Otra semana que terminan los Boston Celtics jugando temprano un domingo. Otra semana que empezamos el lunes con peores humos de los ya habituales. Victorias ante Nuggets y Hawks, y derrotas ante Hawks y Pelicans.


 

Podría tirarme un buen rato escribiendo sobre temas que no han cambiado durante estas semanas, así que me ahorro un dolor de cabeza y os recomiendo leer esto y esto.

Hoy vamos a centrarnos en dos cosas positivas, que hace falta, y en unos comentarios de Jaylen Brown tras la derrota contra Pelicans que son, como mínimo, interesantes.

 

El favor del Rey

 

Aaron Nesmith, para sorpresa de muchos, ha conseguido un hueco en la rotación. Tras pasarse sentado la mayoría de la temporada, Brad Stevens está optando por darle entrada como primer reserva, y el rookie está respondiendo.

Sin intentar demasiado en ataque, y obviamente sin gozar de excesivos tiros, Nesmith está siguiendo el modelo «Langford«, aplicándose en defensa, peleando todos los balones, cargando el rebote y anotando las pocas veces que puede tirar.

Con sus limitaciones, en ese sentido Romeo demostró bastantes más cualidades defensivas, el ex de Vanderbit está compensando sus defectos con ganas, demostrando que ya va interiorizando los conceptos defensivos que le pueden conseguir minutos regularmente.

En ataque va metiendo algún triple que otro, sumado a alguna buena penetración, que da algo de aire a unos Celtics muy ahogados.

Lleva poco en este rol, y sus compañeros todavía no están acostumbrados a su presencia. En varias ocasiones, jugadas que podían haber acabado en un tiro abierto del rookie, se complican en exceso y terminan con tiros malos, que seguramente con entrenamiento y continuidad de la rotación, terminen fructificando en más oportunidades para el tirador.

Los Celtics, en su estado actual, necesitan que jugadores como Nesmith aporten, y, de momento, el escolta cada día está mejor. Se ha ganado el favor de Stevens, soberano de las rotaciones, ascendiendo a Barón Caradeverga.

 

 

La T que faltaba

 

El combo de Tristan Thompson y Daniel Theis no comenzó con buen pie. Ambos jugando incómodos, sumado a nada de entranamiento previo debido a lesión del ex de Cavs, dio como resultado una pareja interior algo esperpéntica.

Pero pasaron unos meses, Stevens siguió insistiendo, y cada día funciona mejor. Mucho tiene que ver que Thompson está cogiendo buena forma, volviendo a parecerse al jugador que dominaba los tableros de Cleveland. Theis, por su parte, ha remodelado su juego hacia el puesto de alero, tirando más, mejor, botando y demostrando una versatilidad que no vale solamente 5 millones.

La mejora de su sinergía es evidente, sabiendo aprovechar las líneas de fondo, las ventajas al poste, o buscándose cada vez que alguno toca la pelota en la pintura.

Además, esta mejora supone poder darle a Robert Williams III minutos de calidad como suplente. Muchos cuestionan a Stevens por esto, pero no es fácil hacer jugar a 3 centers que se lo merecen. Y es que la realidad, amigos y amigas, es que 3 de los mejores jugadores de los Celtics son pívots, y no era sencillo encontrar una solución factible para que todos pudiesen jugar.

Tiempo. La T que faltaba para que el combo de Thompson y Theis empezase a funcionar. Paciencia, divino tesoro.

 

 

Frustración

 

Dos respuestas de Brown han captado la atención de los medios de Boston durante las últimas semanas. Ambas formadas por las mismas palabras, y ante la misma pregunta.

 

«¿Qué problema hay con el movimiento de balón? : Sin comentarios. «

 

Las pausas al decirlo, y sus gestos, denotan frustración en un jugador que está teniendo su mejor temporada como miembro de la NBA. Un jugador que, a mi entender, erróneamente, se está viendo apartado en los finales de partido por un uso de las posesiones muy deficiente por parte de sus compañeros.

