Otra semana de altibajos para unos Boston Celtics que están deseando no ver el AllStar mientras aprovechan el parón para descansar. Derrotas contra Mavs y Hawks, y victorias contra Pacers y Wizards.


 

Comenzaba los Celtics este periodo con dos derrotas seguidas muy, muy duras. Primero, Luka Doncic ganaba un partido que los de Stevens tenían casi en el bolsillo, y la noche siguiente, en otro back to back, los Hawks apalizaron a un equipo que nunca se presentó a jugar.

Los problemas siguen siendo los mismos que hemos venido comentando. Lo más preocupante, realmente, es el estado físico de Jayson Tatum y Jaylen Brown. El primero, tras pasar el COVID19, ha tenido problemas respiratorios que parecen ir cada día a mejor. Por otro lado, tras un inicio de temporada espectacular, una tendinitis en la rodilla ha parado en seco a Brown. Contra los Wizards no jugó, y y el viernes frente a Pacers, parecía una sombra de sí mismo.

Hoy nos centraremos en dos puntos positivos, que hace falta. El primero será hablar de un Kemba Walker que parece estar renaciendo de sus cenizas, para terminar comentando en detalle el final de partido de Jayson Tatum ante Wizards.

El sábado, por cierto, grabamos nuevo episodio del Podcast del Despacho Celtics. Hablamos de la situación del equipo, de toda la actualidad sobre la TPE, la deadline y las declaraciones de Danny Ainge y Wyc Grousbeck. Además, tenemos un debate sobre el trabajo del GM en los últimos años, sus aciertos y fallos, y si debería continuar en el cargo mucho más tiempo.

Puedes escucharlo en Ivoox, iTunes y Spotify.

 

Dientes, dientes

 

Se viene escribiendo mucho por aquí, ya lo siento si caigo pesado, sobre la paciencia. En el último artículo de este semanal, se comentaba que la dupla Theis y Thompson, pese a empezar muy mal la temporada, estaba produciendo cada vez mejor, dando a los Celtics la oportunidad de jugar mucho tiempo con Robert Williams en pista. La T que faltaba, el tiempo.

Parece mentira, pero en un año muy raro para todos los equipos, sin pretemporada, con el calendario muy apretado y sin la posibilidad de entrenar (algo habitual en la NBA, pero que se ha acentuado este año), ciertos sistemas, o ciertos jugadores que vienen de lesión, necesitan algo de tiempo para adaptarse. ¡Hasta Teague ha dicho que estaba oxidado y necesitaba tiempo!, y ahora está jugando, digamos, de manera decente.

Kemba Walker, cabeza de turco escogido por la afición de los Celtics este año, es el mejor ejemplo de esto. Tras sufrir mucho durante el inicio de temporada, en los últimos 8 partidos (5-3 de balance), está luciendo como el Kemba que todos esperábamos.

22.3 puntos, 4.5 asistencias, 94.3% en tiros libres, 43.4% en triples y 44% en tiros de campo. Ganando partidos él solo como ante Pacers, y cambiando totalmente el ritmo del partido ante Wizards con su entrada en el último cuarto. Se le ve fresco, sin dolor y con ganas de demostrar lo que vale.

 

 

Walker ha vuelto. Puede que nunca vuelva a ser ese jugador que brillaba con 50 puntos en Charlotte, el contexto tampoco lo requiere. Muchos querían traspasarlo sin dudar un ápice, sabiendo que en ningún escenario podías conseguir devuelta algo que se acercase a su nivel.

El mejor fichaje de la temporada no iba a venir de la mano de un trapaso. Los Celtics necesitaban recuperar a este Kemba Walker. A mucha gente le molestó que no perdiese esa característica sonrisa cuando las cosas no salían, él sabía lo que se venía. Como diría la Pantoja: dientes, dientes, que es lo que les jode.

 

Nuestra estrella

 

Rápido y conciso, que es lunes y a nadie le apetece leer tanto. Jayson Tatum, ante Wizards, cerró el partido como lo tiene que cerrar una estrella de la NBA.

Acostumbrados a verle buscar más un tiro en suspensión en esos momentos, ayer, y con Beal y compañía saboreando la victoria, decidió buscar los tiros más «fáciles» y hacer pagar a la defensa el sobreproteger la línea de tres. No pudieron pararle.

 

 

Canasta en la pintura tras canasta en la pintura, Tatum dominó el final del partido para unos Celtics que necesitaban algo así. Un equipo falto de confianza, al que le hacía falta una victoria de este tipo, de las que tienes que remontar un partido perdido, de las que el vestuario queda destrozado tras la celebración. Ya tocaba.

Podríamos comentar que esa porción de suerte, que también es necesaria, cayó del lado de los Celtics esta vez. El balón que pierde Bradley Beal por pisar línea de fondo, viene tras un resbalón justamente en la zona que se cae Tatum tras meter una de las penetraciones. No hay parón para limpiarlo, ya que los Wizards no pidieron tiempo muerto, y el sudor de Tatum nos dio el partido, nunca mejor dicho.

Yo prefiero quedarme con que los Celtics están invictos desde que salió el anuncio de SUBWAY, me gusta más esa estadística.