Semana con poca acción para unos Boston Celtics que se enfrentaron a los Heat y a los Nuggets, con sendas victorias, y se mantienen segundos de conferencia con un récord de 16-5, con buenas sensaciones en ambos encuentros y mejorando con creces los resultados del curso pasado a estas alturas.


 

Polos opuestos hacia un mismo objetivo

 

Ya lo sé. En el Despacho somos famosos por escribir demasiado sobre Marcus Smart, y últimamente también estamos cogiendo la mala costumbre de juntar letras para hablar de Jayson Tatum y Jaylen Brown, pero amigos, es lo que toca. Esta semana tiene a los Jays como merecidos protagonistas tras dos encuentros en los que lideraron a la victoria a unos Celtics que se crecen contra rivales de la zona noble de la clasificación.

Tras el encuentro contra los Nuggets, Jaylen Brown definía al dúo de esta manera:

 

«Nos alimentamos mutuamente», dijo Brown. «Tenemos estilos diferentes, casi opuestos, pero tiene sentido, como el Fuego y el Hielo. Solo intentamos salir y ser agresivos. Tatum es más relajado. A mi me gusta atacar la canasta. A Tatum le gusta hacer un step back y tirar en suspensión. Pero a veces soy yo el que hace eso, y otras él ataca el aro como hoy. La mayor parte del tiempo somos polos opuestos».

 

Siempre hemos comparado a los Jays con una frase muy clarificadora: «A Tatum el baloncesto le adora, mientras que a Brown le da patadas y puñetazos«. Ambos, a su manera, están cargándose a la espalda a unos Celtics que los necesitan y que han apostado por ellos desde el principio. ¿Quién se imaginaba que Ainge iba a draftear a Brown?, ¿quién en su sano juicio pensó en un trade down para hacerse con Tatum y pasar de Fultz?, ¿no deberían ser ambos jugadores de los Pelicans?, ¿o de Spurs, Pacers, Bulls?…

Este año ambos han dado pasos hacia delante, aunque la mejora más obvia se vea en Jaylen Brown. El #7 ha pegado un salto inmenso en muchos apartados del juego que le han llevado a jugar a otro nivel. Seguramente su desempeño ofensivo haya hecho que se relaje en defensa, pero no me preocupa demasiado. Cuando toque defender de verdad supongo que no tenga problemas en volver al barro.

Por su parte, Tatum está pasando por el peor año en eficiencia desde que desembarcó procedente de Duke, pero ha añadido a su juego una defensa por encima de la media y un control del tiempo en ataque que le permiten asumir muchas más responsabilidades en la creación y asumir los dobles marcajes con más efectividad y frialdad.

Aferrándose a sus estilos, pero apoyándose en el contrario, los aleros de los Celtics están ratificando la confianza que Ainge depositó en ellos, con carisma, con talento. Quemando al rival con mates y penetraciones poderosas, y dejándolo frío tras un step back y un triple que entra por el aro tras bajar con nieve. Como el Fuego y el Hielo.

 

 

¿El terror de los tableros?

 

El pasado miércoles 4 de diciembre de 2019, en el TD Garden de la ciudad de Boston, un suceso inaudito por esos lares tuvo lugar en el partido que enfrentaba a los Celtics contra los Heat.

Y es que los de verde, liderados por Daniel Theis, Robert Williams y Semi Ojeleye (ninguno llega a los 2.10 m de altura), sembraron la discordia y el pavor en el tablero del equipo contrario, yendo con una agresividad apabullante a por todo balón que rebotaba y se quedaba sin dueño en la zona de los Heat. Entre los 3 capturaron un total de 27 rebotes (8 ofensivos), y tocaron, palmearon y dificultaron otros tantos más, ante la atónita mirada de unos jugadores de Miami que ni por asomo habían previsto tal despliegue.

Al lector le podría parecer esto algo nimio, sin valor, algo para rellenar una sección semanal en la que se ha jugado muy poco, pero no. De verdad que fue algo sorprendente y espectacular. Un fenómeno de la naturaleza que los aficionados de los Celtics no estamos acostumbrados a ver.

He intentado encontrar imágenes para convencer a los más escépticos pero, desgraciada y misteriosamente, parece que todas esas jugadas han desaparecido del partido resubido al League Pass. ¿Simple coincidencia?, no me lo quiero ni plantear.

 

Molar antes que ganar

 

Hemos recibido numerosos palos, de propios y extraños, por acuñar esta frase que serviría de guión de la temporada. Nos tomaron por tontos, ingenuos y desesperados por buscar la simple felicidad de ver algo que te gusta. No estábamos tan equivocados.

 

«Lo dijimos desde el día 1, con este grupo, nuestro objetivo número 1 era ser un equipo que gustase en Boston», dijo Brad Stevens. «Es así. Así que espero que lo consigamos».

 

Y sin contar las victorias, que gustan pero que ni por asomo tenemos en cuenta, este equipo gusta. Peleas con bolas de nieve, actos de consuelo y amor entre los compañeros, bromas, canciones, sonrisas y un buen rollo que se contagia. El año pasado no me apetecía ver los partidos, ganando o perdiendo. Este año el sentimiento es diferente, quiero ver qué pasa con esos adorables chicuelos que tanta felicidad desprenden. Molar antes que ganar.