Cuando los Celtics dejan de involucrar a todos los jugadores, y se centran en botar y botar sin próposito, Brown se ve relegado a mirar desde una esquina, simplemente esperando a recibir la pelota si es que llega. Normalmente todo el peso de la creación recae en Tatum, y no está funcionando.

 

«Creo que jugamos muy bien gran parte del partido», dijo Jaylen tras la derrota ante Pelicans. «Solo necesitamos madurar y crecer. Estábamos moviendo el balón e involucrando a todos. Me gustó Rob Williams hoy. Rob jugó extremadamente bien. Necesitamos involucrar al resto. Es una de las cosas que he estado intentando hacer. Creo que es lo mejor para nuestro equipo, tenemos que salir y encontrar maneras de ganar. Hoy cometimos un error». 

 

Y la realidad, por mucha negatividad que se respire en el ambiente, es que los Celtics jugaron, seguramente, su mejor baloncesto de la temporada durante la primera parte ante Pelicans. Y por mucho que hayan pasado, y estén pasando, baches complicados, han demostrado que saben jugar una buena ofensiva. Sinceramente, pienso que solamente necesitan tiempo y algún que otro entrenamiento para ajustar sus ideas.

Tampoco quiero sonar excesivamente optimista, siguen requiriendo una ayuda vía incorporación en la deadline, sin duda, pero nada de lo que vaya a venir va a solucionar estos problemas. Opciones realistas como Thaddeus Young, Josh Hart, George Hill o Danuel House, no van a arreglar un defecto que recae en manos de las estrellas del equipo. Son ellas, Tatum, Brown y Walker, de la mano de Stevens, los que tienen que confiar en el resto y seguir moviendo la pelota, dinamizando el ataque, sin botar demasiado, sin estar 3 horas y media con 4 mirando sin hacer nada.

Han demostrado que saben hacerlo, con sus fallos, que los hay. Pero entiendo que son defectos que se pueden corregir «fácilmente» con tiempo y entrenamiento.

Es cierto que, por momentos, y tras el inicio de jugada, ya sea con un pick, un handoff, o la típica «horns» con los dos interiores bloqueando arriba, los Celtics se pierden y no saben qué hacer. No hay cortes por el fondo, los jugadores no atacan y doblan, se para el mecanismo. Stevens puede meter mano ahí, dar ciertas instrucciones cuando tengan tiempo para practicarlas.

También pueden implentar algo que muchos llevamos tiempo pidiendo, y no es otra cosa que involucrar a Tatum y Brown en bloqueos. Es una opción muy interesante para evitar que doblen a Jayson, poniendo en una posición muy incómoda a la defensa y dando más protagonismo a tu jugador más en forma de la temporada. A día de hoy, mi mayor crítica a Stevens es no haber probado esto.

De nuevo, creo que el tiempo traerá una considerable mejora.


 

Tras el partido contra los Pelicans se vio un alubión de comentarios encendidos en las redes sociales. Es normal, a nadie le puede gustar irse a la cama después de perder así. Con todo, vuelvo a pedir mesura, la verdad es que esto es solo un juego (lo siento, Xokas). Sinceramente, parece que a muchos os gusta enfadaros, os lo tomáis demasiado en serio. Pedís cabezas como si vuestros representantes políticos os estuviesen robando, cuando la razón es que el equipo del que eres aficionado ha perdido un partido.

Os enfada que Kemba Walker sonría. Os enfada que Stevens no grite, escupa al hablar y se vuelva un basilisco tras cada mala jugada. Os enfada que, a un mes de la deadline, Ainge no traspase a media plantilla. Os enfada todo. Relajaos, es solo baloncesto. Intentad disfrutar del proceso, de ver cómo los Celtics salen de este bache, disfrutar las victorias, no os fustiguéis tanto con las derrotas, por favor.

No pido esto desde un punto de vista moral elevado y superior. Es que esa actitud va a hacer que perdáis años de vida, y si os morís todos, nadie va a leer al Despacho. Seguid viviendo, que Andrés cada día tiene más gatos y Jona más hijos, necesitamos cada céntimo.