Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
¡Compártenos! ¡Muchas gracias!

 

Semana navideña para unos Boston Celtics que encaran una serie de partidos que pueden marcar el nivel real de un equipo llamado a liderar el Este. Comenzaba el periodo con una bonita victoria ante nuestros vecinos de FIladelfia, en un día de Navidad en el que Kyrie Irving repartió de todo menos juguetes entre los 76ers. Siguió una contundente derrota ante James Harden y sus Rockets, para finalizarla con una remontada en casa de los Grizzlies, en un partido en el que solo jugaron 3 cuartos.


 

Kyrie Irving, señor del clutch

 

Ensalzado por su actuación el día de Navidad, el base de los Celtics comienza a estar presente en las porras por el MVP, pero su temporada lleva siendo sobresaliente desde hace tiempo. Cuando está en pista los de Stevens son un muy buen equipo, algo lógico, y cuando se sienta a descansar se convierten en un afiliado más de esa liga con nombre de bebida deportiva (estamos abiertos a patrocinios si alguna marca quiere que la nombremos).

Los Celtics deben muchas victorias a sus actuaciones, y un gran porcentaje de las mismas han llegado a buen puerto gracias a su rendimiento en los finales apretados. Buceando en los números del “clutch time“, entendido este como los últimos cinco minutos de juego de partidos con cinco o menos puntos de diferencia, podemos observar como Irving es tercero en puntos totales con 83, segundo en asistencias totales con 17 (cometiendo dos pérdidas por las 12 del primero, Jokic), es lidera en tiros convertidos con 31, décimo cuarto en robos con tres, lleva un 12 de 12 en tiros libres y anota el 49.2% de sus tiros.

La efectividad es importante, y pese a que hay decenas de jugadores con mejor porcentaje, solo hay uno que haya tirado lo mismo o más que Irving. Kemba Walker, con 72 tiros, ha metido un 38,9% de los mismos, más de diez puntos porcentuales menos que Kyrie, el cual ha intentado 63.

Dueño y señor del balón cuando más quema, el base ha demostrado ser el jugador de los Celtics más confiable, esperemos no tener que necesitar sus servicios tan a menudo.

 

 

Marcus Morris, medidas perfectas

 

Cortita y al pie, que de Marcus Morris hemos hablado mucho en los últimos semanales y no quiero ser redundante. El jugador, siguiendo en su línea, ha alcanzado los considerados “porcentajes perfectos“, a saber:

  • 50% en tiros de campo.
  • 40% en triples.
  • 90% en tiros libres.

El 50/40/90 que pondría a tono a cualquier analista cual cintura de avispa de viuda de negra. Solo un jugador, en toda la NBA, puede presumir de acompañar al gemelo en esa lista, y no es otro que Malcolm Brogdon, de los Bucks.

Porcentajes de élite para un hombre que ha pasado de pelear por el sexto hombre, a ser claro candidato a jugador más mejorado. ¿All-Star en el punto de mira?

Terror de poliuretano

 

Con excepciones, y si bien nada va como la seda de momento, es plausible decir que los Celtics han encontrado una identidad y un buen tono en su quinteto inicial. Con los cambios que introdujo la dictadura de los Marcus, los titulares de Stevens han demostrado que pueden representar con creces lo que se busca de un equipo campeón. Pero no es suficiente.

Partidos igualados, victorias cómodas o derrotas abultadas, en cualquier tipo de situación, el aficionado verde sabe que no puede confiar en su banquillo para decantar, aguantar o remontar nada. Salvo contadas ocasiones en las que algún jugador ha tenido buenas actuaciones individuales, los suplentes de los Celtics han demostrado tener menos química que el agua y el aceite, ¿cómo se puede solucionar?

Redefinir los roles es una opción, como comentaba mi compañero Andrés Villar aquí, pero parece que esta tarea se está convirtiendo en una losa demasiado pesada para el entrenador. No todos los jugadores van a aceptar con buena gana un papel “inferior” al que supuestamente están destinados. Un banquillo de contender necesita jugadores de rol, conscientes de sus capacidades y de su papel, que no busquen nada más que ayudar al equipo los minutos que estén en pista, y puede que nuestros jugadores no estén preparados para tal misión.

Seamos sinceros, salvo un Gordon Hayward errante, al que presumimos sumiso por naturaleza, y que puede consentir un papel secundario mientras se recupera de su lesión, los dos jugadores más importantes de entre los suplentes vienen de ser titulares en un equipo que se quedó a un partido de las finales de la NBA, y ahora se les está pidiendo subordinación y sometimiento por el bien mayor.

Falta mucho para que llegue lo importante, y no tanto para solucionar los posibles fallos. Puede que perder algo de calidad global, por el bien mayor, ayude a este equipo a dar un paso hacia delante, porque a veces, no todo lo puede arreglar Stevens.