, están siendo más agresivos atacando el aro, buscando canastas más sencillas ante la falta de acierto exterior. Antes de esta semana los Celtics ocupaban el puesto 27º de la liga en tiros intentados desde el área restringida de la zona, con 24 por partido. En los tres encuentros de esta semana han lanzado 26 tiros desde esa zona, lo que les colocaría en el puesto número 20. La diferencia con otros equipos de estilo similar radica en la efectividad. Los Golden State Warriors, por ejemplo, son el equipo que menos lanza desde el área restringida, pero anota el 67% de esos tiros (segundos de la liga), mientras que los Boston Celtics solamente anotan el 60% (vigésimos de la liga).

Cuando los tiros exteriores no entran no está mal intentar algo diferente, compensar la falta de acierto con lanzamientos que por definición son más efectivos. El problema es que en la teoría todo esto es muy bonito e ideal, pero en la práctica hay que meterlos.

La defensa debe morder

 

De mordiscos va la cosa, y es que la intensidad es algo que no puede faltar en cualquier equipo contender. Los Boston Celtics han pecado, pecan y pecarán de pasivos en defensa durante grandes partes de los partidos, pero esta semana, y ante el varapalo sufrido en el Oeste, se ha visto un cierto cambio de actitud, sobre todo en los partidos contra Bulls y Raptors.

 

Las imágenes anteriores se corresponden al partido contra los de Chicago, y traigo estas y no otras por el simple hecho de observar un hambre por defender gigante contra un equipo que no estaba oponiendo prácticamente resistencia, y al cual se le estaba ganando por amplios márgenes.

Hablaremos más tarde sobre los problemas de confianza, pero quede claro que en Boston se gana desde la defensa, y este año no va a ser diferente.

 

Previa de Playoffs, Boston Celtics vs Toronto Raptors

 

Pedazo de partido nos brindaron dos de los llamados a liderar el Este tras la marcha del “Rey”. Pudiendo sacar muchos aspectos interesantes del mismo, me voy a quedar con un pequeño juego de cambios y miss matches que protagonizaron Brad Stevens y Nick Nurse cuando el partido estaba en sus momentos más importantes.

Faltando 4 minutos para el final del tiempo reglamentario, y tras sufrir una canasta fácil de Leonard sobre Smart al poste, Stevens decide agrandar su quinteto sacando al base y dejando en pista a Kyrie Irving, Gordon Hayward, Jayson Tatum, Marcus Morris y Al Horford. Normalmente podría parecer solo un cambio defensivo, con el cual buscas ponerle las cosas más difíciles a la estrella rival en el caso de consiga cambiar de marca, pero en este caso también supone un movimiento ofensivo.

 

Con la entrada de Gordon Hayward los emparejamientos en defensa para los Raptors se complicaron, ya que estaban defendiendo a Irving con Leonard. Esto dejaba a Green con Hayward y a Lowry con Tatum, y los Celtics se aprovecharon. Además, Green es expulsado por faltas y lo sustituye Wright, que lo pasa mal ante Hayward y es cambiado por VanVleet. El recién salido se encarga de marcar a Irving, ya que Nurse coloca a Leonard con Hayward para evitar que los Celtics sigan aprovechando su ventaja al poste, pero el hecho de jugar con tres aleros y solo un guard, supone que uno de los escoltas de los Raptors seguía estando en desventaja. Tatum no desaprovechó la oportunidad.

Si bien en el total computado no parece que este juego de cambios afectase mucho, el hecho de que se produjese al final del último cuarto y durante la prórroga, supuso una diferencia que bien le pudo costar el partido a los “Dinos”. Sin irnos muy lejos, Kyrie Irving anotó los 4 lanzamientos que intentó mientras los defendió VanVleet, mientras que solo anotó 3 de 7 cuando lo defendió Lowry, y Gordon Hayward anotó los 3 tiros que intentó ante Wright, mientras que contra Siakam lo pasó peor.

Los Raptors jugaron con los cambios de marca desde el principio, abusando de Leonard en el poste y poniendo en posiciones muy ventajosas a Siakam. En este partido los Celtics salieron vencedores de este baile, pero la serie entre ambos equipos promete luchas tácticas muy interesantes.

 

Los puntos sobre las íes

 

No somos un equipo duro. Y la dureza no significa ser los Bad Boys de turno, no. La dureza significa hacer el trabajo sucio, el trabajo necesario que hay que hacer en cada posesión, en cada defensa, cada 24 segundos noche tras noche. Tomar las decisiones correctas una y otra vez, sacrificarse por el bien común y no hundirse a las primeras de cambio cuando las cosas no salen. Los tipos duros no se bajan del barco, se suben al tren en marcha.

Y quién mejor para hablar de esto que uno de los jugadores más duros que ha pasado por la franquicia, Jae Crowder:

 

Tienen una gran cantidad de jugadores que pueden anotar, pero tienes que tener jugadores que hagan el trabajo sucio. Marcus Smart no puede encargarse de todo“, decía Crowder tras el partido. “Todos tienen que confiar y comprar esa idea. Y ese es uno de los problemas por los que están pasando”.

“Cuando tienes tantos tipos que pueden anotar, no quieres volver a bajar y defender”, dijo el alero. “No quieres tirarte a por un balón suelto. No quieres pelearte por pasar cada bloqueo en cada jugada”. “Pero los equipos campeones hacen eso. Mira a los Warriors. Tienen jugadores que hacen eso. Tienen jugadores que quieren hacer eso. Entienden sus roles y los ejecutan a gran nivel”.

“Pero tienen mucho material”, concluía Crowder. “Tienen muchas piezas que tienen que unirse, y eso no va a pasar de un día para otro. Pero se puede hacer, los Celtics son un equipo duro y tienen a Brad liderando el camino, creo que nada es imposible para ellos”.

 

Más claro que la cristalina agua de las Islas Cíes. Crowder da en el blanco una y otra vez con sus declaraciones, haciendo referencia a la falta de sacrificio en cada jugada, y al problema con la distribución de los roles. Pero también acertaba a no dar todo por perdido, aconsejando tener paciencia con un bloque con caras nuevas que deben conocerse.

El líder de ese bloque también tenía algo que decir sobre el tema:

 

“¿Tenemos problemas de confianza?”, preguntaba Stevens. “Puede que los haya, hay muchos factores que influyen, pero al final construyes esa confianza haciendo las cosas duras una y otra vez cada día peleando, siendo físico, siendo duro. El juego te recompensará y la pelota acabará entrando”.

El juego te recompensará si te esfuerzas, estamos teniendo problemas metiendo la pelota en el aro pero debemos concentrarnos en lo que tenemos que hacer mejor, y la bola se ocupará de ella misma“.

 

Cuando las cosas van mal, y las jugadas no salen o salen pero el tiro no entra, los Celtics se vienen abajo. Dejan de confiar y de hacer las cosas correctas, toman malas decisiones, siguen fallando, se van del partido, no defienden, no juegan con intensidad y pierden. No son duros mentalmente. Se rompen muy fácil. Los jugadores y Stevens tienen que empezar a definir correctamente los roles, marcar los egos y las estrategias a seguir. Queda mucho por jugar, pero también mucho por hacer.